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Gracias Señor por lo que ignoras

Hola Señor, soy yo ¿me recuerdas?, estoy seguro de que sí. Siempre te he agradecido por lo que me has dado y porque me has respondido cuando te lo he pedido, pero hoy quiero agradecerte por las peticiones que ignoras … así es, aunque suene extraño quiero agradecerte por no hacer caso de esas peticiones absurdas que muchas veces en momentos tristes o angustias en mi vida he hecho.
Gracias por no darme el dinero extra que me hubiera quitado la paz. Gracias por no darme ese trabajo lejano que me hubiera alejado de mi familia. Gracias por no darme fortunas ni fama que me hubieran hecho insensible y frío. Gracias por no darme el conocimiento que me hubiera hecho pensar que no te necesitaba.
Gracias Señor, pues no me das lo que no es bueno para mí, no me das aquello con lo que me puedo lastimar o alejar de Tí, aunque en el momento me halla enojado.
Ahora te doy gracias, pues no me das lo que no me es útil … Gracias Señor por lo que ignoras. Tu hijo.

Muchas veces decimos que Dios no escucha lo que le pedimos y nos enojamos con El, sin embargo, ¿cuál padre da un arma a su hijo aunque éste la desee mucho?, o ¿por qué no dejamos nosotros jugar a un niño en la autopista aunque nos lo pida llorando? Porque sabemos que es muy peligroso y se haría daño. Lo mismo pasa con Dios, pues cuando le pedimos cosas que no son necesarias o nos harán daño, El prefiere no dárnoslas aunque nos enojemos.
En esta semana, agradezcamos a Dios por lo que no nos ha dado, y valoremos lo que nos ha permitido tener,siempre que estuvieramos listos para recibirlo.

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