La cruz a la medida
“Señorâ€, le decÃa: “Yo sé que cargar una cruz es parte de la vida de un cristiano pero, la que yo tengo, es demasiado pesada. Si yo pudiera escoger la mÃa, estoy seguro que escogerÃa una más aparente que la que llevo en la actualidadâ€.
Finalmente, el hombre escogió una, la puso sobre sus hombros y dio unos cuantos pasos. “Señorâ€, le dijo, “esta es la cruz aparente para mÃ. Ves, no es muy pesada, tiene el tamaño apropiado, ha sido convenientemente preparada y no tiene nudos que me lastimen los hombros. Me gustarÃa tener esta cruz porque siento que es la más apropiada para mÃâ€.
El Señor sonrió y le respondió: “Me alegro que hayas encontrado una que te satisfaga plenamente, esa es la cruz que tú trajisteâ€.






