Santa Teresa del Niño Jesús y su caridad con el prójimo

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos (Jn. 14, 95). Esto os mando: que os améis unos a otros (Ib. 15, 17). Mis mandamientos se reducen a uno: amaos los unos a los otros. Estos dos amores, amor de Dios y amor del prójimo, son inseparables.

Así lo comprendió Teresa. Oigamos sus confidencias:

Procuraba ante todo amar a Dios, y amándole a El comprendí el deber de la caridad en toda su extensión». «Cuando más unida estoy a Jesús, más amo a todas mis Hermanas». Había comprendido a su Maestro. Jesús ama a Dios su Padre, y en virtud de ese amor ama también a los hombres, porque el Padre los ama, y se entrega por ellos. Quien dice que ama a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso (1 Jn. 4, 20). La razón es muy sencilla: ¿Pues quien no ama al prójimo a quien ve, cómo amará a Dios, a quien no ve?

Amar a Dios, que nos ama; amar a los hombres porque Dios los ama; es la esencia del Evangelio. Teresa lo comprendió y lo vivió.

Aquí palpamos la identidad de la ley de la renuncia y de la ley del amor en el espíritu del Evangelio y en el alma de Teresa. Observar la ley de la caridad es renunciarse a sí mismo, a fin de vivir para los demás.

La Sabiduría evangélica, que tan bien entendió Teresa, se reduce a una palabra: ¡Amor! Amor a Dios y, en El, a todos los hombres. La caridad es la plenitud de la ley (Rom. 13, 10). Pero, notémoslo, la práctica de esta Sabiduría es humilde y modesta. Condición esencial para que nuestra caridad sea real y no imaginaria, para que exista no en fórmulas y palabras, sino de hecho y en verdad. No amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y de verdad (1 Jn. 3, 18).

En nuestra vida real, nuestras relaciones con el prójimo, con nuestros hermanos, se reducen a una serie de circunstancias vulgares, insignificantes, de pequeños detalles; en ellos hemos de practicar la caridad, el olvido propio. Desperdiciar esas ocasiones es exponerse a vivir de ilusión, reduciendo nuestra caridad al terreno de la teoría. Al contrario, la verdadera práctica de la caridad consiste en estar alerta para descubrir y aprovechar esas pequeñeces. Así lo hizo Teresa, entregándose a sí misma y sobrellevando a los demás.

Veamos su caridad bajo este doble aspecto: entrega de si; paciencia con el prójimo.

1

Don de sí.

Con verdadero gusto os presento este botón de muestra: «Una palabra, una sonrisa amable, basta muchas veces para que un alma triste se desahogue». Nada más a nuestro alcance que esta forma de vivir el don total.

Otro detalle: «Mis mortificaciones consistían en romper mi voluntad, siempre dispuesta a imponerse; en no replicar; en hacer pequeños servicios sin darlo importancia». O bien: «Si me cogen una cosa de mi uso, no debo dar a entender que lo siento, sino, al contrario, mostrarme feliz de que me hayan desembarazado de ella». Estos rasgos tan insignificantes nos revelan la delicadeza de su caridad. Y nos enseñan que esta virtud implica el olvido propio. Y eso es lo que de ordinario nos falta. Aun en el deseo de practicar la caridad nos mueve a veces el secreto afán de parecer caritativos.

Nada de eso se advierte en nuestra Santa: «No debo ser complaciente para parecerlo o para ser correspondida». Y recuerda las palabras de nuestro Señor: Y si hacéis bien a los que bien os hacen, ¿ qué mérito es el vuestro? Puesto que aun los pecadores hacen lo mismo (Lc. 6, 33). Qué sugerente es su interpretación de estas otras palabras del Maestro: Al que te pida, dale..., y al que quisiera quitarte la túnica, alárgale también la capa (Mt. 5, 40). ¿Qué entendemos por «alargar la capa»? Dice Teresa: «Renunciar a los más elementales derechos; considerarse esclavo de los demás». Esto es puro Evangelio. Y, notémoslo, Teresa se da cuenta de que, «lejos de agradecer sus servicios, abusarán quizá de su amabilidad. Fácilmente cargarán de trabajo a las que siempre están dispuestas a ayudar».

¿Cuál será su conclusión práctica? Merece la pena subrayarlo: «No debo alejarme de las Hermanas que fácilmente me piden favores». Conoce los subterfugios del egoísmo y recuerda las palabras del Maestro: No tuerzas tu rostro al que pretende de ti algún préstamo (Mt. 5, 42). Nada tiene, pues, de extraño que se imponga como regla de conducta: «No basta dar al que me pida; es menester adelantarme y mostrarme muy honrada de que me pidan un favor».

Citemos un rasgo de cómo vivió nuestra Santa este principio. Había en el Carmelo una Hermana anciana y enferma que apenas podía andar. Era difícil contentaría; había que sostenerla por detrás, por delante; andar ni demasiado de prisa ni demasiado despacio; en llegando al refectorio había que instalarla de cierta manera, recogerle las mangas a su modo, disponer los cubiertos, cortar el pan también a su modo. La pobre enferma se quejaba constantemente. Teresa se ofreció a ayudarla y se hizo su esclavita. Y con paciencia llegó a hacer sonreír a la pobre Hermana. Qué ejemplo tan sugestivo! Para conquistar las almas no bastan los ademanes correctos, pero fríos; es preciso amarlas, es preciso entregarse. En eso consiste la caridad, en el don de sí, en el olvido propio. Es la enseñanza de Jesús en el Evangelio. ¡Y qué bien la comprendió Teresa!

2

Soportar a los demás.

El olvido propio, es decir, la caridad, exige con el don total de sí mismo la benevolencia con el prójimo. La práctica de la caridad no será perfecta si no soportamos pacientemente al prójimo. «Pacientemente». No olvidemos que la paciencia es la raíz de toda virtud. San Pablo comienza el elogio de la caridad con estas palabras: La caridad es paciente (1 Cor. 13, 4).

La primera condición necesaria para practicar la caridad es resolverse a ser paciente cueste lo que cueste. Paciencia con todos y en todo; es preciso sufrir las flaquezas del prójimo, carácter, defectos, faltas, imperfecciones. Vemos cómo supo Teresa ejercitar esta virtud. Dejémosle la palabra.

Santa Teresa del Niño Jesús sentía una antipatía natural muy acentuada hacia una Hermana que tenía el don de desagradarle en todo. Para no dejarse llevar de sus sentimientos se valió de un medio ingenioso durante muchos meses, hasta conseguir una victoria completa. «Procuraba -dice la Santa- hacer por esta Hermana lo que haría por la persona más querida. Cada vez que la encontraba pedía a Dios por ella; no contenta con esto, procuraba prestarle cuantos servicios pudiera, y cuando se sentía tentada de contestarle bruscamente, le dirigía su más amable sonrisa. Con frecuencia, al yerme tentada con mayor violencia, para que ella no se apercibiera de mi lucha interna, huía como un soldado desertor». Y confiesa alegremente «que este medio, poco honroso quizá, le dio un gran resultado».

El ejemplo es típico. La Hermana en cuestión tenía el don de desagradar a Teresa «en todo». Este «todo» es categórico. La táctica de la Santa en este caso es aleccionadora: toma la ofensiva. No se contenta con evitar las manifestaciones exteriores de su antipatía natural, es decir, de sus impresiones egoístas. Para vencerse totalmente extrema las demostraciones de simpatía y de afecto. De hecho, esta táctica es la más eficaz y la más fácil; sólo ella proporciona al alma entusiasmo y alegría; la alegría del amor plenamente satisfecho. La victoria fue completa, tanto que su hermana mayor, María, le reprochó que amase a la religiosa en cuestión más que a sus propias hermanas, y aun la misma interesada, que naturalmente le era tan antipática, llegó a creer que era su mejor amiga. ¡Así combaten los santos!

Fácilmente comprenderemos, pues, las siguientes palabras de Teresa: «He comprendido que la verdadera caridad consiste en soportar los defectos del prójimo, en no extrañarse de sus debilidades». Pero Teresa no se contenta con esto. Su mirada, iluminada por el amor, ve en esas flaquezas del prójimo otros tantos instrumentos que Dios le depara para liberarla de si misma, de su amor propio, de su egoísmo. Consecuente con esta idea, pidió y obtuvo que la pusieran en la ropería, bajo la dependencia de una Hermana que, por su carácter difícil, inevitablemente -Teresa lo sabía- había de hacerla sufrir mucho. El resultado fue el mismo: la victoria o, mejor, una serie de victorias.

Conocía el valor de este consejo que daba a las Novicias: «Cuando sintáis una violenta aversión hacia una persona, pedid a Dios la recompense, porque os ocasiona sufrimiento. Este es el mejor medio de recuperar la paz». Si comprendiésemos el poder santificador de la paciencia, reconoceríamos que las personas que nos hacen sufrir tienen derecho a nuestra gratitud.

Es defecto bastante común que cuando vemos una culpa o equivocación en el prójimo nos empeñamos en hacérselo ver. Veamos qué piensa la Carmelita de Lisieux de estas impaciencias disfrazadas: «Querer persuadir a nuestras Hermanas de que son culpables, aun cuando esto sea cierto, no es buena táctica. No hemos de ser jueces de paz, sino ángeles de paz». Esta palabra, «ángel de paz», es muy evangélica, aun cuando no figure en el Evangelio.

La joven Maestra de Novicias sabia, por otra parte, que quienes desempeñan ciertos cargos tienen el deber de reprender, de corregir, de orientar a las almas. Ella lo hacía. Pero ¡con qué delicadeza! A impulsos de su caridad, curaba y fortalecía a las almas enfermizas. «Siento -escribía- que debo compadecerme de las enfermedades espirituales de mis Hermanas, como usted, Madre, se compadece de mi enfermedad física». La Santa estaba por entonces enferma, y los cuidados que le prodigaba su Madre Priora le sugerían esta reflexión.

¡Cuánta psicología sobrenatural y evangélica encierra esta su regla de dirección! « ¡Con cuántas precauciones hay que tratar a las almas que sufren! A veces, inconscientemente, se las hiere por falta de miramientos, por desatenciones o procederes poco delicados, cuando sería necesario prodigarles toda clase de alivios».

¡Qué aroma de Evangelio respiran estas reflexiones! Práctica del Evangelio en el contacto con las mínimas circunstancias de la vida real, de la vida cotidiana; práctica del Evangelio continua, ininterrumpida. Paciencia, comprensión con el prójimo; he ahí la caridad de Cristo.

Un último rasgo, que 'pone de relieve las delicadezas de la Santa, muestra al mismo tiempo cuánto le costaban las victorias de la caridad, lo cual no deja de ser alentador. Se trata de una Hermana que en la oración no cesa de menear el rosario, con el ruidito consiguiente. «Hubiera querido -dice- volver la cabeza (quién no lo hubiera hecho) para mirar a la interesada a fin de que cesara el ruidito. Pero comprendí que era mejor sufrirlo pacientemente para evitar a la Hermana una pena.» Y añade: «Procuraba, pues, quedarme quieta, pero a veces me inundaba el sudor y mi oración era de sufrimiento y de lucha.» Teresa hubiera sucumbido en ella si su caridad no le hubiera sugerido una estratagema eficaz, infantil quizá, pero que puede ser un recurso en casos análogos. «Procuraba aficionarme a ese ruidito desagradable. En lugar de esforzarme en no oírlo cosa imposible-, lo escuchaba atentamente como si se tratara de un maravilloso concierto. Y mi oración, que ciertamente no era de quietud, se reducía a ofrecer ese concierto a Jesús».

¿Ingenuidad? ¿Puerilidad? Quizá; pero no hemos de olvidar que de los niños es el reino de los cielos.

De creer es que la ofrenda de este concierto fue grata a Jesús. Nada es pequeño si tiene por móvil la caridad. Esa es la infancia evangélica. Y Teresa lo ha comprendido.


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  Comentarios (78)
 1 Fortaleza
Escrito por Caridad, el 10-01-2015 00:12
Santa Teresita flor preciosa, por el amor que le tienes a Jesús te suplico amiga mía aprenda a hacer vivo el significado de mi nombre, enséñame a amar a mi familia, a los que me rodean a diario y mejor aún a los que me hacen daño, así aprenderé a llevar a la plenitud el amor a nuestro señor Jesucristo, gracias Santa Teresita por tu intercesión. muchas gracias. regálame la fortaleza necesaria para llevar a cabo las decisiones personales que me harán mejor cada día
 2 paciencia
Escrito por Cary, el 13-09-2014 20:21
Florecita muy amada por Jesús, te agradecemos por tu ayuda y tu intercesión, te ruego por la conversión personal de mi hija y de todos sus primos, enséñalos a amar a Jesús, a crecer en la fe y el amor a la santísima virgen maría; que Dioa los bendiga y a ella le conceda paciencia, tolerancia a los demás y hacia ella misma. ¡Gracias virgen María!, ¡gracias Santa Teresita!
 3 ORACION
Escrito por Cary, el 10-08-2014 00:06
TU INTERCESION ANTE JESUS ES UN REGALO MARAVILLOSO QUE TENEMOS, FLORECITA DE JESUS HOY QUE EMPIEZA LA NOVENA, BENDICENOS CON LAS GRACIAS Y DONES DE PACIENCIA, HUMILDAD Y ORACION, PERO SOBRE TODO AYUDANOS A CRECER EN LA FE, GRACIAS SANTA TERESITA
 4 Agradecimiento
Escrito por Caridad, el 28-07-2014 22:35
Te agradezco Santa Teresita porque gracias a tu intercesión la virgen María me va hacer el milagro que tanto le estoy pidiendo, estoy segura de ello, gracias virgencia, te ruego me ayudes a dar testimonio de mi conversión personal, gracias por tus bendiciones madrecida.
 5 AYUDA
Escrito por Cary, el 26-07-2014 23:13
POR FAVOR SANTA TERESITA TE PIDO INTERCEDAS POR MI PARA QUE YO CONOZCA LA VOLUNTAD DE DIOS ACERCA DE LA DECISION QUE DEBO TOMAR PARA SOLUCIONAR TODOS MIS PROBLEMAS FINANCIEROS. GRACIAS FLORECITA DE JESUS. ASIMISMO TE PIDO ME AYUDES A SER CARITATIVA PARA CON TODOS LOS QUE ME RODEAN, GRACIAS SANTA TERESITA, GRACIAS VIRGEN MARIA POR TU PROTECCION Y TU AMOR, MUCHAS GRACIAS.
 6 Mamá
Escrito por Antonio, el 06-06-2014 00:29
Querida Santa Teresita: 
Mamá murió el 11 de mayo. Era profunda devota tuya. Te rezaba a diario. Hoy para acercarme a ella, para saber por que te amaba , leí la historia de tu vida. Cada frase que leía desgarraban mi alma de tanto amor, tanto sufrimiento feliz. Hoy empiezo un nuevo camino, el de amarte , comprenderte y seguirte. 
Te pido con todo fervor por mi mamá. Te pido que la cuides , que la abraces con tu amor inmenso. Que la acompañes en su camino a Jesús. Con toda mi alma , gracias.
 7 Embarazo
Escrito por Esther, el 15-04-2014 07:53
Querida Santa Teresita: 
Te pido por favor que me ayudes a quedarme embarazada pronto de un bebe sano! Gracias!
 8 AYUDA.
Escrito por RENE., el 13-10-2013 17:00
MY QUERIDA SANTITA AYUDEME EN EL NOMBRE DE NUESTRO AMADO CRISTO JESUS INTERCEDA SANTA TERESITA EN MIS PETICIONES EN ESPECIAL A MIS HIJOS QUE TENGAN ESTUDIOS TRABAJO SALUD AYUDEME SANTA TERESITA NO OLVIDARE ESTE FAVOR Y LO DIRE ALOS QUE TIENEN MUCHA FE ...MUCHISIMAS GRACIAS SANTA TERESITA...AMEN...
 9 Trabajo
Escrito por silvia, el 09-10-2013 21:36
Gloriosa santita mia, intercede ante Jesus, para que se solucione el problema con mi hijo, que se haga la voluntad de Dios, que sea lo mejor para el.Gracias por tu intercesion.
 10 Trabajo
Escrito por silvia, el 18-09-2013 10:28
Gloriosaa santita mia, te imploro intercedas ante Jesus, para que ayude a ami hijo Mateo a conseguir trabajo.Gracias
 11 ayuda
Escrito por Graciela, el 07-06-2013 01:52
Querida Santa teresita...Tu conoces mi dolor, el sufrimiento de mi alma en estos 31 años. Ayudame, sabes lo que necesito. Ayudame a salir.Son 5 años que llevo esta cruz, transformala en amor. Confio en ti. Siembra tu amor en su corazon. GRacias!
 12 AYUDA
Escrito por MARGARITA, el 10-05-2013 01:16
Santa Teresita, necesito tu ayuda, tengo que pagar $20,000.00 y no los tengo, te pido que me ayudes con esto y no olvidaré este favor, Gracias y Gloria a Dios por la bendición de tenerte como intercesora.
 13 Escrito por gabriela, el 09-05-2013 13:09
Te pido la Gracia de quedar embarazada pronto!
 14 Santa Teresita no me olvides
Escrito por susana, el 30-04-2013 12:09
Te pido que ayudes a mi hija Natalia, para que sus mellizos sean normales y tenga un buen embarazo y un feliz nacimiento. 
Te pido para que mires a toda mi familia con amor y caridad y nos ayudes a salir con bien de tantos dolores que estamos pasando. 
GRACIAS!
 15 Santa Teresita no me olvides
Escrito por susana, el 30-04-2013 11:29
Santa Teresita, que tanto bien me hiciste en mi adolescencia no me olvides y atiende esta súplica. Te ruego encarecidamente por la salud de mi nuera Anita, gravemente enferma y a la espera de un milagro. 
Gracias!
 16 pedido
Escrito por HILDA CARMEN, el 21-03-2013 20:16
pido por mi familia salud y q tengan trabajo bien remunerado,q puedan progresar q dario sane de su problema de salud y consiga unbuen trabajo y encuentre una buena pareja , lo mismo pido para mi hijo gustavo y q a mi marido le salgan las cosas bien ,son muy buenas personas y se lo merecen gracias gracias gracias
 17 santa terecita
Escrito por alicia, el 03-07-2012 11:53
hola,soy devota a la virgen y quisiera que cuando aya algun retiro en santa fe,que me avisen.todo lo q le e pedido a esta virgencita me lo a concedido,todo a quel que nececite le doy la novena de esta virgen,gracias
 18 gracias teresita por enseñarnos el poder
Escrito por hna lufe, el 27-05-2012 22:24
Teresita, enseñanos cada dia a amar a nuestros hermanos y poner en practica el evangelio de nuestro Señor Jesús, enseñame a amar a esa persona que es para mi un medio de santificación
 19 no hay imposibles para Nuestro Señor
Escrito por maria, el 24-02-2012 21:42
Sante Teresita te rurgo intercedas ante la Santisima Trinidad por Virgnia que esta inconciente en el hospital,tu sabes que es una servidora del Señor,por la mama de Ma, Elena.
 20 santa teresita y su caridad con el proji
Escrito por mariela, el 15-01-2012 09:47
que hermoso y útil es saber como vivia esta santa enamorada de Jesús 
su vida fue apasianante sus anecdotas para copiar imitar
 21 santa teresita y su caridad con el proji
Escrito por mariela, el 15-01-2012 09:47
que hermoso y útil es saber como vivia esta santa enamorada de Jesús 
su vida fue apasianante sus anecdotas para copiar imitar
 22 Escrito por Nidia, el 27-09-2011 20:48
Gracias por nutrirnos y enseñarnos con el ejemplo de Santa Teresita!Pido que interseda ante Dios Padre, por Patricio y su situacion personal, que lo guie hacia la Luz.Gracias!
 23 Gracias
Escrito por Gladys, el 11-09-2011 08:19
Gracias Trinidad Santisima x este maravilloso portal, que nos une cada nueve en oracion,Gracias x la Virgen Bendita,x Santa Teresita.X Viviana y Pablo xel Pbro Claudio.
 24 santa teresita
Escrito por santos jose, el 08-09-2011 07:30
Santa Teresita yo se que vos conoces mis necesidades, Te ruego intercedas por mi ante DIOS padre , su hijo amadoJESUS y ante su madre LA SANTÍSIMA MADRE MARIA para que pueda realizar mi pedido. 
gracias SANTA TERESITA que por tu intersecion das protección a toda mi flia.
 25 GRACIAS
Escrito por TERESA, el 07-09-2011 23:21
Gracias Santa Teresita por sostener a mi madre en el golpe tan grande y que no le trajo secuelaas. Tu estabas ahí para sostenerla justo en frente de tu Imagen. Gracias. Gracias

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos (Jn. 14, 95). Esto os mando: que os améis unos a otros (Ib. 15, 17). Mis mandamientos se reducen a uno: amaos los unos a los otros. Estos dos amores, amor de Dios y amor del prójimo, son inseparables.

Así lo comprendió Teresa. Oigamos sus confidencias:

Procuraba ante todo amar a Dios, y amándole a El comprendí el deber de la caridad en toda su extensión». «Cuando más unida estoy a Jesús, más amo a todas mis Hermanas». Había comprendido a su Maestro. Jesús ama a Dios su Padre, y en virtud de ese amor ama también a los hombres, porque el Padre los ama, y se entrega por ellos. Quien dice que ama a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso (1 Jn. 4, 20). La razón es muy sencilla: ¿Pues quien no ama al prójimo a quien ve, cómo amará a Dios, a quien no ve?

Amar a Dios, que nos ama; amar a los hombres porque Dios los ama; es la esencia del Evangelio. Teresa lo comprendió y lo vivió.

Aquí palpamos la identidad de la ley de la renuncia y de la ley del amor en el espíritu del Evangelio y en el alma de Teresa. Observar la ley de la caridad es renunciarse a sí mismo, a fin de vivir para los demás.

La Sabiduría evangélica, que tan bien entendió Teresa, se reduce a una palabra: ¡Amor! Amor a Dios y, en El, a todos los hombres. La caridad es la plenitud de la ley (Rom. 13, 10). Pero, notémoslo, la práctica de esta Sabiduría es humilde y modesta. Condición esencial para que nuestra caridad sea real y no imaginaria, para que exista no en fórmulas y palabras, sino de hecho y en verdad. No amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y de verdad (1 Jn. 3, 18).

En nuestra vida real, nuestras relaciones con el prójimo, con nuestros hermanos, se reducen a una serie de circunstancias vulgares, insignificantes, de pequeños detalles; en ellos hemos de practicar la caridad, el olvido propio. Desperdiciar esas ocasiones es exponerse a vivir de ilusión, reduciendo nuestra caridad al terreno de la teoría. Al contrario, la verdadera práctica de la caridad consiste en estar alerta para descubrir y aprovechar esas pequeñeces. Así lo hizo Teresa, entregándose a sí misma y sobrellevando a los demás.

Veamos su caridad bajo este doble aspecto: entrega de si; paciencia con el prójimo.

1

Don de sí.

Con verdadero gusto os presento este botón de muestra: «Una palabra, una sonrisa amable, basta muchas veces para que un alma triste se desahogue». Nada más a nuestro alcance que esta forma de vivir el don total.

Otro detalle: «Mis mortificaciones consistían en romper mi voluntad, siempre dispuesta a imponerse; en no replicar; en hacer pequeños servicios sin darlo importancia». O bien: «Si me cogen una cosa de mi uso, no debo dar a entender que lo siento, sino, al contrario, mostrarme feliz de que me hayan desembarazado de ella». Estos rasgos tan insignificantes nos revelan la delicadeza de su caridad. Y nos enseñan que esta virtud implica el olvido propio. Y eso es lo que de ordinario nos falta. Aun en el deseo de practicar la caridad nos mueve a veces el secreto afán de parecer caritativos.

Nada de eso se advierte en nuestra Santa: «No debo ser complaciente para parecerlo o para ser correspondida». Y recuerda las palabras de nuestro Señor: Y si hacéis bien a los que bien os hacen, ¿ qué mérito es el vuestro? Puesto que aun los pecadores hacen lo mismo (Lc. 6, 33). Qué sugerente es su interpretación de estas otras palabras del Maestro: Al que te pida, dale..., y al que quisiera quitarte la túnica, alárgale también la capa (Mt. 5, 40). ¿Qué entendemos por «alargar la capa»? Dice Teresa: «Renunciar a los más elementales derechos; considerarse esclavo de los demás». Esto es puro Evangelio. Y, notémoslo, Teresa se da cuenta de que, «lejos de agradecer sus servicios, abusarán quizá de su amabilidad. Fácilmente cargarán de trabajo a las que siempre están dispuestas a ayudar».

¿Cuál será su conclusión práctica? Merece la pena subrayarlo: «No debo alejarme de las Hermanas que fácilmente me piden favores». Conoce los subterfugios del egoísmo y recuerda las palabras del Maestro: No tuerzas tu rostro al que pretende de ti algún préstamo (Mt. 5, 42). Nada tiene, pues, de extraño que se imponga como regla de conducta: «No basta dar al que me pida; es menester adelantarme y mostrarme muy honrada de que me pidan un favor».

Citemos un rasgo de cómo vivió nuestra Santa este principio. Había en el Carmelo una Hermana anciana y enferma que apenas podía andar. Era difícil contentaría; había que sostenerla por detrás, por delante; andar ni demasiado de prisa ni demasiado despacio; en llegando al refectorio había que instalarla de cierta manera, recogerle las mangas a su modo, disponer los cubiertos, cortar el pan también a su modo. La pobre enferma se quejaba constantemente. Teresa se ofreció a ayudarla y se hizo su esclavita. Y con paciencia llegó a hacer sonreír a la pobre Hermana. Qué ejemplo tan sugestivo! Para conquistar las almas no bastan los ademanes correctos, pero fríos; es preciso amarlas, es preciso entregarse. En eso consiste la caridad, en el don de sí, en el olvido propio. Es la enseñanza de Jesús en el Evangelio. ¡Y qué bien la comprendió Teresa!

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Soportar a los demás.

El olvido propio, es decir, la caridad, exige con el don total de sí mismo la benevolencia con el prójimo. La práctica de la caridad no será perfecta si no soportamos pacientemente al prójimo. «Pacientemente». No olvidemos que la paciencia es la raíz de toda virtud. San Pablo comienza el elogio de la caridad con estas palabras: La caridad es paciente (1 Cor. 13, 4).

La primera condición necesaria para practicar la caridad es resolverse a ser paciente cueste lo que cueste. Paciencia con todos y en todo; es preciso sufrir las flaquezas del prójimo, carácter, defectos, faltas, imperfecciones. Vemos cómo supo Teresa ejercitar esta virtud. Dejémosle la palabra.

Santa Teresa del Niño Jesús sentía una antipatía natural muy acentuada hacia una Hermana que tenía el don de desagradarle en todo. Para no dejarse llevar de sus sentimientos se valió de un medio ingenioso durante muchos meses, hasta conseguir una victoria completa. «Procuraba -dice la Santa- hacer por esta Hermana lo que haría por la persona más querida. Cada vez que la encontraba pedía a Dios por ella; no contenta con esto, procuraba prestarle cuantos servicios pudiera, y cuando se sentía tentada de contestarle bruscamente, le dirigía su más amable sonrisa. Con frecuencia, al yerme tentada con mayor violencia, para que ella no se apercibiera de mi lucha interna, huía como un soldado desertor». Y confiesa alegremente «que este medio, poco honroso quizá, le dio un gran resultado».

El ejemplo es típico. La Hermana en cuestión tenía el don de desagradar a Teresa «en todo». Este «todo» es categórico. La táctica de la Santa en este caso es aleccionadora: toma la ofensiva. No se contenta con evitar las manifestaciones exteriores de su antipatía natural, es decir, de sus impresiones egoístas. Para vencerse totalmente extrema las demostraciones de simpatía y de afecto. De hecho, esta táctica es la más eficaz y la más fácil; sólo ella proporciona al alma entusiasmo y alegría; la alegría del amor plenamente satisfecho. La victoria fue completa, tanto que su hermana mayor, María, le reprochó que amase a la religiosa en cuestión más que a sus propias hermanas, y aun la misma interesada, que naturalmente le era tan antipática, llegó a creer que era su mejor amiga. ¡Así combaten los santos!

Fácilmente comprenderemos, pues, las siguientes palabras de Teresa: «He comprendido que la verdadera caridad consiste en soportar los defectos del prójimo, en no extrañarse de sus debilidades». Pero Teresa no se contenta con esto. Su mirada, iluminada por el amor, ve en esas flaquezas del prójimo otros tantos instrumentos que Dios le depara para liberarla de si misma, de su amor propio, de su egoísmo. Consecuente con esta idea, pidió y obtuvo que la pusieran en la ropería, bajo la dependencia de una Hermana que, por su carácter difícil, inevitablemente -Teresa lo sabía- había de hacerla sufrir mucho. El resultado fue el mismo: la victoria o, mejor, una serie de victorias.

Conocía el valor de este consejo que daba a las Novicias: «Cuando sintáis una violenta aversión hacia una persona, pedid a Dios la recompense, porque os ocasiona sufrimiento. Este es el mejor medio de recuperar la paz». Si comprendiésemos el poder santificador de la paciencia, reconoceríamos que las personas que nos hacen sufrir tienen derecho a nuestra gratitud.

Es defecto bastante común que cuando vemos una culpa o equivocación en el prójimo nos empeñamos en hacérselo ver. Veamos qué piensa la Carmelita de Lisieux de estas impaciencias disfrazadas: «Querer persuadir a nuestras Hermanas de que son culpables, aun cuando esto sea cierto, no es buena táctica. No hemos de ser jueces de paz, sino ángeles de paz». Esta palabra, «ángel de paz», es muy evangélica, aun cuando no figure en el Evangelio.

La joven Maestra de Novicias sabia, por otra parte, que quienes desempeñan ciertos cargos tienen el deber de reprender, de corregir, de orientar a las almas. Ella lo hacía. Pero ¡con qué delicadeza! A impulsos de su caridad, curaba y fortalecía a las almas enfermizas. «Siento -escribía- que debo compadecerme de las enfermedades espirituales de mis Hermanas, como usted, Madre, se compadece de mi enfermedad física». La Santa estaba por entonces enferma, y los cuidados que le prodigaba su Madre Priora le sugerían esta reflexión.

¡Cuánta psicología sobrenatural y evangélica encierra esta su regla de dirección! « ¡Con cuántas precauciones hay que tratar a las almas que sufren! A veces, inconscientemente, se las hiere por falta de miramientos, por desatenciones o procederes poco delicados, cuando sería necesario prodigarles toda clase de alivios».

¡Qué aroma de Evangelio respiran estas reflexiones! Práctica del Evangelio en el contacto con las mínimas circunstancias de la vida real, de la vida cotidiana; práctica del Evangelio continua, ininterrumpida. Paciencia, comprensión con el prójimo; he ahí la caridad de Cristo.

Un último rasgo, que 'pone de relieve las delicadezas de la Santa, muestra al mismo tiempo cuánto le costaban las victorias de la caridad, lo cual no deja de ser alentador. Se trata de una Hermana que en la oración no cesa de menear el rosario, con el ruidito consiguiente. «Hubiera querido -dice- volver la cabeza (quién no lo hubiera hecho) para mirar a la interesada a fin de que cesara el ruidito. Pero comprendí que era mejor sufrirlo pacientemente para evitar a la Hermana una pena.» Y añade: «Procuraba, pues, quedarme quieta, pero a veces me inundaba el sudor y mi oración era de sufrimiento y de lucha.» Teresa hubiera sucumbido en ella si su caridad no le hubiera sugerido una estratagema eficaz, infantil quizá, pero que puede ser un recurso en casos análogos. «Procuraba aficionarme a ese ruidito desagradable. En lugar de esforzarme en no oírlo cosa imposible-, lo escuchaba atentamente como si se tratara de un maravilloso concierto. Y mi oración, que ciertamente no era de quietud, se reducía a ofrecer ese concierto a Jesús».

¿Ingenuidad? ¿Puerilidad? Quizá; pero no hemos de olvidar que de los niños es el reino de los cielos.

De creer es que la ofrenda de este concierto fue grata a Jesús. Nada es pequeño si tiene por móvil la caridad. Esa es la infancia evangélica. Y Teresa lo ha comprendido.





  Comentarios (78)
 26 Agradecer y Pedir .
Escrito por MARIELA, el 10-08-2011 00:20
Santa Teresita del niño Jesus,quiero agradecerte poque hace 11años pedi que me concedieras un hijo y nacio Ailen,GRACIAS la fé mueve montañas.Despues de 10 años volvi a quedar embarazada y nació Julieta hoy tiene 15meses GRACIAS.. Siempre siento tu presencia que esta cuidandome. Hoy me gustaria volver nuevamente a ser mamá, quiero quedar embarazada ayudame que se me cumpla mi petición y te pido por Veronica Espil de ser mamá también..AMÉN....
 27 agradecimiento
Escrito por daiana, el 10-08-2011 00:14
Querida santa teresita no nos alcanza la vida para agradecerte por haber salvado junto a jesus a mi hermano es muy largo de explicar pero vos estuviste a su lado cada vez que le agarraban las convulciones porque eso es lo que provocabasu enfermedad(menenjitis) tu imagen estaba en el medio de la sala de terapia de niños y nosotros no sabiamos bien de tu existencia hasta que nos dijeron q te pidamos con mucha fe y que ibamos a recibir una rosa de tu parte y asi fue...nos mandaste esa hermosa rosa roja que nos dejaron para nosotros en la casa de mi abuela un primo de mi mamá que casi nunca veiamos es algo inexplicable pero asi fue y hoy tengo a mi hermano a mi lado con una minima secuela pero a mi lado...muchas gracias por todo
 28 Pedido
Escrito por Marcela, el 27-07-2011 11:17
Santa Teresita: te pido intercedas ante el Espíritu Santo por la recuperación física, psíquica y espiritual de mi hijo. Que sea un muchacho sano y feliz. 
Muchas Gracias
 29 pedir una petición
Escrito por Silvia, el 27-07-2011 10:12
Te ruego Santa Teresita intercedas ante Dios nuestro Señor por el matrimonio demi hija Aldana y Mauro que están atravesando una profunda crisis, para que el hombre no separe lo que Dios ha unido. Es el mayor deseo de mi esposo y mío, pero que no se haga nuestra voluntad sino la del Señor. 
Amén.
 30 gracias
Escrito por lili, el 21-07-2011 22:28
santa teresita te pido por todos mis problemas internos q tu ya sabes, y te doy gracias porq di u primer paso, de lo q te pedi, cuesta pero mejorara.... gracias
 31 STA TERESITA
Escrito por Biby, el 17-07-2011 14:00
Te pido que intercedas ante Dios en Nombre de Su Hijo Jesús para que me otorgue salud,física, espiritual, emocional. Que pueda servirle en los lugares donde El me envíe,que sienta la felicidad y confianza que Dios otorga cuando en El se confía. Que derrame abundantes bendiciones sobre mi familia y seres queridos. Que pueda formar una familia cristiana basada en el repeto y amor con un buen hijo de Dios.
 32 PEDIR UNA PETICION
Escrito por LETICIA, el 21-06-2011 09:53
SANTA TERESITA TE PIDO POR LA BENDICION DE MI MATRIMONIO PARA QUE NOS RESPETEMOS Y CUIDEMOS MUTUAMENTE PARA QUE POR TU INTERCESION LA SAGRADA FAMILIA NOS ILUMINE COMO PADRES Y ESPOSOS ,POR MI HOGAR MIS TRES HERMOSOS HIJOS.COMFIO EN TI SANTA TERESITA.QUE ASI SEA.
 33 pedir una peticion
Escrito por alicia, el 21-06-2011 09:07
santa teresita te pido,por mis hijos,flia y mis ñietos,por mitanbien,que no falte la salud,el amor y trabajo,por la venta de la casa que tenemos con mis hermanas porque todos precisamos ese poquito de dinero,para salir adelante,pero que se a tu boluntar gracias santa terecita por abrazo,
 34 pedir una peticion
Escrito por alicia, el 21-06-2011 09:07
santa teresita te pido,por mis hijos,flia y mis ñietos,por mitanbien,que no falte la salud,el amor y trabajo,por la venta de la casa que tenemos con mis hermanas porque todos precisamos ese poquito de dinero,para salir adelante,pero que se a tu boluntar gracias santa terecita por abrazo,
 35 Escrito por CECILIA, el 16-05-2011 17:24
mi querida santa teresita, te ruego por favor que a mi marido y a mi nos llamen para que ocupemos los puesto de trabajo que estamos pidiendo, ya que por mucho tiempo nos han negado la oportunidad, por favor cambia nuestra mala racha de años, y tambien te pido por la salud de nuestros familiares que bastante quebrantada está. te amo mi santa teresa nunca olvidare las rosas que me enviaste, nunca me abandonaste.
 36 Escrito por Sin nombre, el 12-05-2011 14:59
querida Tere, quieiera por favor que intercedieras ante DIos por mi amiga, para que la hagas tan santa como tu (paciente y entragada a DIos)...Confio en ti.
 37 peticion
Escrito por stella marys, el 20-02-2011 15:09
te pido por mi corazon dolido que me ayudes a estar felis y disfrutar de lo bueno que tengo santita escucha mis ruegos
 38 por sergio
Escrito por juli, el 13-01-2011 11:36
te pido que intercedas por mi corazon dolido y trista..por el corazon de sergio..enseñame a mar y no juzgar y querer hacerle mal..aquien no me ama como yo lo amo.toma mi corazon egista..toma el corazon de sergio que se acerque a dios..
 39 Petición por la salud de Jorge Odriozola
Escrito por lorena Vaccarini, el 06-01-2011 14:56
Querida Santa Teresita, pido que intersedas por la recuperación de la salud de mi esposo Jorge, y así criar juntods a nuestro hijo Andrés. Santita devuelvele la salud y la fe. Te lo pido por favor y bendice a nuesra familia y amigos que tanto nos apoyan en este duro momento. Amen
 40 gracias
Escrito por citia coronel, el 05-11-2010 15:21
Santa Teresita,te doy las gracias por todo!!! Te amoo
 41 Trabajo,salud y felicidad
Escrito por nelly, el 01-11-2010 21:39
Querida santita,te pido que envies sobre mi hijo ulises tu lluvia de rosas y petalos,que pueda tener felicidad,que tenga mucho trabajo y salud,que pueda formar una familia como la de nazareth,intercede por el ante Dios Nuestro Señor,que lo bendiga con las gracias que te pido segun su voluntad,que puedan venirle tiempos de buena cocecha.Gracias por estar siempre.Amen.-
 42 pedido de oracion
Escrito por marta, el 16-10-2010 09:23
Santa Teresa te pido intercedas por mi ante Dios Nuestro Señor para que le de la recuperación a Felicitas que desde que nació hace 50 días no ha despertado.
 43 sta teresita derrama sobre mi unos petal
Escrito por mariana, el 06-10-2010 18:39
ayudanos por tu interseccion, ante jesus a que nos perdone nuestros pecados de cada dia, para poder tener estabilidad economica, por nuestras hijas, por nosotros mismos por nuestras familias, no te pedimos demas sino lo justo y necesario...lo que el diga sera, danos salud para las nenas, y nosotros, que no apartemos del señor, envianos tu lluvia de rosas y petalos, para asi alcanzar la gracia que te pedimos en nombre de sat teresita...gracias por los favores recibidos que fueron muchos....
 44 PIDE PACIENCIA PARA MI DE JESUCITO TERES
Escrito por sara zermeño, el 06-10-2010 17:03
teresita quiero ser paciente como tu lo fuiste,pidele a mi jesucito que me de la paciencia para siempre esperar de el lo mejor y mas sabio, que me perdone mis deseos pasados de venganza, y por eso le pido con sinceridad bendiga a la sra guillermina, a su hija guille,a erica y a berenice y a olivier. 
 
la 1a me causo con sus burlas una herida que ya poco a poco va sanando, la 2da es su hija y yo extendi mi oidio hacia ella, las otras 2 tambien me causaron molestias y el ultimo hizo sufrir a mi prima mas querida, te pido que me perdones, jesus, lo mucho q odie a dichas personas, pidiendote que las bendigas y cuides, te lo pido como si fueran mis amigos, son mis hermanos porque tambien son hijos tuyos y te doy gracias porque me libraste del odio venenoso y te pido me des paciencia cuendo encuentre a gente asi en el futuro.
 45 médica
Escrito por fabiana marcela marzetti, el 02-10-2010 23:28
Pido humildemente y con mucha fe por la salud de mi hermana, se merece por su labor aliviar su sufrimiento y que Santa Teresita con todo su amor la y nos acompañe siempre. Gracias
 46 Paciencia y Amor
Escrito por MARIO FERNANDEZ, el 02-10-2010 13:34
Como Quisiera parecerme a Santa Teresita.Le pido a Santa Teresita su intersecion ante la Santisima Virgen y ante nuestro Santo Dios para que mejore mi vida y la de toda mi familia.Muchas Gracias
 47 gracias y una rosa
Escrito por teresa, el 02-10-2010 02:42
Gracias Santa Teresita. Te pido especialmente en tu dìa por mi mamà y te pido una rosa señal de que estás cerca.
 48 Escrito por ana maria, el 01-10-2010 23:49
te quiero santa teresita quiero una lluvia de flores de gracias, te agradezco por todo lo que nos das te envio todo mi cariño
 49 Lluvia de rosas
Escrito por Patricia, el 01-10-2010 23:26
Te pido bendigas mi familia, mis amigos, mi trabajo. Especialmente, me ayudes a estar en paz y armonía; que pueda resolver mi situación sentimental. Que acompañes y orientes a mis hijos.
 50 Bendiciones
Escrito por Mabel, el 01-10-2010 21:37
En tu día, Sta Teresita, te ruego derrames sobre mi hija Mª Luján una lluvia de rosas y le concedas el milagro que siempre te pido. Gracias por tu amor, tengo fe que me escucharás!!! Una mamá angustiada.

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos (Jn. 14, 95). Esto os mando: que os améis unos a otros (Ib. 15, 17). Mis mandamientos se reducen a uno: amaos los unos a los otros. Estos dos amores, amor de Dios y amor del prójimo, son inseparables.

Así lo comprendió Teresa. Oigamos sus confidencias:

Procuraba ante todo amar a Dios, y amándole a El comprendí el deber de la caridad en toda su extensión». «Cuando más unida estoy a Jesús, más amo a todas mis Hermanas». Había comprendido a su Maestro. Jesús ama a Dios su Padre, y en virtud de ese amor ama también a los hombres, porque el Padre los ama, y se entrega por ellos. Quien dice que ama a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso (1 Jn. 4, 20). La razón es muy sencilla: ¿Pues quien no ama al prójimo a quien ve, cómo amará a Dios, a quien no ve?

Amar a Dios, que nos ama; amar a los hombres porque Dios los ama; es la esencia del Evangelio. Teresa lo comprendió y lo vivió.

Aquí palpamos la identidad de la ley de la renuncia y de la ley del amor en el espíritu del Evangelio y en el alma de Teresa. Observar la ley de la caridad es renunciarse a sí mismo, a fin de vivir para los demás.

La Sabiduría evangélica, que tan bien entendió Teresa, se reduce a una palabra: ¡Amor! Amor a Dios y, en El, a todos los hombres. La caridad es la plenitud de la ley (Rom. 13, 10). Pero, notémoslo, la práctica de esta Sabiduría es humilde y modesta. Condición esencial para que nuestra caridad sea real y no imaginaria, para que exista no en fórmulas y palabras, sino de hecho y en verdad. No amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y de verdad (1 Jn. 3, 18).

En nuestra vida real, nuestras relaciones con el prójimo, con nuestros hermanos, se reducen a una serie de circunstancias vulgares, insignificantes, de pequeños detalles; en ellos hemos de practicar la caridad, el olvido propio. Desperdiciar esas ocasiones es exponerse a vivir de ilusión, reduciendo nuestra caridad al terreno de la teoría. Al contrario, la verdadera práctica de la caridad consiste en estar alerta para descubrir y aprovechar esas pequeñeces. Así lo hizo Teresa, entregándose a sí misma y sobrellevando a los demás.

Veamos su caridad bajo este doble aspecto: entrega de si; paciencia con el prójimo.

1

Don de sí.

Con verdadero gusto os presento este botón de muestra: «Una palabra, una sonrisa amable, basta muchas veces para que un alma triste se desahogue». Nada más a nuestro alcance que esta forma de vivir el don total.

Otro detalle: «Mis mortificaciones consistían en romper mi voluntad, siempre dispuesta a imponerse; en no replicar; en hacer pequeños servicios sin darlo importancia». O bien: «Si me cogen una cosa de mi uso, no debo dar a entender que lo siento, sino, al contrario, mostrarme feliz de que me hayan desembarazado de ella». Estos rasgos tan insignificantes nos revelan la delicadeza de su caridad. Y nos enseñan que esta virtud implica el olvido propio. Y eso es lo que de ordinario nos falta. Aun en el deseo de practicar la caridad nos mueve a veces el secreto afán de parecer caritativos.

Nada de eso se advierte en nuestra Santa: «No debo ser complaciente para parecerlo o para ser correspondida». Y recuerda las palabras de nuestro Señor: Y si hacéis bien a los que bien os hacen, ¿ qué mérito es el vuestro? Puesto que aun los pecadores hacen lo mismo (Lc. 6, 33). Qué sugerente es su interpretación de estas otras palabras del Maestro: Al que te pida, dale..., y al que quisiera quitarte la túnica, alárgale también la capa (Mt. 5, 40). ¿Qué entendemos por «alargar la capa»? Dice Teresa: «Renunciar a los más elementales derechos; considerarse esclavo de los demás». Esto es puro Evangelio. Y, notémoslo, Teresa se da cuenta de que, «lejos de agradecer sus servicios, abusarán quizá de su amabilidad. Fácilmente cargarán de trabajo a las que siempre están dispuestas a ayudar».

¿Cuál será su conclusión práctica? Merece la pena subrayarlo: «No debo alejarme de las Hermanas que fácilmente me piden favores». Conoce los subterfugios del egoísmo y recuerda las palabras del Maestro: No tuerzas tu rostro al que pretende de ti algún préstamo (Mt. 5, 42). Nada tiene, pues, de extraño que se imponga como regla de conducta: «No basta dar al que me pida; es menester adelantarme y mostrarme muy honrada de que me pidan un favor».

Citemos un rasgo de cómo vivió nuestra Santa este principio. Había en el Carmelo una Hermana anciana y enferma que apenas podía andar. Era difícil contentaría; había que sostenerla por detrás, por delante; andar ni demasiado de prisa ni demasiado despacio; en llegando al refectorio había que instalarla de cierta manera, recogerle las mangas a su modo, disponer los cubiertos, cortar el pan también a su modo. La pobre enferma se quejaba constantemente. Teresa se ofreció a ayudarla y se hizo su esclavita. Y con paciencia llegó a hacer sonreír a la pobre Hermana. Qué ejemplo tan sugestivo! Para conquistar las almas no bastan los ademanes correctos, pero fríos; es preciso amarlas, es preciso entregarse. En eso consiste la caridad, en el don de sí, en el olvido propio. Es la enseñanza de Jesús en el Evangelio. ¡Y qué bien la comprendió Teresa!

2

Soportar a los demás.

El olvido propio, es decir, la caridad, exige con el don total de sí mismo la benevolencia con el prójimo. La práctica de la caridad no será perfecta si no soportamos pacientemente al prójimo. «Pacientemente». No olvidemos que la paciencia es la raíz de toda virtud. San Pablo comienza el elogio de la caridad con estas palabras: La caridad es paciente (1 Cor. 13, 4).

La primera condición necesaria para practicar la caridad es resolverse a ser paciente cueste lo que cueste. Paciencia con todos y en todo; es preciso sufrir las flaquezas del prójimo, carácter, defectos, faltas, imperfecciones. Vemos cómo supo Teresa ejercitar esta virtud. Dejémosle la palabra.

Santa Teresa del Niño Jesús sentía una antipatía natural muy acentuada hacia una Hermana que tenía el don de desagradarle en todo. Para no dejarse llevar de sus sentimientos se valió de un medio ingenioso durante muchos meses, hasta conseguir una victoria completa. «Procuraba -dice la Santa- hacer por esta Hermana lo que haría por la persona más querida. Cada vez que la encontraba pedía a Dios por ella; no contenta con esto, procuraba prestarle cuantos servicios pudiera, y cuando se sentía tentada de contestarle bruscamente, le dirigía su más amable sonrisa. Con frecuencia, al yerme tentada con mayor violencia, para que ella no se apercibiera de mi lucha interna, huía como un soldado desertor». Y confiesa alegremente «que este medio, poco honroso quizá, le dio un gran resultado».

El ejemplo es típico. La Hermana en cuestión tenía el don de desagradar a Teresa «en todo». Este «todo» es categórico. La táctica de la Santa en este caso es aleccionadora: toma la ofensiva. No se contenta con evitar las manifestaciones exteriores de su antipatía natural, es decir, de sus impresiones egoístas. Para vencerse totalmente extrema las demostraciones de simpatía y de afecto. De hecho, esta táctica es la más eficaz y la más fácil; sólo ella proporciona al alma entusiasmo y alegría; la alegría del amor plenamente satisfecho. La victoria fue completa, tanto que su hermana mayor, María, le reprochó que amase a la religiosa en cuestión más que a sus propias hermanas, y aun la misma interesada, que naturalmente le era tan antipática, llegó a creer que era su mejor amiga. ¡Así combaten los santos!

Fácilmente comprenderemos, pues, las siguientes palabras de Teresa: «He comprendido que la verdadera caridad consiste en soportar los defectos del prójimo, en no extrañarse de sus debilidades». Pero Teresa no se contenta con esto. Su mirada, iluminada por el amor, ve en esas flaquezas del prójimo otros tantos instrumentos que Dios le depara para liberarla de si misma, de su amor propio, de su egoísmo. Consecuente con esta idea, pidió y obtuvo que la pusieran en la ropería, bajo la dependencia de una Hermana que, por su carácter difícil, inevitablemente -Teresa lo sabía- había de hacerla sufrir mucho. El resultado fue el mismo: la victoria o, mejor, una serie de victorias.

Conocía el valor de este consejo que daba a las Novicias: «Cuando sintáis una violenta aversión hacia una persona, pedid a Dios la recompense, porque os ocasiona sufrimiento. Este es el mejor medio de recuperar la paz». Si comprendiésemos el poder santificador de la paciencia, reconoceríamos que las personas que nos hacen sufrir tienen derecho a nuestra gratitud.

Es defecto bastante común que cuando vemos una culpa o equivocación en el prójimo nos empeñamos en hacérselo ver. Veamos qué piensa la Carmelita de Lisieux de estas impaciencias disfrazadas: «Querer persuadir a nuestras Hermanas de que son culpables, aun cuando esto sea cierto, no es buena táctica. No hemos de ser jueces de paz, sino ángeles de paz». Esta palabra, «ángel de paz», es muy evangélica, aun cuando no figure en el Evangelio.

La joven Maestra de Novicias sabia, por otra parte, que quienes desempeñan ciertos cargos tienen el deber de reprender, de corregir, de orientar a las almas. Ella lo hacía. Pero ¡con qué delicadeza! A impulsos de su caridad, curaba y fortalecía a las almas enfermizas. «Siento -escribía- que debo compadecerme de las enfermedades espirituales de mis Hermanas, como usted, Madre, se compadece de mi enfermedad física». La Santa estaba por entonces enferma, y los cuidados que le prodigaba su Madre Priora le sugerían esta reflexión.

¡Cuánta psicología sobrenatural y evangélica encierra esta su regla de dirección! « ¡Con cuántas precauciones hay que tratar a las almas que sufren! A veces, inconscientemente, se las hiere por falta de miramientos, por desatenciones o procederes poco delicados, cuando sería necesario prodigarles toda clase de alivios».

¡Qué aroma de Evangelio respiran estas reflexiones! Práctica del Evangelio en el contacto con las mínimas circunstancias de la vida real, de la vida cotidiana; práctica del Evangelio continua, ininterrumpida. Paciencia, comprensión con el prójimo; he ahí la caridad de Cristo.

Un último rasgo, que 'pone de relieve las delicadezas de la Santa, muestra al mismo tiempo cuánto le costaban las victorias de la caridad, lo cual no deja de ser alentador. Se trata de una Hermana que en la oración no cesa de menear el rosario, con el ruidito consiguiente. «Hubiera querido -dice- volver la cabeza (quién no lo hubiera hecho) para mirar a la interesada a fin de que cesara el ruidito. Pero comprendí que era mejor sufrirlo pacientemente para evitar a la Hermana una pena.» Y añade: «Procuraba, pues, quedarme quieta, pero a veces me inundaba el sudor y mi oración era de sufrimiento y de lucha.» Teresa hubiera sucumbido en ella si su caridad no le hubiera sugerido una estratagema eficaz, infantil quizá, pero que puede ser un recurso en casos análogos. «Procuraba aficionarme a ese ruidito desagradable. En lugar de esforzarme en no oírlo cosa imposible-, lo escuchaba atentamente como si se tratara de un maravilloso concierto. Y mi oración, que ciertamente no era de quietud, se reducía a ofrecer ese concierto a Jesús».

¿Ingenuidad? ¿Puerilidad? Quizá; pero no hemos de olvidar que de los niños es el reino de los cielos.

De creer es que la ofrenda de este concierto fue grata a Jesús. Nada es pequeño si tiene por móvil la caridad. Esa es la infancia evangélica. Y Teresa lo ha comprendido.





  Comentarios (78)
 51 Escrito por Fernanda, el 01-10-2010 21:02
FELIZ DIA TERESITA!!!!!!!!! Gracias por todo lo que has hecho! hoy te regalo todas las rosas del mundo a vos..!
 52 BENDICENOS CON LLUVIAS DE ROSAS
Escrito por mirtha, el 01-10-2010 13:14
Te pido bendiciones con tus santas lluvias de rosas para mi, mi familia, mis amigas/os. Y que me concedas tener hoy y siempre un pedacito de tu santa paciencia.
 53 Por la Paz
Escrito por Sergio Mendez, el 01-10-2010 12:52
Querida teresita hoy en tu dia quiero pedirte por la paz del estado de nuevo leon sabes que en esta semana todo el estado esta unido por la paz te pido que envies una lluvia de rosas sobre mi amado estado y podamos salir de esta mala racha por la que esta atravesando.............
 54 FELIZ DIA
Escrito por carina, el 01-10-2010 12:42
SANTA TERESITA TE PIDO UNA LLUVIA DE TUS ROSAS SOBRE LOS OJITOS DE PAZ,SOBRE MI PAREJA,MI FAMILIA Y MI TRABAJO,TAMBIEN SOBRE TODAS LAS PERSONAS QUE SUFREN SOBRE TODO LOS NIÑOS.
 55 gracias por todo santa teresita
Escrito por carina, el 01-10-2010 12:39
feliz día querida teresita aqui estoy pidiendo,suplicando para que por tu interseccion sanes los ojitos de Paz ,por favor y desde ya mil gracias por escucharme siempre. 
carina
 56 pedido
Escrito por mamita, el 07-09-2010 06:52
pido por favor a todas las personal creyentes que rueguen para superar mi dolor y no perder mi fe
 57 pedido
Escrito por mamita, el 03-09-2010 11:19
santa teresita envia una ro9sa para acrecentar mi fe
 58 Escrito por MARCELA, el 28-08-2010 11:11
CUANTA SABIDURIA PRESENTA AQUI SANTA TERESITA MUCHAS GRACIAS POR ESTO
 59 Esperanza
Escrito por magdalena arreola, el 17-08-2010 20:35
ORACIÓN: 
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo les agradezco todos lo favores, todas las gracias con que enriquecisteis el alma de vuestra Sierva Teresita del Niño Jesús durante los 24 años que pasó en la tierra, y por los méritos de tan querida 
Santita, concededme la gracia que tan ardientemente os pido, si fuere conforme a vuestra santísima voluntad y para salvación de mi alma. Amén. 
Récense enseguida (24 veces): "Gloria al Padre, Gloria al HIjo, Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén." 
Pueden añadirse a cada Gloria al padre las Invocaciones, que en forma de letanía, ponemos a continuación: 
1. Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros. Gloria al Padre... 
2. Florecita del Niño Jesús... 
3. Hija predilecta de María... 
4. Esposa fiel de Jesús.. 
5. madre de innumerables almas... 
6. Ejemplar de santidad... 
7. Milagro de virtudes... 
8. Prodigio de milagros... 
9. Virgen prudente 
10. Heroína de la fe... 
11. Ángel de Caridad... 
12. Violeta de humildad... 
13. Mística pasionaria... 
14. Lirio purísimo del Carmelo... 
15. Flor selecta de la Iglesia... 
16. Rosa deshojada de amor... 
17. Mártir de amor... 
18. Encanto de cielos y tierra... 
19. Mensajera de la paz... 
20. Patrona de las misiones... 
21. Sembradora de rosas... 
22. Maestra de Infancia Espiritual... 
23. Abogada de los Sacerdotes... 
24. Vos que pasáis el cielo haciendo bien sobre la tierra... 
QUERIDA SANTITA, NO ME DESAMPARES Y CONCÉDEME LO QUE ARDIENTEMENTE TE PIDO, ESTOY SEGURA QUE ME LO VAS A CONCEDER PUES ROSAS ME HAS MOSTRADO SIN YO BUSCARLAS... HAZME QUE NO PIERDA LA FE Y SIGUE A MI LADO AYUDÁNDOME... QUE ASÍ SEA. AMÉN
 60 esperanza
Escrito por marta, el 05-07-2010 11:26
santa teresita del niño jesus te pido que me ilumines para poder elegir correctamente mi camino, por que estoy atravesando una situación sentimental muy complicada y quiero tomar la decisión correcta. amen
 61 Lluvia de rosas y AMOR
Escrito por Laura, el 02-07-2010 22:54
Santa Teresita del Niño Jesús, te pido una lluvia de rosas para mí, especialmente en mis relaciones y en mi trabajo. Para que aprenda a vivir como tú en el Amor.
 62 la vida real
Escrito por ana maria arena, el 08-06-2010 22:52
que como nuestra santita ,pueda ayudar a mi hijo casado ,y mi nuera ,con humildad y paciencia,poder aconcejar ,el mal trato entre ellos ,por que estan enfermando a sus hijitos ,ruego por franco de 9 años y abril teresita que hasi le puso el sacerdote el dia de su bautismo,por fabor oraciones para los cuatro gracias,que jesus los bendiga una abuela asustada.
 63 Escrito por Ana, el 26-05-2010 09:14
Milagrosa Santa Teresita, te pido intercedas ante nuestro señor JesuCristo,para que proteja a Alexa,que mañana jueves sera intervenida quirurgicamente, le han dado muy pocas esperanzas, pero se que tu eres poderosa y saldra victoriosa, gracias por escucharme.
 64 lluvia de rosas
Escrito por LUIS MARIA, el 07-05-2010 12:19
Santa Teresita del Niño Jesús escucha mis oraciones y derrama una lluvia de rosas a mi familia e intercede ante la Sta. Trinidad Padre, Hijo y Espiritú Santo ante mis peticiones si asi fuera para la salvación de mi alma.
 65 pedido, enviame una lluvia de rosas, la
Escrito por CARMEN, el 06-04-2010 22:33
tratare de que mi familia siga siendo una familia cristiana, y yo comunicare a todos los que me rodean la fe cristiana, y mi devocion a teresa de jesus
 66 pedido
Escrito por susana, el 28-03-2010 16:09
santa teresita te pido una lluvia de rosas para mi familia y para mí.gracias
 67 ayuda en mi matrimonio
Escrito por lu, el 09-12-2009 21:44
Te ruego Santa Teresita me ayudes a componer mi matrimonio. Tu que tuviste esos hermosos padres Celia y Luis, sabes lo que es estar en familia. Asi quiero yo continuar con estos 27 años de casados, y que se aparte de nuestra familia esa intrusa. Te lo suplico, dame una señal, dame esa lluvia de pétalos de rosas que tanto hablan. Resguarda a mi matriminio, te lo pido en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amen.
 68 ella nos llamo?
Escrito por laura alicia, el 29-11-2008 22:35
Tengo 37 años no soy feliz nunca me fue bien con mis parejas tengo un hijo de 13.Siempre voy a caritas de la iglesia de sta teresita, ayer conoci a alguien c quien no me habia sentido asi nunca, muchas coincidencias ,es alguien de mi ambiente laboral se ofrecio a llevarme a casa y en un momento sin conocer el barrio decidio detener el auto para buscar algo y seguir ,casualmente se detuvo frente a la puerta de entrada de la iglesia de sta teresita donde yo voy asiduamente.Senti algo extraño que ella nos llamo , el no lo percibio pero yo quisiera saber q significa,sera tal vez una bendicion quiero pedirle a ella que me ayude a ser feliz para poder dar felicidad a otros.
 69 lluvia e rosas para el amor
Escrito por patricia, el 17-11-2008 22:56
te ruego mi amor, se comunique conmigo, y saque de su cabeza todos los miedos que hacen que no empecemos un arelacion de pareja. estoy segura que nos quewremos, mandame una lluvia de rosas para que intentemos formar una pareja, mandame una señal COMO TE PEDI HOY CUANDO TE VISITE EN TU CASA. TE ADORO SANTA TERESITA.
 70 se cumplió mi pedido
Escrito por María Cristina Barrera, el 05-11-2008 17:25
ayer Martes 4 de Noviembre pedí la realización de un negocio que me permita seguir con mi tratamiento contra la hepatitis C y pagando deudas que me presionaban. HOY 05 DE NOVIEMBRE SE CUMPLIO MI PEDIDO, COMPRE UNA PLANTA DE ROSAS PARA PONERLA EN EL FONDO DE MI CASA EN AGRADECIMIENTO A SANTA TERESITA. GRACIAS POR SUS ORACIONES
 71 necesito curarme
Escrito por María Cristina Barrera, el 04-11-2008 19:08
Tengo 65 años, soy creyente y muy mariana, estoy infectada del virus de hepatitis c, y aparentemente los medicamente me han saturado mi organismo, me quedan 2 meses y 1/2 de tratamiento . Le pido a Santa Teresita que me ayude para mejorar mi calidad de vida
 72 Lluvia de rosas
Escrito por elizabeth, el 05-10-2008 02:52
Querida Santa Teresita, quiero saludarte y agradecerte tu interseccion en lo que te pido a continuacion. 
Danos la manifestación que puedas para tener la fe de que nos estás escuchando y principalmente a mi sobrina que tanto necesita en estos momentos de tu fortaleza y de tu presencia en sus necesidades personales y la de su hija. Queremos ser cada dia mas devotas a ti y hacer que otras personas tambien se acerquen y te conozcan. Intercede ante nuestro Señor y La Santisima Virgen para que siempre actuemos con rectitud y perdona nuestras faltas. 
Te lo pedimos por nuestro señor Jesucrito Amen.
 73 SOMOS TODOS EVANGELISTAS
Escrito por FLAVIO, el 30-09-2008 18:33
SOY CRISTIANO. AMO A JESUS, LO AME Y LO AMARE TODO MI VIDA. 
LAS PERSONAS QUE VIVEN BIEN, QUE NO LES FALTA NADA, SE OLVIDAN DEL EVANGELIO. SE OLVIDAN Y NOS OLVIDAMOS QUE NOS ENSEÑO NUESTRO MAESTRO, EL UNICO. PERO DESPUES DE ALEJARNOS DE EL Y EMPEZAMOS A TENER PROBLEMAS QUE NO PODEMOS SOLUCIONAR. NOS ACORDAMOS QUE UN FLACO QUE DIO SU VIDA POR NOSOTROS Y QUE PREDICO Y QUE SIGUE PREDICANDO EL BIEN, CON LA BONDAD, NOS NECESITA. Y LOS GOLPES Y EL DOLOR DE PERDIDAS EN NUESTRAS VIDAS, NOS HACE ACORDARNOS DE PEDIR AYUDA ESPIRITUAL. Y VOLVEMOS A LEER LA BIBLIA, Y ENCONTRAMOS PALABRAS TAN MARAVILLOSAS, DULCES, Y ENSEÑASZAS DE VIDA, RELATADAS POR LOS EVANGELISTAS; ELLOS QUE TUVIERON EL PLACER DE VIVIR CON EL, DIA TRAS DIAS, Y PARTICIPAR DE TODA ESA BONDAD. ESOS ERAN LOS EVANGELISTAS. Y TRASNFORMARON LAS ENSEÑANZAS EN PALABRAS. 
Y TU MILAGROSA SANTA TERESITA, TU QUE VIVISTE TODA TU CORTA PERO BELLA VIDA PREDICANDO EL EVANGELIO. TAMBIEN NOS ENSEÑAS DIA A DIA LA PALABRA DE JESUS. POR QUE TU ESTAS CON EL A SU LADO Y POR SER MILAGROSA ENTRASTE EN MI CORAZON Y DEJASTE UNA SEMILLA DE BONDAD PARA QUE DESPIERTE Y COMIENZE A PREDICAR LA PALABRA DE DIOS. USTEDES MIS HERMANOS DIRAN QUE ESTOY LOCO, PUEDE SER, PERO TODOS LOS QUE ENTRAMOS EN ESTA PAGINA DE NUESTRA SANTA ESTAMOS PREDICANDO. SI HERMANOS ESTAMOS PREDICANDO, A NUESTRA FORMA, CON NUESTRAS PALABRAS, ESTAMOS DICIENDO COMO NOS SENTIMOS, QUE ESTAMOS VIVIENDO, UNOS PIDIENDO UN MILAGRO, OTROS AGRADECIENDO, POR CUALQUIER COSA PERO AGRADECIENDO. PIDIENDO POR UN SER QUERIDO O UN DESCONOCIDO, ESTAMOS PREDICANDO QUE DIOS EXITE Y QUE HAY UN FUTURO. PERO ESE FUTURO ESTA CON EL. Y TAMBIEN CON TODOS LOS SANTOS QUE VIVIERON POR Y PARA EL. Y TAL VEZ ALGUN DIA SEREMOS NOSOTROS TAMBIEN SANTOS. ES LO QUE JESUS NOS PIDE EN EL EVANGELIO. POR ESO MI MILAGROSA SANTITA, AUNQUE JESUS YA LO SABE PERO NO IMPORTA RUEGO LE PIDAS DE NO ME ABANDONE NUNCA. QUE YO VOY A SEGUIR COTIDIANAMENTE ESCRIBIENDO AQUI PARA QUE OTROS QUE NECESITEN ENCUENTREN LA PAZ AQUI. TE LO PIDO MILAGROSA TERESITA POR CRISTO NUESTRO SEÑOR, AMEN
 74 Una gran Santa!
Escrito por Ramonita, el 30-09-2008 18:19
Conocí a esta gran Santa, gracias a una señora de Brasil, y profundicé esta unión a través de un sacerdote argentino, quien me enseñó las maravillas de Santa teresita, a través de su caminito simple,de santidad, la ayuda tan fiel de ella, el saludo de ella con las rosas, y aunque uds.no crean hasta hoy sigo saludada con flores viniendo de ella, sobre todo cuando le nombro pidiendo algo en especial. Les pido en este momento porque nos unamos en oración filial a Dios, que dependamos solo de El y que Santa teresita nos enseñe este camino de unidad y de verdadero amor, ella que supo vencer en su convento verdaderas batallas!! Les auguro lo mejor, bendiciones.
 75 pido por mi familia
Escrito por Mariana, el 30-09-2008 12:44
Sta. Teresita te pido lluvias de rosas sobre mi familia, por tu interseccion pido que mis ruegos lleguen a jesus y maria! por nuestros nuestros proyectos, por mi para que encuentre un trabajo, por mis hijas que esten siempre por el buen camino y arac3li que se cure de su alergia, y meybell para que se cure de su hipotiroidismo, por fiorella que madure mas, por mi esposo que se sienta confortado por todo lo que emprenda... gracias por todo lo que nos das!!! que asi sea, amen!!!

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos (Jn. 14, 95). Esto os mando: que os améis unos a otros (Ib. 15, 17). Mis mandamientos se reducen a uno: amaos los unos a los otros. Estos dos amores, amor de Dios y amor del prójimo, son inseparables.

Así lo comprendió Teresa. Oigamos sus confidencias:

Procuraba ante todo amar a Dios, y amándole a El comprendí el deber de la caridad en toda su extensión». «Cuando más unida estoy a Jesús, más amo a todas mis Hermanas». Había comprendido a su Maestro. Jesús ama a Dios su Padre, y en virtud de ese amor ama también a los hombres, porque el Padre los ama, y se entrega por ellos. Quien dice que ama a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso (1 Jn. 4, 20). La razón es muy sencilla: ¿Pues quien no ama al prójimo a quien ve, cómo amará a Dios, a quien no ve?

Amar a Dios, que nos ama; amar a los hombres porque Dios los ama; es la esencia del Evangelio. Teresa lo comprendió y lo vivió.

Aquí palpamos la identidad de la ley de la renuncia y de la ley del amor en el espíritu del Evangelio y en el alma de Teresa. Observar la ley de la caridad es renunciarse a sí mismo, a fin de vivir para los demás.

La Sabiduría evangélica, que tan bien entendió Teresa, se reduce a una palabra: ¡Amor! Amor a Dios y, en El, a todos los hombres. La caridad es la plenitud de la ley (Rom. 13, 10). Pero, notémoslo, la práctica de esta Sabiduría es humilde y modesta. Condición esencial para que nuestra caridad sea real y no imaginaria, para que exista no en fórmulas y palabras, sino de hecho y en verdad. No amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y de verdad (1 Jn. 3, 18).

En nuestra vida real, nuestras relaciones con el prójimo, con nuestros hermanos, se reducen a una serie de circunstancias vulgares, insignificantes, de pequeños detalles; en ellos hemos de practicar la caridad, el olvido propio. Desperdiciar esas ocasiones es exponerse a vivir de ilusión, reduciendo nuestra caridad al terreno de la teoría. Al contrario, la verdadera práctica de la caridad consiste en estar alerta para descubrir y aprovechar esas pequeñeces. Así lo hizo Teresa, entregándose a sí misma y sobrellevando a los demás.

Veamos su caridad bajo este doble aspecto: entrega de si; paciencia con el prójimo.

1

Don de sí.

Con verdadero gusto os presento este botón de muestra: «Una palabra, una sonrisa amable, basta muchas veces para que un alma triste se desahogue». Nada más a nuestro alcance que esta forma de vivir el don total.

Otro detalle: «Mis mortificaciones consistían en romper mi voluntad, siempre dispuesta a imponerse; en no replicar; en hacer pequeños servicios sin darlo importancia». O bien: «Si me cogen una cosa de mi uso, no debo dar a entender que lo siento, sino, al contrario, mostrarme feliz de que me hayan desembarazado de ella». Estos rasgos tan insignificantes nos revelan la delicadeza de su caridad. Y nos enseñan que esta virtud implica el olvido propio. Y eso es lo que de ordinario nos falta. Aun en el deseo de practicar la caridad nos mueve a veces el secreto afán de parecer caritativos.

Nada de eso se advierte en nuestra Santa: «No debo ser complaciente para parecerlo o para ser correspondida». Y recuerda las palabras de nuestro Señor: Y si hacéis bien a los que bien os hacen, ¿ qué mérito es el vuestro? Puesto que aun los pecadores hacen lo mismo (Lc. 6, 33). Qué sugerente es su interpretación de estas otras palabras del Maestro: Al que te pida, dale..., y al que quisiera quitarte la túnica, alárgale también la capa (Mt. 5, 40). ¿Qué entendemos por «alargar la capa»? Dice Teresa: «Renunciar a los más elementales derechos; considerarse esclavo de los demás». Esto es puro Evangelio. Y, notémoslo, Teresa se da cuenta de que, «lejos de agradecer sus servicios, abusarán quizá de su amabilidad. Fácilmente cargarán de trabajo a las que siempre están dispuestas a ayudar».

¿Cuál será su conclusión práctica? Merece la pena subrayarlo: «No debo alejarme de las Hermanas que fácilmente me piden favores». Conoce los subterfugios del egoísmo y recuerda las palabras del Maestro: No tuerzas tu rostro al que pretende de ti algún préstamo (Mt. 5, 42). Nada tiene, pues, de extraño que se imponga como regla de conducta: «No basta dar al que me pida; es menester adelantarme y mostrarme muy honrada de que me pidan un favor».

Citemos un rasgo de cómo vivió nuestra Santa este principio. Había en el Carmelo una Hermana anciana y enferma que apenas podía andar. Era difícil contentaría; había que sostenerla por detrás, por delante; andar ni demasiado de prisa ni demasiado despacio; en llegando al refectorio había que instalarla de cierta manera, recogerle las mangas a su modo, disponer los cubiertos, cortar el pan también a su modo. La pobre enferma se quejaba constantemente. Teresa se ofreció a ayudarla y se hizo su esclavita. Y con paciencia llegó a hacer sonreír a la pobre Hermana. Qué ejemplo tan sugestivo! Para conquistar las almas no bastan los ademanes correctos, pero fríos; es preciso amarlas, es preciso entregarse. En eso consiste la caridad, en el don de sí, en el olvido propio. Es la enseñanza de Jesús en el Evangelio. ¡Y qué bien la comprendió Teresa!

2

Soportar a los demás.

El olvido propio, es decir, la caridad, exige con el don total de sí mismo la benevolencia con el prójimo. La práctica de la caridad no será perfecta si no soportamos pacientemente al prójimo. «Pacientemente». No olvidemos que la paciencia es la raíz de toda virtud. San Pablo comienza el elogio de la caridad con estas palabras: La caridad es paciente (1 Cor. 13, 4).

La primera condición necesaria para practicar la caridad es resolverse a ser paciente cueste lo que cueste. Paciencia con todos y en todo; es preciso sufrir las flaquezas del prójimo, carácter, defectos, faltas, imperfecciones. Vemos cómo supo Teresa ejercitar esta virtud. Dejémosle la palabra.

Santa Teresa del Niño Jesús sentía una antipatía natural muy acentuada hacia una Hermana que tenía el don de desagradarle en todo. Para no dejarse llevar de sus sentimientos se valió de un medio ingenioso durante muchos meses, hasta conseguir una victoria completa. «Procuraba -dice la Santa- hacer por esta Hermana lo que haría por la persona más querida. Cada vez que la encontraba pedía a Dios por ella; no contenta con esto, procuraba prestarle cuantos servicios pudiera, y cuando se sentía tentada de contestarle bruscamente, le dirigía su más amable sonrisa. Con frecuencia, al yerme tentada con mayor violencia, para que ella no se apercibiera de mi lucha interna, huía como un soldado desertor». Y confiesa alegremente «que este medio, poco honroso quizá, le dio un gran resultado».

El ejemplo es típico. La Hermana en cuestión tenía el don de desagradar a Teresa «en todo». Este «todo» es categórico. La táctica de la Santa en este caso es aleccionadora: toma la ofensiva. No se contenta con evitar las manifestaciones exteriores de su antipatía natural, es decir, de sus impresiones egoístas. Para vencerse totalmente extrema las demostraciones de simpatía y de afecto. De hecho, esta táctica es la más eficaz y la más fácil; sólo ella proporciona al alma entusiasmo y alegría; la alegría del amor plenamente satisfecho. La victoria fue completa, tanto que su hermana mayor, María, le reprochó que amase a la religiosa en cuestión más que a sus propias hermanas, y aun la misma interesada, que naturalmente le era tan antipática, llegó a creer que era su mejor amiga. ¡Así combaten los santos!

Fácilmente comprenderemos, pues, las siguientes palabras de Teresa: «He comprendido que la verdadera caridad consiste en soportar los defectos del prójimo, en no extrañarse de sus debilidades». Pero Teresa no se contenta con esto. Su mirada, iluminada por el amor, ve en esas flaquezas del prójimo otros tantos instrumentos que Dios le depara para liberarla de si misma, de su amor propio, de su egoísmo. Consecuente con esta idea, pidió y obtuvo que la pusieran en la ropería, bajo la dependencia de una Hermana que, por su carácter difícil, inevitablemente -Teresa lo sabía- había de hacerla sufrir mucho. El resultado fue el mismo: la victoria o, mejor, una serie de victorias.

Conocía el valor de este consejo que daba a las Novicias: «Cuando sintáis una violenta aversión hacia una persona, pedid a Dios la recompense, porque os ocasiona sufrimiento. Este es el mejor medio de recuperar la paz». Si comprendiésemos el poder santificador de la paciencia, reconoceríamos que las personas que nos hacen sufrir tienen derecho a nuestra gratitud.

Es defecto bastante común que cuando vemos una culpa o equivocación en el prójimo nos empeñamos en hacérselo ver. Veamos qué piensa la Carmelita de Lisieux de estas impaciencias disfrazadas: «Querer persuadir a nuestras Hermanas de que son culpables, aun cuando esto sea cierto, no es buena táctica. No hemos de ser jueces de paz, sino ángeles de paz». Esta palabra, «ángel de paz», es muy evangélica, aun cuando no figure en el Evangelio.

La joven Maestra de Novicias sabia, por otra parte, que quienes desempeñan ciertos cargos tienen el deber de reprender, de corregir, de orientar a las almas. Ella lo hacía. Pero ¡con qué delicadeza! A impulsos de su caridad, curaba y fortalecía a las almas enfermizas. «Siento -escribía- que debo compadecerme de las enfermedades espirituales de mis Hermanas, como usted, Madre, se compadece de mi enfermedad física». La Santa estaba por entonces enferma, y los cuidados que le prodigaba su Madre Priora le sugerían esta reflexión.

¡Cuánta psicología sobrenatural y evangélica encierra esta su regla de dirección! « ¡Con cuántas precauciones hay que tratar a las almas que sufren! A veces, inconscientemente, se las hiere por falta de miramientos, por desatenciones o procederes poco delicados, cuando sería necesario prodigarles toda clase de alivios».

¡Qué aroma de Evangelio respiran estas reflexiones! Práctica del Evangelio en el contacto con las mínimas circunstancias de la vida real, de la vida cotidiana; práctica del Evangelio continua, ininterrumpida. Paciencia, comprensión con el prójimo; he ahí la caridad de Cristo.

Un último rasgo, que 'pone de relieve las delicadezas de la Santa, muestra al mismo tiempo cuánto le costaban las victorias de la caridad, lo cual no deja de ser alentador. Se trata de una Hermana que en la oración no cesa de menear el rosario, con el ruidito consiguiente. «Hubiera querido -dice- volver la cabeza (quién no lo hubiera hecho) para mirar a la interesada a fin de que cesara el ruidito. Pero comprendí que era mejor sufrirlo pacientemente para evitar a la Hermana una pena.» Y añade: «Procuraba, pues, quedarme quieta, pero a veces me inundaba el sudor y mi oración era de sufrimiento y de lucha.» Teresa hubiera sucumbido en ella si su caridad no le hubiera sugerido una estratagema eficaz, infantil quizá, pero que puede ser un recurso en casos análogos. «Procuraba aficionarme a ese ruidito desagradable. En lugar de esforzarme en no oírlo cosa imposible-, lo escuchaba atentamente como si se tratara de un maravilloso concierto. Y mi oración, que ciertamente no era de quietud, se reducía a ofrecer ese concierto a Jesús».

¿Ingenuidad? ¿Puerilidad? Quizá; pero no hemos de olvidar que de los niños es el reino de los cielos.

De creer es que la ofrenda de este concierto fue grata a Jesús. Nada es pequeño si tiene por móvil la caridad. Esa es la infancia evangélica. Y Teresa lo ha comprendido.





  Comentarios (78)
 76 Un don de Dios
Escrito por carlitos, el 30-09-2008 12:18
Siempre he sentido una simpatia particular hacia Teresita y Francisco de Asis, nunca le he pedido nada especial a ellos, pero el ejemplo que nos han dejado, no ppuede pasar desapercibiod, si bien, yo no imito la CARIDAD tal como tan bien ellos la entendieron. 
Teresita dijo "pasare mi cielo, haciendo el bien en la tierra" y vaya que lo hace..y muy bien. Bendiciones a todos y gracias x sus oraciones.-
 77 pétalos de rosas
Escrito por Rochi, el 10-06-2008 09:46
Desde muy chica siempre fui muy mariana, muy devota de la virgen María, tengo 25 años y de a poco me alejé de Dios, me volví super racional leyendo sobre filosofia y política, en estos ultimos meses estaba con una gran depresion, y ayer lo unico que le dije a Dios es que necesito un milagro algo que me despierte el alma para sentirme viva porque ya me sentía muerta y no queria seguir viviendo esta vida. Hoy, martes 10 de junio al despertarme encontré 3 petalos de rosas rojas en mi cama, es super raro porque al acostarme no estaban esos pétalos y tampoco se de donde pudieron salir, lo considero un regalo de Dios y de la Virgen, y entré a esta página porque siempre me habian hablado de Santa Teresita y de su lluvia de rosas. Aunque otros piensen que estoy loca yo si pienso que es un regalo del cielo porque ya no me querian ver triste, es una sensación de sentirse cobijada y protejida, me encantaría compartir lo mismo con gente a la que le han pasado cosas similares. Bendiciones y abrazos.
 78 hoy descubri a santa teresa
Escrito por vanesa, el 12-04-2008 23:51
mi hermana hizo una promesa a la virgen q desata los nudos y me pidio q la acompañara, lo hice y me paso algo q nunca me habia pasado me pare frente a la imagen de santa teresa y me puse a llorar con mucho sentimiento todavia no se xq, vuelvo a repetir nunca me paso nada asi,le comente a mi hermana y me aconsejo q averiguase en internet sobre sta teresa me sorprendio ver q el dia q se la conmemora es el 15.10 ya q es la fecha de micumpleaños,pude leer algo de la vida de sta teresita y es conmovedor,su enseñanza sobre el amor al projimo y la paciencia.me intereso saber de su vida y ese sentimiento q surgio en la iglesia, lo tomo como un llamado de santa teresa a descubrirla a saber sobre ella, desde ya soy una persona comun pero con muchas ganas de ayudar aunque sea en LAS PEQUEÑAS COSAS del dia a dia.