{"id":2621,"date":"2007-09-02T02:18:18","date_gmt":"2007-09-02T02:18:18","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/nan-21\/"},"modified":"2026-08-16T02:32:59","modified_gmt":"2026-08-16T02:32:59","slug":"confianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/confianza\/","title":{"rendered":"Confianza"},"content":{"rendered":"<p><em>Cuando flaqueo, entonces soy fuerte <\/em>(II Cor. 12, 10). \u00abHumildad que produce desaliento es falsa humildad\u00bb, dec\u00eda el Cura de Ars. Pero \u00bfc\u00f3mo es posible no desalentarse a la vista de la propia debilidad e impotencia? Nuestra meditaci\u00f3n sobre la humildad pide otra consideraci\u00f3n sobre la confianza. Quiz\u00e1 no se habla bastante de esta virtud. \u00abLa santidad consiste en una disposici\u00f3n del coraz\u00f3n que nos hace humildes y peque\u00f1os en manos de Dios, conscientes de nuestra debilidad y con una confianza casi audaz en la Bondad de nuestro Padre\u00bb. Esto es puro Evangelio. La confianza equilibra el alma. \u00bfHabr\u00e1 que llamarla correctivo de. la humildad? No; la humildad no necesita correcci\u00f3n; digamos m\u00e1s bien \u00abcontrapeso\u00bb.<\/p>\n<p>Humildad y confianza; a estas dos palabras se puede reducir toda la espiritualidad de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas. De hecho esas virtudes son el desarrollo normal de su alma; de toda alma que tiene fe en el Amor infinito de Dios hacia la criatura. Desde este punto de vista, humildad y confianza se compenetran, casi se confunden; en efecto, el alma no podr\u00eda alegrarse en la consideraci\u00f3n de su debilidad y miseria si no tuviera la seguridad de ser objeto del Amor Misericordioso. Pero la certeza de ese Amor le mueve a gozarse tanto m\u00e1s cuanto mejor conoce su peque\u00f1ez y su nada; no puede menos de alegrarse sabiendo que el Amor Infinito de quien lo espera todo es el Omnipotente. Si \u00abla humildad que descorazona es falsa humildad\u00bb, no es una virtud. No lo es, porque no tiene el contrapeso de la confianza en el Amor; no lo es, porque no se ha enraizado en la fe, en el Amor Misericordioso, base y fundamento de la confianza. \u00a1Humildad y confianza! Dos virtudes inseparables en la perfecci\u00f3n cristiana; inseparables, porque son complementarias. La humildad sin confianza lleva a la pusilanimidad, al desaliento. La confianza sin humildad conduce a la presunci\u00f3n y a la temeridad.<\/p>\n<p>La vida de Teresa est\u00e1 como impregnada de confianza, \u00a1confianza de ni\u00f1a! Esto explica el matiz verdaderamente infantil de su humildad, su predilecci\u00f3n por todas aquellas expresiones, im\u00e1genes y comparaciones que conducen al alma a la infancia espiritual. Toda ella est\u00e1 penetrada de confianza filial.<\/p>\n<p>Estudiemos la confianza de la Santa: 1\u00ba En su vida personal. 2\u00ba En sus obras.<\/p>\n<p><strong>1<\/strong> <\/p>\n<p>En la vida espiritual de Santa Teresa de Lisieux, el punto de partida, lo hemos dicho, son los deseos; deseos inmensos, ilimitados. \u00bfC\u00f3mo explicar tales deseos en esta ni\u00f1a tan consciente de su peque\u00f1ez? Evidentemente, por la confianza; confianza filial en la bondad de Dios, su Padre. Sabe que el amor de Dios a la criatura es enteramente gratuito; sabe y cree con fe firm\u00edsima que ese Dios, que es Amor, desea comunic\u00e1rsele. Seg\u00fan eso, limitar sus deseos de amar ser\u00eda indicio de desconfianza; desconfianza no de s\u00ed misma, sino de Dios. No limitar\u00e1, pues, sus deseos, porque tampoco tiene l\u00edmites su confianza en el amor de Dios hacia ella. Reconoci\u00e9ndose como un \u00e1tomo insignificante, pero con capacidad para amar, se deja atraer y se sumerge en la hoguera del Amor Infinito, que quiere llenarla de El, sumergir\u00eda en El y transformarla como El en amor&#8230;<\/p>\n<p>La confianza que se fundamenta en esta fe, en esta seguridad, no puede tener l\u00edmites; de ella brotan los deseos, tambi\u00e9n ilimitados, de perfecci\u00f3n, de santidad, de amor.<\/p>\n<p>Cuando considero el esp\u00edritu de nuestra Santa, me viene a la memoria una profunda reflexi\u00f3n del P. Faber: \u00abLa virtud menos cultivada en la vida espiritual es la esperanza.\u00bb La vida de Teresa es, como por contraste, una confirmaci\u00f3n clara y decisiva de esa frase. La esperanza, es decir, la confianza, dilata su alma y la lleva a la cima de la santidad. Esta virtud desempe\u00f1a un papel de primer orden en la santidad de la Santa Carmelita.<\/p>\n<p>Ante este g\u00e9nero de santidad tan sencillo y atrayente, no pocas almas se detienen dando o\u00eddos a esta reflexi\u00f3n desalentadora: \u00abTeresa fue favorecida por gracias verdaderamente extraordinarias.\u00bb \u00bfDe d\u00f3nde viene esa idea? Supone un desconocimiento de lo que significa en la vida y en la doctrina de Teresa la virtud de la confianza. Puesta esta virtud como base esencial e insustituible de la santidad, deja de ser inveros\u00edmil que un alma, por peque\u00f1a y pobre que sea, quiera elevarse a la vida de intimidad con Dios. Es evidente, por el contrario, que sin la confianza basada en el Amor Omnipotente de Dios fallar\u00e1 por su misma base todo esfuerzo, todo deseo. La confianza es, pues, la llave del \u00abCaminito\u00bb de Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/p>\n<p>S\u00f3lo la confianza podr\u00e1 conciliar la incompatibilidad existente entre dos extremos; la debilidad de las almas y la fortaleza que les es necesaria; esta virtud es el puente imprescindible entre la humildad y la magnanimidad.<\/p>\n<p>El alma confiada sentir\u00e1 que en la medida de su debilidad aumenta su fortaleza: \u00abCum infirmor tunc potens sum.\u00bb S\u00f3lo la confianza explica esta paradoja. La confianza es la fortaleza de Dios, la Omnipotencia de Dios al servicio del alma; el alma verdaderamente confiada obliga a Dios, en virtud de la gratitud de su amor, a realizar en ella su obra santificadora. Teresa tiene la convicci\u00f3n profunda de que Dios es el autor de la santidad. Vi\u00e9ndose d\u00e9bil e impotente, hace suya la Omnipotencia divina mediante la confianza en el amor infinito y gratuito de Dios. Y con \u00e9l se siente fuerte; de ah\u00ed sus deseos, sus resoluciones, sus obras, que alcanzan l\u00edmites extremos. Al llegar aqu\u00ed nos invade la impresi\u00f3n de que hemos penetrado en el centro de la sustancia misma del alma de Teresa; alma tan sencilla como sublime; tanto m\u00e1s sublime cuanto m\u00e1s sencilla. Este g\u00e9nero de sublimidad nos lo ense\u00f1a el Evangelio; por lo tanto, ha de estar a nuestro alcance.<\/p>\n<p>\u00bfTendremos que citar los textos en que la Santa nos descubre su confianza? Son numerosos, pues tanto sus palabras como sus escritos abundan en esos sentimientos. \u00abJes\u00fas todo lo puede; la confianza hace milagros.\u00bb Oigamos su llamamiento, sin atribuir estas palabras a los excepcionales dones de Teresa: \u00ab \u00a1 Oh si las almas d\u00e9biles e imperfectas como la m\u00eda sintiesen lo que yo siento, ninguna desconfiar\u00eda de llegar a la cima de la monta\u00f1a del amor!\u00bb. \u00bfQu\u00e9 es, pues, lo que siente? Que la confianza hace posible lo imposible. \u00abLa confianza hace milagros.\u00bb \u00abEl recuerdo de mis faltas me humilla&#8230;, pero me habla m\u00e1s a\u00fan de misericordia, de amor. Cuando llena de confianza filial arrojo esas faltas en la ardiente hoguera del amor, no pueden menos de ser consumidas para siempre\u00bb.<\/p>\n<p>La vista de sus defectos, de sus debilidades, es para ella motivo de confianza. \u00abNo siempre soy fiel, pero jam\u00e1s me desanimo; me abandono en los brazos de Jes\u00fas y en El encuentro con creces lo que hab\u00eda perdido.\u00bb \u00abConf\u00edo en Jes\u00fas y le cuento mis infidelidades.\u00bb Piensa ingenuamente \u00abadquirir por ese medio mayor influencia sobre su Coraz\u00f3n y atraerse su Amor.\u00bb \u00abHe encontrado el medio de ser feliz y de sacar partido de mis miserias.\u00bb \u00abNuestro Se\u00f1or mismo me conduce por ese camino\u00bb.<\/p>\n<p>Y cuando lleguen en las pruebas m\u00e1s desconcertantes sequedades, oscuridades y hasta tentaciones&#8230;, \u00abnada podr\u00e1 espantarme, ni el viento, ni la lluvia, ni los negros nubarrones que pudieran ocultar el astro del Amor; antes bien, entonces extremar\u00e9 mi confianza, sabiendo que por encima de esas oscuras nubes sigue brillando el sol\u00bb. Fe en el amor, a ultranza. <em>\u00bfQui\u00e9n me separar\u00e1 de la caridad de Cristo? Nada me podr\u00e1 separar de la caridad de Dios que est\u00e1 en Cristo Jes\u00fas<\/em> (Rom. 8, 3539). Su hermana la Madre In\u00e9s se aflig\u00eda vi\u00e9ndola sufrir. \u00ab \u00a1Oh, no se aflija! Si me ahogo, El me dar\u00e1 fuerza. \u00a1 Le amo! El nunca me abandonar\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p><strong>2<\/strong> <\/p>\n<p>La confianza, que es su punto de apoyo en su ascensi\u00f3n hacia la santidad, le da firmeza en las obras. Ve\u00e1mosla en los tres deberes que la Providencia le impone: 1\u00ba Direcci\u00f3n de las Novicias. 2\u00ba Redacci\u00f3n de su vida. 3\u00ba Colaboraci\u00f3n a las misiones y a los misioneros.<\/p>\n<p>1\u00ba. No tiene mas que veintid\u00f3s a\u00f1os cuando la nombran ayudante de la Madre Mar\u00eda de Gonzaga, Maestra de Novicias, para suplir\u00eda en la delicada misi\u00f3n de la direcci\u00f3n de las almas. Escuchemos a Teresa. En pocas l\u00edneas, que son toda una teor\u00eda sobre la direcci\u00f3n, nos dice qu\u00e9 idea tiene de ese ministerio y los medios con que cuenta para desempe\u00f1arlo. \u00abDesde el primer momento comprend\u00ed que la tarea era superior a mis fuerzas. Entonces, arroj\u00e1ndome en brazos de Dios, le dije: \u00abSe\u00f1or, ya lo veis, soy demasiado peque\u00f1a para alimentar a vuestras hijas; si quer\u00e9is darles por mi medio el manjar que necesitan, llenad mi mano, y sin desviar de Vos mis ojos, distribuir\u00e9 vuestros tesoros entre las almas que vengan a pedirme su alimento\u00bb.<\/p>\n<p>Verdadero m\u00e9todo de direcci\u00f3n. Mant\u00e9ngase el Director unido a Dios, entr\u00e9guese a su acci\u00f3n divina por la confianza en El, a base de humildad y de desconfianza propia; el Esp\u00edritu Santo le iluminar\u00e1 y le guiar\u00e1 con sus dones de Entendimiento y de Consejo. Este fue el m\u00e9todo de Teresa, y reconoce que le dio magn\u00edficos resultados: \u00abEl llenaba mi mano siempre que era necesario\u00bb. Confianza llena de sencillez, que suple con ventaja los c\u00e1lculos, la agitaci\u00f3n, la sabidur\u00eda humana de ciertos directores.<\/p>\n<p>2\u00ba Con esa misma disposici\u00f3n de confianza sencilla y serena, la Carmelita de Lisieux empez\u00f3 a escribir el relato lleno de luz que se ha llamado La Historia de un alma. Cuando la Madre In\u00e9s, entonces Priora, orden\u00f3 a Teresa que escribiera los recuerdos de su infancia, sinti\u00f3 grand\u00edsima repugnancia. Pensaba, no sin fundamento, que este trabajo \u00abdisipar\u00eda su coraz\u00f3n\u00bb. La Madre In\u00e9s mantuvo la orden, y Teresa, sin preocuparse del plan que hab\u00eda de seguir en la composici\u00f3n, puso su confianza en Dios; arrodill\u00e1ndose ante una imagen de la Virgen, or\u00f3. \u00abAntes de coger la pluma, me arrodill\u00e9 ante la imagen de Mar\u00eda; le supliqu\u00e9 guiase mi mano a fin de no escribir una sola l\u00ednea que no le fuera agradable. En seguida, abriendo el Santo Evangelio, le\u00ed estas palabras: <em>Jes\u00fas, habiendo subido al monte, llam\u00f3 a S\u00ed los que El quiso<\/em>\u00bb. Ese fue el esp\u00edritu, \u00e9sa fue la disposici\u00f3n del alma con que se entreg\u00f3 a la redacci\u00f3n de ese libro, que, por su sencillez, ha encantado a millones de almas. Humildad, sencillez, confianza en Dios, es el secreto de su composici\u00f3n. Ese libro termina con una explosi\u00f3n de confianza, despu\u00e9s de haber recordado en t\u00e9rminos ardientes la Pasi\u00f3n y la Cruz, la Eucarist\u00eda y la Comuni\u00f3n: \u00ab \u00a1Oh Jes\u00fas! \u00a1D\u00e9jame decirte que tu amor llega hasta la locura! Al considerar tus excesos, \u00bfc\u00f3mo no enamorarme de Ti?, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 tener l\u00edmites mi confianza?\u00bb.<\/p>\n<p>3\u00ba Teresa se sinti\u00f3 atra\u00edda hacia el apostolado misional, ayudando a algunos misioneros. Joven e inexperta, \u00bfqui\u00e9n la sostiene en esta colaboraci\u00f3n al apostolado activo? \u00a1La confianza! Confianza en el valor de los peque\u00f1os sacrificios ofrecidos por Amor. Escribe al Padre Roulland: \u00abMe siento verdaderamente dichosa de colaborar con usted en la salvaci\u00f3n de las almas. Con este fin me hice Carmelita. \u00a1No pudiendo ser misionera de vanguardia, quise serlo por el amor y la penitencial \u00bb. \u00a1Por el amor y la penitencial Teresa sabe que Dios acepta sus sacrificios y los aplica a las almas y a los misioneros que trabajan en su evangelizaci\u00f3n. Esta confianza, nos lo dice ella misma, es la que la condujo al Carmelo. La confianza en el valor apost\u00f3lico del amor y del sacrificio por amor es la gran fuerza de la Santa. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 sospechar la influencia de esta acci\u00f3n oculta, tanto m\u00e1s eficaz cuanto m\u00e1s escondida? Dice San Juan de la Cruz que un solo acto de amor puro es m\u00e1s provechoso a las almas y a la Iglesia que todas las obras exteriores.<\/p>\n<p>As\u00ed se comprende la famosa p\u00e1gina de La Historia de un alma, en que Teresa explica c\u00f3mo comprendi\u00f3 su vocaci\u00f3n. P\u00e1gina en que, a primera vista, quiz\u00e1 no veremos sino los desvar\u00edos de una imaginaci\u00f3n exaltada.<\/p>\n<p>Leyendo el cap\u00edtulo 12 de la Ep\u00edstola primera a los Corintios, Teresa no reconoce su vocaci\u00f3n en ninguno de los miembros descritos por San Pablo, pero sue\u00f1a con encontrarse en todos. La Iglesia tiene un coraz\u00f3n que vitaliza todas las vocaciones. Y en. un transporte de alegr\u00eda exclama: \u00abMi vocaci\u00f3n es el amor. En el coraz\u00f3n de la Iglesia, mi Madre, yo ser\u00e9 el amor. As\u00ed lo ser\u00e9 todo.\u00bb Y explica este concepto como pudiera hacerlo un te\u00f3logo: \u00abHe comprendido que el amor encierra todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que se extiende a todos los lugares, a todos los tiempos\u00bb. Excelente tema de meditaci\u00f3n para los que trabajan en la Iglesia. \u00ab\u00a1Lo \u00fanico que vale es el amor!\u00bb. La fe y la confianza en la inmensa eficacia del Amor hicieron a Teresa misionera.<\/p>\n<p>La vida de Teresa es una confirmaci\u00f3n de que la debilidad es nuestra fuerza. Pero insistimos en la idea, no bastante conocida, de que s\u00f3lo la confianza pudo realizar tal milagro: confianza invencible, obstinada, heroica.<\/p>\n<p>La fe en el amor y, como consecuencia, la confianza, dilataba su alma y la impulsaba a entregarse al Todopoderoso; de este modo los obst\u00e1culos, incluso su debilidad, se convert\u00edan en medios. Lo que para muchas almas es motivo de desaliento y dificultad en sus relaciones con Dios, era para Teresa el medio de elevarse sobre s\u00ed misma hasta el Coraz\u00f3n de Dios. Precisamente porque se ve\u00eda d\u00e9bil se fiaba del Amor. Recordemos la frase de San Pablo: <em>El que espera no ser\u00e1 confundido. Es la explicaci\u00f3n del: cuando flaqueo, entonces soy fuerte<\/em> (2 Cor. 12, 10). <\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando flaqueo, entonces soy fuerte (II Cor. 12, 10). \u00abHumildad que produce desaliento es falsa humildad\u00bb, dec\u00eda el Cura de Ars. Pero \u00bfc\u00f3mo es posible no desalentarse a la vista de la propia debilidad e impotencia? Nuestra meditaci\u00f3n sobre la humildad pide otra consideraci\u00f3n sobre la confianza. Quiz\u00e1 no se habla bastante de esta virtud. 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