{"id":2622,"date":"2007-09-02T02:18:53","date_gmt":"2007-09-02T02:18:53","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/nan-22\/"},"modified":"2026-08-16T02:32:59","modified_gmt":"2026-08-16T02:32:59","slug":"santa-teresa-y-el-espiritu-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/santa-teresa-y-el-espiritu-santo\/","title":{"rendered":"Santa Teresa y el Esp\u00edritu Santo"},"content":{"rendered":"<p><em>Los que son movidos por el Esp\u00edritu Santo, \u00e9stos son hijos de Dios<\/em> (Rom. 8, 14). La caracter\u00edstica de Teresa es la infancia espiritual; su \u00abcaminito\u00bb es el camino de la infancia, y en concreto es el camino de los hijos de Dios seg\u00fan el Evangelio. San Pablo dice de manera expl\u00edcita: <em>Los hijos de Dios son los que se dejan conducir por el Esp\u00edritu Santo<\/em>. Esta es la explicaci\u00f3n l\u00f3gica de la vida y de la espiritualidad de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Todo el mundo est\u00e1 de acuerdo en que la finalidad de la asc\u00e9tica es someter a las almas a la acci\u00f3n interior del Esp\u00edritu Santo. S\u00f3lo bajo su influjo puede desarrollarse en el alma la vida sobrenatural, la vida divina, la santidad. Existen m\u00e9todos que no tienen en cuenta este principio; no parece sino que pretenden convencer al alma de que todo depende de su trabajo, de sus esfuerzos personales, de sus m\u00faltiples y complicadas resoluciones.<\/p>\n<p>En lugar de dilatar el alma ayud\u00e1ndola a olvidarse de s\u00ed y encaminarse a Dios por la fe en el Amor, la humildad y la confianza, dichos m\u00e9todos la repliegan sobre s\u00ed misma. Trabajo laborioso y est\u00e9ril el de esos mil ex\u00e1menes que la consumen y no sirven sino para hacerla concebir un verdadero hast\u00edo de la vida espiritual. Reconocen, ciertamente, el valor y la necesidad de la oraci\u00f3n, pero en la pr\u00e1ctica, en lugar de ayudar a las almas a someterse a la acci\u00f3n de Dios, \u00fanico Autor de la Santidad, la acostumbran a fiarse de sus propios esfuerzos en el trabajo de la perfecci\u00f3n. No otra cosa se consigue con estos m\u00e9todos complicados que presentan las virtudes con divisiones y subdivisiones sin fin.<\/p>\n<p>A estos m\u00e9todos se refer\u00eda sin duda Teresa cuando dec\u00eda: \u00abA veces, cuando leo ciertos tratados en que la perfecci\u00f3n aparece erizada de obst\u00e1culos, mi pobre esp\u00edritu se cansa; cierro entonces el libro que me rompe la cabeza y me seca el coraz\u00f3n y abro la Escritura Sagrada; entonces todo me parece luminoso, la perfecci\u00f3n me resulta f\u00e1cil; basta reconocer la propia nada y abandonarse con la sencillez de un ni\u00f1o en los brazos de Dios.\u00bb <em>Los que son movidos por el Esp\u00edritu Santo, \u00e9stos son hijos de Dios<\/em>. \u00ab\u00a1No puedo comprender ni menos poner en pr\u00e1ctica ciertos libros! Ser\u00e1n buenos para almas m\u00e1s grandes que la m\u00eda; yo me regocijo de ser peque\u00f1a, porque <em>S\u00f3lo los ni\u00f1os y los que se les asemejan entrar\u00e1n en el cielo<\/em>\u00bb (Mat. 19, 14). Hemos de confesar, efectivamente, que esos m\u00e9todos distan mucho de la sencillez evang\u00e9lica. La sencillez es la caracter\u00edstica de la asc\u00e9tica de Teresa. Ense\u00f1a a las almas a buscar a Dios para que El las libre de sus miserias; deben dejarse atraer por Dios, entregarse a El, contar siempre con El. Esto equivale a decir que Teresa procura vivir bajo la influencia y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Su vida no es sino la pr\u00e1ctica, sugestiva en extremo, de este principio esencial de la teolog\u00eda asc\u00e9tica y m\u00edstica. <em>Los que son movidos por el Esp\u00edritu Santo<\/em>&#8230; Hablo de principio teol\u00f3gico, pues bajo este aspecto quiero presentar a Teresa en estas p\u00e1ginas. No me canso de admirar la solidez, la profundidad de su teolog\u00eda; sin saberlo ella misma, sin sospecharlo siquiera, habl\u00f3 como verdadero te\u00f3logo de la m\u00e1s profunda teolog\u00eda: la vida de Dios en nosotros.<\/p>\n<p><strong>1<\/strong> <\/p>\n<p>Me he fijado en dos p\u00e1ginas de su vida. En ellas est\u00e1 compendiada toda la doctrina asc\u00e9tica de Teresa. La primera me parece expresar con estilo sencillo e ingenuo en extremo la significaci\u00f3n del <em>Esp\u00edritu Santo<\/em>&#8230; \u00abSiempre he sentido el deseo -escribe Teresa- de llegar a ser santa. Pero, \u00a1ay!, cuando me comparo con los santos, veo que entre ellos y yo existe la misma diferencia que hay entre las altas monta\u00f1as cuya cima est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las nubes y el grano de arena pisoteado por los transe\u00fantes. En lugar de desalentarme pienso: Dios nuestro Se\u00f1or no inspira deseos irrealizables\u00bb. Deteng\u00e1monos un instante; con qu\u00e9 precisi\u00f3n razona la Santa. Dios -el Esp\u00edritu Santo- no despierta jam\u00e1s en el alma deseos irrealizables; cuando inspira deseos tiene intenci\u00f3n de satisfacerlos, de colmarlos con creces.<\/p>\n<p>Los deseos son en el alma como el fruto de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. La palabra \u00abdeseo\u00bb se encuentra constantemente en los escritos de Teresa; indicio verdaderamente significativo. Son cl\u00e1sicos los deseos personales de Teresa, que no tienen l\u00edmite ni medida; son inmensos, infinitos. \u00abEntonces pens\u00e9: Dios nuestro Se\u00f1or no inspira deseos irrealizables; puedo, por lo tanto, a pesar de mi peque\u00f1ez, aspirar a la santidad. \u00bfQu\u00e9 hacer? Crecer me es imposible; debo resignarme a ser tal cual soy, con mis innumerables imperfecciones, pero quiero encontrar el medio de ir al cielo, por un camino muy recto, muy corto, un camino enteramente nuevo. Estamos en el siglo de los inventos; ya no hay que tomarse el trabajo de subir los pelda\u00f1os de una escalera: un ascensor los reemplaza con ventaja. \u00a1Yo quisiera encontrar un ascensor para elevarme hasta Jes\u00fas!, pues soy demasiado peque\u00f1a para subir la empinada cuesta de la perfecci\u00f3n.\u00bb \u00a1Cu\u00e1ntas almas piensan esto mismo, pero se quedan desalentadas al pie de la escalera! \u00abEntonces abr\u00ed la Escritura Sagrada, esperando encontrar en ella la soluci\u00f3n que necesitaba; y le\u00ed estas palabras de la Sabidur\u00eda: <em>Si alguno es muy peque\u00f1o, que venga a M\u00ed <\/em>(Prov. 9, 4 y 16). Me acerqu\u00e9, pues, a El, presintiendo que hab\u00eda descubierto lo que buscaba. Deseando saber qu\u00e9 har\u00e1 el Se\u00f1or con el alma peque\u00f1a que a El se acerque, me encontr\u00e9 con estas consoladoras palabras: <em>Como una madre acaricia a su hijo, as\u00ed yo os consolar\u00e9, os llevar\u00e9 en mi regazo y os mecer\u00e9 sobre mis rodillas<\/em> (Is. 66, 13). \u00a1Ah, jam\u00e1s he escuchado palabras tan tiernas y conmovedoras! \u00a1Vuestros brazos, oh Jes\u00fas, son el ascensor que debe llevarme al Cielo! Para esto no tengo necesidad de crecer; al contrario, he de procurar ser m\u00e1s peque\u00f1a cada d\u00eda! \u00bb.<\/p>\n<p>Los brazos de Jes\u00fas, en lenguaje no metaf\u00f3rico, sino teol\u00f3gico, significan el Esp\u00edritu de Jes\u00fas, el Esp\u00edritu Santo. Sus dones son a manera de brazos que nos elevan. \u00abAscensor\u00bb. Esta palabra expresa con precisi\u00f3n admirable la obra del Esp\u00edritu Divino. Es la palabra de San Pablo: <em>Los que son movidos por el Esp\u00edritu Santo<\/em>, escrita en lenguaje moderno. En verdad, la obra de la santidad no se lleva a cabo sino bajo la influencia del Esp\u00edritu Santo, que es quien mueve al alma, quien la lleva, quien la levanta hasta la perfecci\u00f3n de la caridad, hasta la santidad. \u00bfC\u00f3mo corresponder a esta obra? \u00a1 Humildad y confianza! <em>Si alguno es peque\u00f1o, que venga a M\u00ed<\/em>. Teresa, iluminada por el Esp\u00edritu Santo, comprendi\u00f3 perfectamente esa palabra de la Sabidur\u00eda \u00abSer peque\u00f1o\u00bb, es decir, conocer y amar la propia impotencia y \u00abbuscarle a El\u00bb, al Amor infinito; \u00e9se es el ascensor divino. Y entonces no somos nosotros quienes subimos: es El quien nos eleva, y al alma s\u00f3lo le toca dejarle hacer, seguir su movimiento ascendente. El nos elevar\u00e1 por encima de nosotros mismos, de nuestros defectos, y poco a poco nos librar\u00e1 de nuestro \u00abyo\u00bb ego\u00edsta. \u00a1Esta es su obra esencial, obra divina, para cuya realizaci\u00f3n s\u00f3lo pide al alma un gran deseo acompa\u00f1ado de una confianza total en s\u00ed misma y de una confianza sin l\u00edmites en El, en su amor gratuito y omnipotente! \u00a1Humildad, confianza!<\/p>\n<p>Este es el meollo de la santidad, de la espiritualidad de Teresa; como punto de partida, el deseo de amar a Dios sin medida; humildad,<em> si alguno es muy peque\u00f1o<\/em>, y confianza, <em>que venga a M\u00ed<\/em>. Entonces el alma se entrega y sube al ascensor divino: <em>Movidos por el Esp\u00edritu Santo<\/em>.<\/p>\n<p>Repit\u00e1moslo: en esta p\u00e1gina est\u00e1 contenida toda la doctrina de Teresa, reducida a sus elementos teol\u00f3gicos. Pero \u00bfy la correcci\u00f3n de los defectos?, \u00bfy la adquisici\u00f3n de las virtudes?, \u00bfy la cooperaci\u00f3n humana en el trabajo de la perfecci\u00f3n? En la mente de Teresa todo est\u00e1 compendiado en esta sencilla f\u00f3rmula: entregarse a Dios con humildad y confianza. La sinceridad debe caracterizar al alma que se entrega enteramente al Amor Misericordioso, sin tener en cuenta sus defectos y miserias.<\/p>\n<p>Creer en el Amor; recalquemos una vez m\u00e1s la extraordinaria importancia de la fe en el Amor Misericordioso. Evidentemente, el alma ha de cooperar con su trabajo, con sus propios esfuerzos&#8230;, pero en esta labor no tanto se mira a s\u00ed misma cuanto a Dios; no tanto trabaja cuanto se entrega a la acci\u00f3n de Dios, en quien deposita toda su confianza. \u00abSpiritu Dei aguntur\u00bb&#8230; No se ha de olvidar que Dios es el primer agente de la santidad. El alma que se siente amada de Dios conoce experimentalmente esta verdad palpando la acci\u00f3n divina en su propio trabajo. De ah\u00ed su confianza y su fortaleza, que la mueve a obrar con humildad, con suavidad, con paz; sin agitaci\u00f3n, sin impaciencia, sin inquietud, sin apresuramiento y, por encima de todo, sin desaliento.<\/p>\n<p><strong>2<\/strong> <\/p>\n<p>Leamos ahora la segunda p\u00e1gina de nuestra te\u00f3loga, llam\u00e9mosla as\u00ed; esta p\u00e1gina, que trata del trabajo del alma, esclarece y completa maravillosamente la teolog\u00eda del \u00abascensor\u00bb. Esta p\u00e1gina no la tomamos de la Historia de un alma, sino del Proceso Apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Teresa era entonces Maestra de Novicias. Una novicia se desalentaba porque el \u00e9xito no correspond\u00eda a sus esfuerzos por corregir sus defectos. \u00abEs usted como un ni\u00f1o peque\u00f1o que empieza a tenerse en pie y a\u00fan no sabe andar. Quiere llegar a lo alto de una escalera para encontrarse con su madre, y levanta su piececito intentando subir el primer pelda\u00f1o. En vano; cae y recae sin poder adelantar. Pues bien, sea usted como ese ni\u00f1o. En la pr\u00e1ctica de las virtudes levante su pie para subir la escalera de la santidad, pero no se crea capaz de llegar ni al primer pelda\u00f1o. Dios nuestro Se\u00f1or no<\/p>\n<p>pide m\u00e1s que su buena voluntad. Desde lo alto de esa escala, El la mira con amor; vencido por la inutilidad de sus esfuerzos, no tardar\u00e1 El en bajar y tom\u00e1ndole en sus brazos la llevar\u00e1 para siempre a su reino\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed vemos descrita la cooperaci\u00f3n del alma en el trabajo de la perfecci\u00f3n. Dios nuestro Se\u00f1or no pide m\u00e1s que nuestra buena voluntad, nuestro deseo de complacerle, y nuestros peque\u00f1os y est\u00e9riles esfuerzos. \u00a1Es lo \u00fanico que est\u00e1 a nuestro alcance! El lo sabe, y si perseveramos con humildad y confianza a pesar de nuestros repetidos fracasos en el deseo de complacerle, nos tomar\u00e1 en sus brazos y nos llevar\u00e1&#8230; Otra vez el s\u00edmil del ascensor, pero aqu\u00ed se describe el trabajo del alma en cooperaci\u00f3n al de Dios.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 paz, qu\u00e9 sosiego experimenta el alma que con esas disposiciones se esfuerza y trabaja en la adquisici\u00f3n de las virtudes! Orientada hacia Dios, descansa en El en medio de su actividad, y de El se f\u00eda plenamente, aun en sus fracasos e imperfecciones. La gran ocupaci\u00f3n y preocupaci\u00f3n del alma no es ya el progreso en la virtud, sino el deseo de agradar a Dios, \u00fanico norte de su vida.<\/p>\n<p>\u00a1Entrega! \u00a1Dejarse hacer! \u00a1Renuncia! Ah\u00ed est\u00e1 la santidad. Porque \u00abla santidad no consiste en tal o cual pr\u00e1ctica; consiste en una disposici\u00f3n del coraz\u00f3n que nos mantiene humildes y peque\u00f1os en los brazos de Dios, conscientes de nuestra debilidad, y plenamente confiados en su bondad de Padre\u00bb. \u00a1Pero qu\u00e9 pocas almas viven en esta disposici\u00f3n! &#8230; \u00abHemos de resignamos a permanecer siempre pobres y d\u00e9biles, y esto es lo dif\u00edcil; amemos nuestra peque\u00f1ez, nuestra impotencia; entonces seremos pobres de esp\u00edritu, y Jes\u00fas bajar\u00e1 hasta nosotros y nos transformar\u00e1 en incendio de amor\u00bb. Todo ayuda, pues, al alma a unirse con Dios, que es el \u00danico necesario.<\/p>\n<p>A este estado invita Teresa a las almas peque\u00f1as; al estado de los hijos de Dios, que se dejan atraer, que se dejan llevar por el esp\u00edritu de Jes\u00fas, es decir, por el Esp\u00edritu de Amor.<\/p>\n<p>Esto es puro Evangelio. \u00a1Hag\u00e1monos ni\u00f1os! <\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los que son movidos por el Esp\u00edritu Santo, \u00e9stos son hijos de Dios (Rom. 8, 14). La caracter\u00edstica de Teresa es la infancia espiritual; su \u00abcaminito\u00bb es el camino de la infancia, y en concreto es el camino de los hijos de Dios seg\u00fan el Evangelio. 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