{"id":2624,"date":"2007-09-02T02:20:53","date_gmt":"2007-09-02T02:20:53","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/nan-24\/"},"modified":"2026-08-16T02:32:59","modified_gmt":"2026-08-16T02:32:59","slug":"los-dones-del-espiritu-santo-en-santa-teresa-del-nino-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/los-dones-del-espiritu-santo-en-santa-teresa-del-nino-jesus\/","title":{"rendered":"Los dones del Esp\u00edritu Santo en Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><em>Si vivimos del Esp\u00edritu, obremos por el Esp\u00edritu <\/em>(Gal. 5, 25). Consideraremos, en este apartado, la influencia de los dones del Esp\u00edritu Santo en Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En p\u00e1ginas anteriores insinu\u00e9 de paso que la renuncia perfecta no se opera sino mediante la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Ahora quisiera precisar c\u00f3mo lleva a cabo esa obra, y sobre todo, qu\u00e9 espera y qu\u00e9 exige del alma para realizarla. Se trata de la influencia efectiva de los dones del Esp\u00edritu Santo en el alma cristiana, tema sumamente importante, puesto que de su soluci\u00f3n depende la santidad.<\/p>\n<p>Santa Teresa dijo en cierta ocasi\u00f3n: \u00abQuiero que Jes\u00fas se apodere de mis facultades de tal manera que mis acciones humanas y personales se transformen y divinicen, bajo la inspiraci\u00f3n y direcci\u00f3n del Esp\u00edritu de Amor.\u00bb Esto debe desear toda alma que tiende sinceramente a la perfecci\u00f3n, a la santidad. Esto es lo que condujo a Teresa a la santidad.<\/p>\n<p>Y puesto que su deseo, como dice expresamente, es que las almas peque\u00f1as nada tengan que envidiarle, veamos c\u00f3mo toda alma de buena voluntad puede llegar a realizar este ideal de vida divina.<\/p>\n<p>Recordemos algunos puntos de doctrina fundamentales.<\/p>\n<p>1\u00ba Los dones del Esp\u00edritu Santo y las virtudes sobrenaturales se le confieren al alma en el Bautismo, juntamente con la gracia santificante. 2\u00ba Estos dones se confieren a las almas cristianas no para permanecer inactivas y est\u00e9riles, como sucede con frecuencia, sino para producir en ellas el pleno desarrollo de la vida de la gracia. 3\u00ba Los dones difieren de las virtudes en que disponen al cristiano no a poner en juego sus propias fuerzas, sino a recibir directamente de Dios, del Esp\u00edritu Santo, el impulso que le mueva a obrar. Los dones suponen las virtudes sobrenaturales y las perfeccionan. Gracias a ellos, el cristiano llega a serlo plenamente; es decir, obra y vive bajo la influencia de la acci\u00f3n divina. 4\u00ba S\u00edguese de ah\u00ed que los dones del Esp\u00edritu Santo y, por consiguiente, las gracias actuales especiales que los ponen en juego no son favores excepcionales o cosas extraordinarias que se conceden a algunas almas privilegiadas como la de Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, sino gracias ofrecidas y concedidas a toda alma cristiana de buena voluntad.<\/p>\n<p>El Padre Petitot escribe: \u00abEs evidente que Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas vivi\u00f3 la vida m\u00edstica bajo la influencia del Esp\u00edritu Santo.\u00bb Y tiene raz\u00f3n. A\u00f1ade el<\/p>\n<p>mismo autor: \u00abTenemos necesidad de recurrir con m\u00e1s frecuencia a los dones del Esp\u00edritu Santo.\u00bb Tambi\u00e9n en esto tiene raz\u00f3n. Pero no nos dice c\u00f3mo se arregl\u00f3 Teresa para dejarse gobernar por esos dones; ni qu\u00e9 hemos de hacer nosotros para vivir bajo la influencia de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Los autores espirituales en general no precisan bastante este punto. Est\u00e1n de acuerdo en que hay que dejarse gobernar por los dones, pero \u00bfqu\u00e9 debe hacer el alma para conseguirlo? La respuesta, de ordinario, es vaga, imprecisa, demasiado especulativa, demasiado envuelta en f\u00f3rmulas teol\u00f3gicas o en t\u00e9rminos m\u00edsticos. Interroguemos a nuestra Santa, aprendamos de ella c\u00f3mo se deja influenciar por los dones del Esp\u00edritu Santo. A\u00f1adiremos a sus ense\u00f1anzas algunos puntos que nos expliquen su verdadero sentido y su alcance en el terreno pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p><strong>1<\/strong> <\/p>\n<p>Es \u00e9ste uno de los aspectos en que Teresa prest\u00f3 mayor servicio a la espiritualidad y a las almas de buena voluntad que desean vivir plenamente la vida espiritual. Teresa desconoce las f\u00f3rmulas, las palabras rebuscadas. Todo en ella es sencillo, tanto que f\u00e1cilmente llegamos a creer que su \u00abcaminito\u00bb es el camino sencillo de las virtudes y un m\u00e9todo de pura asc\u00e9tica. \u00bfQu\u00e9 ha de hacer, pues, el alma para entrar en esa regi\u00f3n m\u00e1s elevada, en que, seg\u00fan expresi\u00f3n de Teresa, los actos humanos y personales se transforman y divinizan? Evidentemente, el alma no debe poner en juego su propia actividad, no debe agitarse ni obrar por s\u00ed misma; su actitud debe ser m\u00e1s bien pasiva, para dar lugar a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Esta postura es elemental; para dejarse conducir por otro es menester una actitud pasiva.<\/p>\n<p>Nuestra tendencia natural, iba a decir nuestra man\u00eda, es querer obrar por nosotros mismos; imaginamos que sin esta actividad no hacemos nada en materia de perfecci\u00f3n y de santidad; que el negocio de nuestra santificaci\u00f3n depende ante todo y sobre todo de nuestra actividad personal. Y nuestro esp\u00edritu se detiene con fruici\u00f3n en ideas de propio engrandecimiento. Eso explica nuestra inquietud, nuestra agitaci\u00f3n, nuestra actividad natural. Tan es as\u00ed, que cuando se trata de invertir el orden de nuestras actividades y se nos exhorta a la sumisi\u00f3n, a la docilidad, al movimiento e influjo del Esp\u00edritu Santo, instintivamente tratamos de buscar nuevas actitudes para conseguirlo. Es evidente que vamos por camino errado.<\/p>\n<p>Para dejar al Esp\u00edritu Santo la v\u00eda libre -pues de esto se trata- hemos de procurar permanecer internamente apaciguados, en una actitud de serenidad, de reposo y de paz. Entonces, y s\u00f3lo entonces, podr\u00e1 El realizar su obra.<\/p>\n<p>Para nuestra Santa la soluci\u00f3n est\u00e1 en dos palabras muy sencillas (a ellas se reduce su vida y su camino); dos palabras que ya conocemos, pero que a la luz del tema que nos ocupa adquieren nuevo significado, nuevo relieve e importancia. \u00a1Humildad y confianza! Ah\u00ed est\u00e1 todo. No busquemos otra explicaci\u00f3n, ni la recarguemos con consideraciones superfluas; pero tratemos de profundizar con toda sencillez el nuevo sentido de esas dos palabras: \u00a1humildad y confianza!<\/p>\n<p>\u00a1Dos disposiciones pasivas!<\/p>\n<p>Reconocimiento sereno, plenamente aceptado, de nuestra impotencia, de nuestra debilidad nativa, de nuestra incapacidad, de nuestra nulidad; aceptaci\u00f3n sincera, libremente confesada en la presencia del Se\u00f1or; primera disposici\u00f3n pasiva, y para decirlo en dos palabras, humildad sincera.<\/p>\n<p>Entonces la mirada confiada del alma se vuelve hacia el Amor infinitamente Misericordioso de Dios, esperando que su acci\u00f3n Todopoderosa realizar\u00e1 en la nada de la criatura que a El se entrega su obra de santificaci\u00f3n; confianza sin vacilaci\u00f3n, segunda disposici\u00f3n pasiva.<\/p>\n<p>Teresa supone, evidentemente, que las almas de buena voluntad, es decir, las que tienen un deseo sincero de amar a Dios y de agradarle en todo, tienen tambi\u00e9n esas dos disposiciones, humildad y confianza. Entonces el Esp\u00edritu Santo actuar\u00e1 en ellas, las guiar\u00e1, las iluminar\u00e1, las fortalecer\u00e1 y las conducir\u00e1 r\u00e1pidamente con suavidad y firmeza al grado de santidad a que Dios las destina. As\u00ed dispuesta el alma, atenta al interior, har\u00e1 sencillamente en cada momento lo que crea ser voluntad de Dios, olvid\u00e1ndose de si, dejando a un lado sus propios gustos y deseos. El Esp\u00edritu Santo obrar\u00e1 libremente en ella, y sus Dones actuar\u00e1n cada vez con m\u00e1s perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este alma se har\u00e1 realidad el deseo de Teresa: Jes\u00fas se apoderar\u00e1 de sus facultades de modo que sus actos humanos y personales se divinicen y transformen bajo la inspiraci\u00f3n y direcci\u00f3n del Esp\u00edritu de Amor. \u00a1Dichosas las almas peque\u00f1as que se dejan conducir por este Divino Esp\u00edritu! \u00bfPeque\u00f1as?, not\u00e9moslo bien, porque para llegar a eso es preciso no querer indagar ni comprender el fin que se propone el Esp\u00edritu Santo, ni el camino por donde nos conduce, ni el resultado de su moci\u00f3n; en una palabra, se ha de entregar a ciegas. El negocio de la santificaci\u00f3n ya no es cosa nuestra, sino de nuestro Divino conductor. \u00bfPor qu\u00e9, pues, inquietarnos? \u00a1Fi\u00e9monos, confiemos en este Director Divino que todo lo sabe, que todo lo puede y que nos ama!<\/p>\n<p>\u00a1Humildad y confianza! Nada m\u00e1s sencillo y nada m\u00e1s sublime; la verdadera renuncia consiste en esto. Teresa lo ha comprendido y nos lo ha ense\u00f1ado.<\/p>\n<p><strong>2<\/strong> <\/p>\n<p>Para completar este cap\u00edtulo daremos algunas explicaciones aclaratorias sobre este nuevo aspecto de la humildad y la confianza. Estas explicaciones son del Padre Libermann. Cuando preparaba yo la redacci\u00f3n de este cap\u00edtulo vinieron a mis manos tres cartas de este gran Director Espiritual de almas; dos de ellas dirigidas a dos seminaristas; la tercera, a un Director de Seminario. En ellas me pareci\u00f3 ver un comentario directo del \u00abCaminito\u00bb de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Se trata de dos seminaristas desalentados a la vista de sus faltas y miserias, y de un Director propenso a la inquietud y al temor. Humildad, confianza, abandono a la acci\u00f3n de Dios: este es el camino por donde el santo var\u00f3n los conduce hacia el amor perfecto, hacia la santidad.<\/p>\n<p>Escuch\u00e9mosle: \u00abEntregaos -dice a un seminarista- a una santa y amorosa confianza\u00bb. Y a otro: \u00abProcure usted, humilde y sencillamente, caminar por la v\u00eda de la confianza y de la amorosa entrega\u00bb. Y al Director de Seminario: \u00abEs preciso que en su oraci\u00f3n acuda a Dios con gran confianza.\u00bb \u00abEsta confianza humilde es important\u00edsima\u00bb.<\/p>\n<p>El Venerable Padre habla con toda claridad del inmenso progreso que realiza un alma cuando, dejando a un lado el camino trabajoso de las virtudes en que el esfuerzo y labor personal ocupan el primer lugar, entra de lleno en el camino \u00abf\u00e1cil\u00bb y \u00abr\u00e1pido\u00bb de la humildad, la confianza y el abandono. \u00abHasta ahora -dice-, acostumbrado a trabajar por su cuenta, ha tenido en algo ese trabajo, y de ah\u00ed que al ver su debilidad se apoderase de usted el desaliento. Pero una vez entregado en las manos de Dios, se acostumbrar\u00e1 a ver esa su gran inutilidad e incapacidad, reconocer\u00e1 que s\u00f3lo Dios puede hacer en usted cosas grandes, y se arrojar\u00e1 a ciegas en sus brazos de Padre, teniendo, sin embargo, en cuenta su bajeza y su nada, cuya vista le llenar\u00e1 de gozo. Y es entonces cuando comenzar\u00e1 a hacer alg\u00fan progreso\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Y es entonces cuando comenzar\u00e1 a hacer alg\u00fan progreso! \u00a1Qu\u00e9 palabra tan sugestiva! Es el paso del camino en que el alma se arrastra con su propio esfuerzo a una v\u00eda en que vuela a impulsos de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. \u00abDios hace en ella cosas grandes.\u00bb Bajo la influencia de los dones, la vida humana se diviniza. No quiere esto decir que desaparezcan las penas y las dificultades, pero en esta nueva fase el alma adelanta mucho con poco trabajo, mientras que en la anterior se cansaba mucho, y el resultado casi era nulo.<\/p>\n<p>El Venerable Padre llama \u00abalmas imperfectas\u00bb a las que est\u00e1n a\u00fan en la primera etapa: \u00abSu vida -dice-es una vida de penas y trabajos, sin que por eso lleguen a la verdadera abnegaci\u00f3n de s\u00ed mismas y al verdadero conocimiento y amor de Dios\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 ense\u00f1anza tan luminosa! S\u00f3lo cuando nos dejamos llevar y conducir por el Esp\u00edritu Santo alcanzamos la verdadera renuncia, el verdadero conocimiento y amor de Dios. Para ello, \u00a1confianza y abandono! \u00abSi el Se\u00f1or le introduce en el camino f\u00e1cil del abandono, si se entrega plenamente a El por la confianza y el amor, todas las penas, todas las dificultades le ser\u00e1n mil veces m\u00e1s llevaderas\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, las almas \u00abperfectas\u00bb no son aquellas que est\u00e1n exentas de defectos, debilidades y miserias, sino las que se sirven de todo para entregarse con humildad y confianza a la acci\u00f3n y direcci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Entonces queda el camino expedito; el Esp\u00edritu Santo, con un toque delicado, pone en juego los sentidos sobrenaturales que El mismo ha impreso en el alma, y que llamamos los Dones. El la mueve; es El, en definitiva, quien la libera efectiva y eficazmente de su ego\u00edsmo, de su amor propio, de todos los defectos inherentes a nuestra vida humana y natural. Entonces, y s\u00f3lo entonces, las virtudes fe, esperanza, caridad&#8230; dan pleno rendimiento. El alma vive lo divino; la vida de la gracia tiene su pleno desarrollo.<\/p>\n<p>Par\u00e9ceme que estas dos disposiciones: \u00abhumildad y confianza\u00bb se\u00f1alan la l\u00ednea divisoria entre la vida espiritual puramente asc\u00e9tica y el comienzo de la vida m\u00edstica en que la acci\u00f3n divina tiene gran preponderancia sobre el acto humano. Humildad y confianza, pero en tal grado de profundidad que reduzcan el alma a un estado de anonadamiento delante de Dios. Si el alma resueltamente se olvida de s\u00ed y se entrega al Esp\u00edritu de Amor, entra en la vida divina, en el camino de la santidad. \u00bfEn qu\u00e9 momento de la vida espiritual se verifica este cambio decisivo? No ser\u00eda equivocado el pensar que muy pronto; quiz\u00e1s al comienzo de lo que se ha dado en llamar la v\u00eda iluminativa. El Venerable Padre Libermann, sin emplear un lenguaje t\u00e9cnico, me parece que es de esta opini\u00f3n. Toda su direcci\u00f3n, desde el principio, est\u00e1 claramente orientada hacia la vida m\u00edstica. Y en verdad \u00e9sta es la aut\u00e9ntica direcci\u00f3n; la \u00fanica que responde a la realidad contenida en el tratado de la gracia.<\/p>\n<p>Aprendamos del santo director el provecho que podemos sacar de nuestras faltas y ca\u00eddas; veamos c\u00f3mo todo eso puede servir para aumentar nuestra humildad y confianza. Quien lea la siguiente p\u00e1gina no podr\u00e1 menos de preguntarse si est\u00e1 escrita por \u00e9l o por la Carmelita de Lisieux; tal es la identidad de su doctrina.<\/p>\n<p>Se trata de un seminarista desalentado a la vista de sus faltas: \u00abNo se desaliente jam\u00e1s a la vista de sus flaquezas. Cuando cometa una falta, entre suavemente dentro de s\u00ed, p\u00f3ngase en la presencia del Se\u00f1or humill\u00e1ndose profundamente, pero sin forzar la imaginaci\u00f3n. Abra de par en par su coraz\u00f3n para que El pueda ver las heridas de su alma, y mant\u00e9ngase ante El en esa postura de humildad profunda y reverente\u00bb.<\/p>\n<p>Esta es la humildad de Teresa, la verdadera, la que nos ense\u00f1a el Evangelio.<\/p>\n<p>Seguiremos citando al Venerable Padre Libermann. No parece sino que es Teresa quien nos habla y nos hace la descripci\u00f3n de su \u00abcaminito\u00bb. \u00abPero es preciso que ese sentimiento de su bajeza vaya unido a un sentimiento de amor filial, a un gran deseo de agradar al Se\u00f1or, y a una confianza plena en El, en Jes\u00fas&#8230;, que se compadecer\u00e1 de su debilidad, de su miseria y de su pobreza. Hecho esto, permanezca en paz, pues su alma pertenece a Dios, y fomente m\u00e1s y m\u00e1s el deseo de agradarle.<\/p>\n<p>\u00abUna mirada a Jes\u00fas con el reconocimiento de nuestra miseria es la mejor reparaci\u00f3n.\u00bb La p\u00e1gina que acabamos de leer parece el comentario literal de esta frase tan sencilla y tan aleccionadora. Pero hay m\u00e1s: veamos un p\u00e1rrafo del santo var\u00f3n que repite casi literalmente, amplific\u00e1ndola un poco, la expresi\u00f3n de Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas. Un seminarista nuevo en el camino de la verdadera humildad y confianza se ve combatido de pensamientos de temor y desconfianza, que amenazan detenerle en la vida espiritual. \u00abNo razone usted contra esos pensamientos de desconfianza. No se trata de razonar, sino de entregarse. Con esos razonamientos no conseguir\u00e1 nada. Cuando le asalten esas ideas, acuda prontamente al Se\u00f1or y entr\u00e9guese a El con humildad, confianza y amor, para que El le gobierne a su gusto\u00bb. Confianza, humildad y amor para entregarse a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. \u00a1Esto basta! El pondr\u00e1 en movimiento los dones.<\/p>\n<p>Escuchemos hasta el fin al Venerable Padre; su lenguaje es cada vez m\u00e1s celestial: \u00abHaga todo esto con suavidad y paz, como en una mirada de amor.\u00bb Teresa nos dir\u00e1: \u00abTe aseguro que Dios es mucho mejor de lo que t\u00fa crees. Se contenta con una mirada, con un suspiro de amor&#8230; En cuanto a m\u00ed, hallo la perfecci\u00f3n muy f\u00e1cil de practicar, porque he comprendido que no hay que hacer m\u00e1s que <em>ganar a Jes\u00fas por el coraz\u00f3n<\/em>\u00bb. El pensamiento es id\u00e9ntico, con una precisi\u00f3n impl\u00edcitamente contenida en la palabra de Teresa: \u00abComo en una mirada de amor.\u00bb<\/p>\n<p>\u00a1Humildad, confianza, amor! \u00a1 Qu\u00e9 ligadas est\u00e1n entre s\u00ed estas virtudes! En realidad, la confianza supone el amor. La humildad y la confianza son el camino para el amor: nos lo ense\u00f1a el Evangelio. \u00bfQui\u00e9n nos conducir\u00e1 al Amor, qui\u00e9n despertar\u00e1 en nosotros el amor? No ser\u00e1n nuestros esfuerzos, ciertamente, sino el Amor, es decir, el Esp\u00edritu que es Amor.<\/p>\n<p>Cuando decimos que el Amor ha de hacer su obra en nosotros no pretendemos designar, con esa palabra \u00abamor\u00bb, un concepto abstracto, ni una tendencia moral de nuestra voluntad. El Amor es un ser concreto, personal, real; es Dios.<em> Es caridad<\/em>, o, lo que es lo mismo, el Esp\u00edritu de Amor. Este amor omnipotente, presente en nosotros, quiere transformar y divinizar nuestra alma: El es (valga la palabra del Venerable Padre Libermann) el \u00abalma de nuestra alma\u00bb. \u00bfQu\u00e9 pide de nosotros? \u00a1Humildad y confianza!, condici\u00f3n indispensable para vivir de amor. Digamos una \u00faltima palabra muy alentadora del Venerable Padre Libermann: \u00abLa grandeza verdadera est\u00e1 en la vida de amor\u00bb. \u00abBien s\u00e9 que no se llega de un salto; se necesita tiempo y, sobre todo, fidelidad. Pero nada tema, amigo m\u00edo. Nuestro Se\u00f1or le ha abierto la puerta; le ha hecho entrar en ese camino y le conducir\u00e1 hasta el fin\u00bb. Es El quien nos conduce, es decir, su Esp\u00edritu que mora en nosotros: los Dones del Esp\u00edritu Santo no tienen otra finalidad que hacernos sensibles, manejables y flexibles a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu de amor. Y \u00bfd\u00f3nde nos conducir\u00e1? Al Amor perfecto, hasta el punto de que -son palabras del siervo de Dios-: \u00abNo seamos nosotros quienes vivamos, sino el Se\u00f1or quien viva y obre en nuestra alma con su dulzura, su paz, su fortaleza y su amor\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Humildad y confianza! \u00a1 Cu\u00e1nto importa inculcar estas dos virtudes en la direcci\u00f3n de las almas! El privilegio de Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas consisti\u00f3 en haber caminado por esa v\u00eda desde el principio. Pero su \u00abcaminito\u00bb est\u00e1 abierto a todas las almas que, como ella, desean amar a Dios. Toda alma ha recibido igual que ella los dones del Esp\u00edritu Santo y goza de su inhabitaci\u00f3n divina; teniendo por gu\u00eda a ese Esp\u00edritu de Amor, llegar\u00e1 como Teresa a la cima del Amor.<\/p>\n<p>La puerta de este \u00abcaminito\u00bb abierta a toda alma de buena voluntad es la confianza humilde, la humildad confiada. <\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si vivimos del Esp\u00edritu, obremos por el Esp\u00edritu (Gal. 5, 25). Consideraremos, en este apartado, la influencia de los dones del Esp\u00edritu Santo en Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas. En p\u00e1ginas anteriores insinu\u00e9 de paso que la renuncia perfecta no se opera sino mediante la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Ahora quisiera precisar c\u00f3mo lleva a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[210,201],"tags":[],"class_list":["post-2624","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-retiro-con-santa-teresa","category-su-espiritualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2624","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2624"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2624\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2666,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2624\/revisions\/2666"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2624"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2624"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2624"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}