{"id":2626,"date":"2007-09-02T02:26:13","date_gmt":"2007-09-02T02:26:13","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/nan-26\/"},"modified":"2026-08-16T02:32:59","modified_gmt":"2026-08-16T02:32:59","slug":"santa-teresa-del-nino-jesus-y-la-paciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/santa-teresa-del-nino-jesus-y-la-paciencia\/","title":{"rendered":"Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas y la paciencia"},"content":{"rendered":"<p><em>La paciencia perfecciona las obras<\/em> (St. 1, 4).<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 bien se cumple en Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas esta palabra de Santiago! La paciencia fue un factor important\u00edsimo en su perfecci\u00f3n. Su humildad, su confianza y su amor se perfeccionaron en la paciencia.<\/p>\n<p>En este punto, Teresa se amold\u00f3 perfectamente al plan de Dios. Es evidente que en el mundo actual, degenerado por el pecado, los castigos que son secuela del mismo tienen la misi\u00f3n no s\u00f3lo de regenerar y salvar al hombre, sino de contribuir a su m\u00e1ximo perfeccionamiento.<\/p>\n<p>Esto es indudable. Dios ha escogido este mundo, en el orden providencial actual, para que el hombre se santifique a pesar de su miseria, y para ello la paciencia es un medio esencial.<\/p>\n<p>Siendo el sufrimiento consecuencia del pecado (inevitable, por lo tanto, en la vida humana), la clave, el secreto de la perfecci\u00f3n consistir\u00e1 en convertir el tal sufrimiento en medio de uni\u00f3n con Dios; es decir, en motivaci\u00f3n de amor. Esta es la misi\u00f3n de la paciencia en el trabajo de la perfecci\u00f3n y de la santidad.<\/p>\n<p>Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas lo comprendi\u00f3 y lo vivi\u00f3 maravillosamente. La paciencia es, a sus ojos, el mejor acto de amor; el amor en su forma m\u00e1s frecuente y m\u00e1s aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Veamos qu\u00e9 piensa Teresa de esta virtud. F\u00e1cil nos ser\u00e1 despu\u00e9s comprender las caracter\u00edsticas de su paciencia.<\/p>\n<p><strong>1<\/strong> <\/p>\n<p>Ante todo -y esto es esencial para comprender la paciencia de Teresa-, veamos c\u00f3mo en cada sufrimiento se acrecienta su fe en el Amor Paternal de Dios. Su fe en ese Amor es tan firme y tan sencilla que aun las pruebas m\u00e1s duras y penosas a la naturaleza las considera como una forma, como una expresi\u00f3n del Amor. Todo sufrimiento es, seg\u00fan la concepci\u00f3n que de \u00e9l tiene Teresa, un mensajero del Amor de Dios, porque es manifestaci\u00f3n de la voluntad divina, es decir, del Amor. Consecuente con esta idea, Teresa descubre, bajo la \u00e1spera corteza de la cruz, la realidad divina del Amor, y a El dirige su primera mirada, penetrante, profunda y clarividente.<\/p>\n<p>Te\u00f3loga por intuici\u00f3n, la Santa no razona; cree. Su mirada es la fe, iluminada por la caridad. Iluminando los ojos de vuestro coraz\u00f3n (Ef. 1, 18). \u00a1Y qu\u00e9 certera es esa mirada! Escuch\u00e9mosla: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es posible que Dios, am\u00e1ndonos infinitamente, se goce en hacernos sufrir?\u00bb Y a\u00f1ade sin vacilar: \u00abNo; Dios no puede gozarse en nuestro dolor, pero \u00e9ste nos es necesario. Lo permite, pues, como a pesar suyo.\u00bb En esta frase sencilla y sublime nos da a entender con precisi\u00f3n el sentido providencial del sufrimiento en la mente divina.<\/p>\n<p>Teresa ha comprendido, como San Juan, que Dios es Amor, s\u00f3lo Amor. <em>Dios es caridad<\/em> (1 Jn. 4, 8, 16). No quiere Dios el sufrimiento por s\u00ed mismo. De hecho lo permite, muy a pesar suyo. Los te\u00f3logos, con una frialdad que contrasta con el lenguaje intuitivo de Teresa, decimos que lo quiere con voluntad consecuente e hipot\u00e9tica. El pecado ha creado la necesidad del dolor. Dios lo quiere, pues, pero s\u00f3lo por amor, como medio necesario para que el hombre recupere la caridad y, con ella, la felicidad perdida. \u00a1 Qu\u00e9 bien lo ha comprendido nuestra Santa! El sufrimiento es un remedio, amargo, s\u00ed, pero insustituible, dado el ego\u00edsmo humano, para recuperar la salud y la felicidad del alma.<\/p>\n<p>Sigamos escuchando a nuestra peque\u00f1a te\u00f3loga: \u00abA El le cuesta abrevamos de tristezas, pero sabe que es el \u00fanico medio de prepararnos a &#8216;conocerle&#8217; como El se conoce, a convertirnos en dioses nosotras mismas\u00bb. Explicaci\u00f3n perfecta del porqu\u00e9 del mundo actual, soluci\u00f3n del problema del mal; Dios ha previsto el pecado; lo ha permitido para que m\u00e1s claramente se manifieste su amor. El dolor, consecuencia del pecado, se abati\u00f3 primero sobre el Hijo de Dios; despu\u00e9s, sobre nosotros, y de esta forma El nos demostr\u00f3 su misericordioso amor, y el hombre le glorifica m\u00e1s perfectamente. El sufrimiento, pues, est\u00e1 como impregnado, sumergido en el Amor.<\/p>\n<p>Una palabra m\u00e1s de Teresa que resume las precedentes: \u00abLa vida, el tiempo, no es m\u00e1s que un sue\u00f1o. Dios nos ve ya en la eternidad. \u00a1Cu\u00e1nto bien me hace esta idea! A su luz comprendo el porqu\u00e9 del dolor\u00bb. Teresa piensa como Dios, piensa a lo divino. Y \u00bfacaso se nos ha dado la fe para otra cosa? Pensando a lo divino, Teresa acepta el sufrimiento a lo divino, como verdadera hija de Dios. Su delicadeza lilial, que tan bien comprende el coraz\u00f3n de Dios, le sugiere f\u00f3rmulas exquisitas. Vaya una como muestra: \u00abA Dios, que tanto nos ama, le cuesta mucho dejarnos en la tierra durante este tiempo de prueba; lejos, pues, de nosotras el repetirle constantemente que no estamos a gusto; aparentemos no darnos cuenta de ello\u00bb.<\/p>\n<p>Estas perspectivas que la luz de la fe proyecta sobre el dolor conducen suave y eficazmente a la paciencia, tal como la entend\u00eda y practicaba nuestra Santa. La paciencia por amor es el ejercicio del amor filial.<\/p>\n<p><strong>2<\/strong> <\/p>\n<p>En efecto, su deseo de agradar en todo a Dios, y su resoluci\u00f3n de no desperdiciar la m\u00e1s peque\u00f1a ocasi\u00f3n de sacrificarse, provocaban en esta alma recta una reacci\u00f3n sencilla y sobrenatural al encuentro de la cruz. La respuesta de su alma no pod\u00eda ser otra que la aceptaci\u00f3n espont\u00e1nea, sumisa y amorosamente alegre.<\/p>\n<p>\u00a1Sumisi\u00f3n! \u00a1Alegr\u00eda! Dos aspectos de la paciencia de la Santa que piden alg\u00fan comentario. Fij\u00e9monos ante todo en una comparaci\u00f3n de nuestra Carmelita:<\/p>\n<p>a) Durante su \u00faltima enfermedad hab\u00edan dejado a su alcance un vaso que conten\u00eda un medicamento de color rojo, transparente y agradable a la vista: \u00ab\u00bfVen este vaso? -dijo-; cualquiera dir\u00eda que contiene un licor delicioso. En realidad, nada m\u00e1s amargo. Es la imagen de mi vida. A los ojos de los dem\u00e1s ha revestido siempre los m\u00e1s rientes colores; les ha parecido que yo beb\u00eda un licor exquisito, mas era amargura\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo explicar este enigma? Trataremos de hacerlo; nada m\u00e1s interesante.<\/p>\n<p>En realidad, la paciencia de Teresa se ejercit\u00f3 de ordinario en mil peque\u00f1eces, semejantes a las que cada d\u00eda encontramos en nuestro camino. Sufrimientos peque\u00f1os, ocultos, penosos, para su naturaleza sensible, dificultades de esas que tambi\u00e9n a nosotros nos hieren y molestan, pero que por falta de fe, de esa fe despierta y amorosa, nos abaten, nos llenan de melancol\u00eda, y quiz\u00e1s, a pesar nuestro, nos hacen sombr\u00edos, mustios, fastidiosos a nosotros mismos y a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Constantemente se nos ofrecen, como a Teresa, ocasiones de ejercitar la paciencia, pero las dejamos escapar. \u00bfPor qu\u00e9? Por falta de fe en el Amor, y por falta de vigilancia sobre nuestra conducta. En los momentos de dolor, en lugar de levantar los ojos y el coraz\u00f3n a Dios, que lo permite en su amorosa Providencia, en lugar de unirnos a El por el sacrificio inmediato y espont\u00e1neo de nuestra voluntad en aras de la voluntad divina, nos replegamos ego\u00edstamente sobre nosotros mismos. \u00a1Qu\u00e9 p\u00e9rdida tan incalculable!<\/p>\n<p>En frase de San Gregorio, la paciencia es \u00abra\u00edz y custodia de todas las virtudes\u00bb. La vida de Teresa, su santidad, sus virtudes, son la confirmaci\u00f3n de esta m\u00e1xima.<\/p>\n<p>Digamos, para terminar, unas palabras sobre los sufrimientos que fueron materia de la paciencia de nuestra Santa. Las inclemencias del tiempo. El fr\u00edo. \u00abLo he sufrido hasta morir\u00bb, dir\u00e1 al final de su vida. Nadie lo hubiera sospechado, pues lo disimul\u00f3 tambi\u00e9n hasta el fin.<\/p>\n<p>En el trato con su Priora, con sus Hermanas, hubo de sufrir no pocos roces e incomprensiones. Su caridad, siempre amable, se perfeccion\u00f3 por la paciencia: \u00abRa\u00edz y custodia.\u00bb<\/p>\n<p>Nuestras imperfecciones, faltas y defectos, esas mil cosas que no pocas veces nos abaten y aun nos irritan, son fuente perenne de peque\u00f1os sufrimientos. \u00bfRemedio? Ante todo y sobre todo, paciencia. \u00ab \u00a1Qu\u00e9 feliz soy -dec\u00eda Teresa- de yerme imperfecta y tan necesitada de la misericordia de Dios! \u00bb. La paciencia es tambi\u00e9n en esta ocasi\u00f3n ra\u00edz y custodia de la humildad.<\/p>\n<p>La Santa Carmelita conoci\u00f3 asimismo las dificultades y penas interiores, sequedades, oscuridades, tentaciones. La aridez fue desde el Noviciado hasta sus \u00faltimos d\u00edas la atm\u00f3sfera habitual de su alma. Su fe en el Amor la ayud\u00f3 a sufrirlo y aceptarlo todo. Igualmente, Teresa acogi\u00f3 siempre con sumisi\u00f3n y aun con la sonrisa en los labios todas las pruebas grandes y peque\u00f1as de su vida; penas de familia, enfermedad de su padre, su propia enfermedad.<\/p>\n<p>b) Aceptaci\u00f3n gozosa del sufrimiento. La alegr\u00eda en el dolor fue el sello distintivo de la paciencia de Teresa.<\/p>\n<p>Confieso que aun en este aspecto (gozo en el sufrimiento) Santa Teresa de Lisieux me ha descubierto algo nuevo. Ella misma ha querido disipar los equ\u00edvocos que pudieron impedir la perfecta comprensi\u00f3n de ese matiz. Al principio me desconcertaron unas palabras suyas: \u00abSuframos, si es preciso, sin valor. Jes\u00fas sufri\u00f3 con tristeza. \u00bfAcaso es posible sufrir cuando desaparece la tristeza? Quisi\u00e9ramos sufrir generosamente, valientemente. \u00a1Qu\u00e9 ilusi\u00f3n!\u00bb. En general, cuando se nos habla de paciencia, se nos exhorta a sufrir con \u00e1nimo generoso. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 ilusi\u00f3n!\u00bb, exclama la Santa; sepamos sufrir sin \u00e1nimo, d\u00e9bilmente, con tristeza.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 el equ\u00edvoco que nos impide la perfecta comprensi\u00f3n del gozo en el dolor. No comprendemos de qu\u00e9 alegr\u00eda se trata; imaginamos una alegr\u00eda sentida, sabrosa, que, evidentemente, es incompatible con la tristeza. Por instinto so\u00f1amos con un modo de sufrir que nos halague, ensalz\u00e1ndonos a nuestros propios ojos. Queremos sufrir con gran fortaleza, \u00e1nimo y generosidad. Esa es la idea que nos hacemos de la alegr\u00eda en el sufrimiento. Nada m\u00e1s equivocado. Para sufrir es preciso sentir la tristeza y la amargura, el desaliento y la propia impotencia. En la aceptaci\u00f3n de todos esos sentimientos se ejercita la virtud de la paciencia.<\/p>\n<p>Lo que importa es superar la amargura y todas las consecuencias naturales del sufrimiento, y una vez conseguida esta superaci\u00f3n, buscar el descanso y la alegr\u00eda. \u00bfEn qu\u00e9? En el deseo de agradar a Dios solo, sin mezcla de contento humano y personal. Tal fue la alegr\u00eda de Teresa. Escuchemos una vez m\u00e1s sus palabras luminosas: \u00abSi dese\u00e1is sentir el atractivo del sufrimiento, la alegr\u00eda en el dolor, no busqu\u00e9is sino vuestro propio consuelo, pues cuando se ama una cosa la pena desaparece\u00bb. Y en otra parte: \u00abS\u00f3lo una cosa me alegra: sufrir por Jes\u00fas, y esta alegr\u00eda no sentida supera todo gozo\u00bb. \u00abAlegr\u00eda no sentida\u00bb. No se trata, pues, de sentir la alegr\u00eda en si misma considerada, sino de apoyarnos firmemente en la convicci\u00f3n de que, aceptando el sufrimiento, agradamos a Dios nuestro Padre; \u00e9se ha de ser nuestro descanso y nuestro gozo. \u00a1Gozo no sentido, gozo espiritual, divino!<\/p>\n<p>No creo equivocarme al pensar que la Santa ha querido animar a las almas peque\u00f1as, habl\u00e1ndoles de esta alegr\u00eda accesible a todas. \u00bfC\u00f3mo alcanzarla? Viendo, al igual que ella, en el dolor, una expresi\u00f3n del Amor de Dios. Haciendo de la paciencia un ejercicio de amor filial. Entonces, el Esp\u00edritu Santo que mora en nuestra alma har\u00e1 en ella su obra, como la hizo en el alma de Teresa, y junto a la tristeza, compa\u00f1era inseparable del dolor, florecer\u00e1 el gozo, ese gozo de que nos habla San Pablo y que es, como la caridad, fruto del Esp\u00edritu Santo: \u00abLos frutos del esp\u00edritu son caridad, gozo&#8230; \u00bb (Gal. 5, 22). Entonces la sonrisa aflorar\u00e1 f\u00e1cilmente a nuestros labios, reflejando la alegr\u00eda de nuestra alma.<\/p>\n<p>\u00abMe esforzaba -dice Teresa- en sonre\u00edr ante el sufrimiento, para que el Se\u00f1or, al ver la expresi\u00f3n de mi rostro, no sospechara mi sufrimiento\u00bb. Expresi\u00f3n llena de ingenuidad, si se quiere, pero reveladora de una alt\u00edsima sabidur\u00eda. \u00a1Es un alma que ha sabido comprender a Dios! Ah\u00ed est\u00e1 todo. <\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La paciencia perfecciona las obras (St. 1, 4). \u00a1Qu\u00e9 bien se cumple en Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas esta palabra de Santiago! La paciencia fue un factor important\u00edsimo en su perfecci\u00f3n. Su humildad, su confianza y su amor se perfeccionaron en la paciencia. En este punto, Teresa se amold\u00f3 perfectamente al plan de Dios. 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