{"id":2717,"date":"2007-08-03T00:38:30","date_gmt":"2007-08-03T00:38:30","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/el-ascensor-divino-diac-jorge-novoa\/"},"modified":"2007-08-03T00:38:30","modified_gmt":"2007-08-03T00:38:30","slug":"el-ascensor-divino-diac-jorge-novoa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/el-ascensor-divino-diac-jorge-novoa\/","title":{"rendered":"El ascensor divino (Di\u00e1c. Jorge Novoa)"},"content":{"rendered":"<p><strong><span>\u00abEstamos en un siglo de inventos. Ahora no hay que tomarse ya el trabajo<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>de subir los pelda\u00f1os de una escalera: en las casas de los ricos, un<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>ascensor la suple ventajosamente\u00bb. <\/span><\/strong><\/p>\n<p><span>Teresita constataba, como tambi\u00e9n nosotros lo hacemos hoy, los distintos avances tecnol\u00f3gicos y se detiene en uno en particular, <strong><u>el ascensor<\/u><\/strong>. Inmediatamente nos preguntamos \u00bfqu\u00e9 tiene que ver esto con la fe? Las realidades del mundo material pueden, sin son adecuadamente aplicadas, ense\u00f1arnos sobre las realidades del orden espiritual. Este principio de relaci\u00f3n tiene su origen en el Verbo Encarnado.<span>\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p><strong><span>\u00abYo quisiera tambi\u00e9n encontrar un ascensor para elevarme hasta Jes\u00fas,<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>pues soy demasiado peque\u00f1a para subir la dura escalera de la perfecci\u00f3n\u00bb.<\/span><\/strong> <\/p>\n<p><span>Teresa ha expresado el deseo que alberga su coraz\u00f3n, y que tiene su origen en la moci\u00f3n que Dios mismo pone en su alma, <strong>quiere<\/strong> <strong>elevarse hasta Jes\u00fas.<\/strong> Quiere, con todas las fuerzas de su coraz\u00f3n, ponerlo todo en direcci\u00f3n de Jes\u00fas. Pero percibe la desproporci\u00f3n que hay entre su peque\u00f1ez y la grandeza de su Se\u00f1or. Y la absoluta impotencia, para alcanzar la realizaci\u00f3n\u00a0 de este deseo con sus solas fuerzas.<\/span><\/p>\n<p><span>Toda su Teolog\u00eda queda imbuida por el <strong>conocimiento de su peque\u00f1ez.<\/strong> En su alma fr\u00e1gil y peque\u00f1a ama profundamente al Se\u00f1or y quiere alcanzarlo uni\u00e9ndose con \u00c9l para siempre. Este conocimiento de su peque\u00f1ez no la sume en el pesimismo, sino que la ubica en<span>\u00a0 <\/span>el orden de la gratuidad. Ella comprende progresivamente que el deseo de uni\u00f3n es propio del orden de la gratuidad, y a pesar de la desproporci\u00f3n existente, se manifiesta posible, porque este es\u00a0el deseo de Jes\u00fas. \u00c9l desea ardientemente la uni\u00f3n y la busca a pesar de nuestras resistencias.<\/span><\/p>\n<p><strong><span>\u00abEntonces busqu\u00e9 en los Libros Sagrados alg\u00fan indicio del ascensor, objeto<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>de mi deseo, y le\u00ed estas palabras salidas de la boca de Sabidur\u00eda eterna: <u>El<\/u><\/span><\/strong><strong><u><span> <\/span><\/u><\/strong><strong><u><span>que sea peque\u00f1ito, que venga a m\u00ed<\/span><\/u><\/strong><strong><span>.<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>Y entonces fui, adivinando que hab\u00eda encontrado lo que buscaba\u00bb. <\/span><\/strong><\/p>\n<p><span>Teresa busca como saciar ese deseo divino que anida en su coraz\u00f3n humano \u00bfQui\u00e9n puede responder con certeza a la pregunta por el camino que conduce hacia Dios? Teresita encuentra la respuesta en la Palabra de Dios, ella siempre es una invitaci\u00f3n novedosa y deslumbrante, como una saeta parte siempre raudamente del Arquero Divino e impacta en nuestro coraz\u00f3n. La Palabra de Dios queda prendida en nosotros por el flechazo de Amor que dirige el Esp\u00edritu Santo. El Esp\u00edritu Santo como maestro interior,\u00a0interioriza \u00a0la llamada exterior de Jes\u00fas. Hay una palabra exterior y una interior,\u00a0 <strong><span>tanto la palabra de Cristo como la actividad del Esp\u00edritu<\/span><\/strong><span>, necesitan de la fe de Teresita.\u00a0 La palabra de Dios, es recibida por la fe en los corazones y en ellos permanece activa, gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. <\/span><\/span><span><span>Siendo esto as\u00ed, nunca podr\u00e1n oponerse ense\u00f1anza exterior y ense\u00f1anza interior: la ense\u00f1anza exterior misma, la palabra de Jes\u00fas, es la que ha sido interiorizada en la fe.<\/span><em><span>\u00a0<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p><span>\u00bfQu\u00e9 puede elevar a un alma tan peque\u00f1a hacia su amado Esposo? Los deseos que Dios pone le permiten gustar imperfectamente de los majares prometidos. El deseo de la uni\u00f3n con Cristo anticipa el gozo, al tiempo que mueve en la esperanza de verse realizado. En esta b\u00fasqueda, el cielo se le abre repentinamente por medio de una palabra vivificadora: <u>\u00abEl que sea peque\u00f1ito que venga a m\u00ed\u00bb.<\/u><\/span><\/p>\n<p><span>La compresi\u00f3n y vivencia de la peque\u00f1ez, la conducen a la insondable misericordia de Dios. Cada vez que se reconoce peque\u00f1a y fr\u00e1gil, oye la voz del Padre que la invita a confiar abandon\u00e1ndose totalmente en \u00c9l. El \u00ababismo insondable de su misericordia\u00bb se posa especialmente sobre los que se entregan confiadamente en su Amor.<\/span><\/p>\n<p><strong><span>\u00abY<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>queriendo saber, Dios m\u00edo, lo que har\u00edas con el que peque\u00f1ito que<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>responda a tu llamada, continu\u00e9 mi b\u00fasqueda, y he aqu\u00ed lo que encontr\u00e9:<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>Como una madre acaricia a su hijo, as\u00ed os consolar\u00e9 yo; os llevar\u00e9 en mis<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>brazos y sobre mis rodillas os mecer\u00e9\u00bb.<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p><span>Teresita al animarse a ir por este camino, descubre las promesas que Dios realiza a las almas que se abandonan en \u00c9l. Esto lo expresa con la imagen del ni\u00f1o que se abandona totalmente en los brazos de su padre, sinti\u00e9ndose seguro. No puede haber una imagen m\u00e1s elocuente para expresar el enorme amor que Dios nos tiene, que la de una madre acariciando y meciendo sobre sus rodillas a su hijo. Este rostro de Dios lleno de ternura, es el que Teresa descubre. Los que se anime a transitar por estos caminos gozar\u00e1n de esta experiencia maravillosa, que Teresita comunica y vive en el coraz\u00f3n de la Iglesia.<\/span><\/p>\n<p><strong><span>Nunca palabras m\u00e1s tiernas ni m\u00e1s melodiosas alegraron mi alma \u00a1El<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>ascensor que ha de elevarme hasta el cielo son tus brazos, Jes\u00fas! Y para<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>eso, no necesito crecer; al contrario, tengo que seguir siendo peque\u00f1a,<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>tengo que empeque\u00f1ecerme m\u00e1s y m\u00e1s\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span>Teresita se deja llevar por Jes\u00fas, en sus brazos desaparecen las distancias, su amor misericordioso penetra su alma llen\u00e1ndola de gozo. El camino de la infancia espiritual es un camino de dependencia absoluta, de Aquel que<span>\u00a0 <\/span>nos concede la mayor libertad. Para ello, hay que ser peque\u00f1o, humilde, sencillo y totalmente dependiente de Dios.<\/span><\/p>\n<p><span>\u00bfCu\u00e1ntos falsos caminos se abren ante nuestra mirada? El \u00e9xito, la fama, la popularidad, la notoriedad y \u00ablos primeros lugares\u00bb son algunos de los tantos falsos caminos que el enemigo nos propone, son la \u00abpuerta ancha\u00bb y espaciosa llena de buenos comentarios en los \u00abmedios\u00bb. La \u00abpuerta angosta\u00bb y el camino estrecho es el que nos lleva a la salvaci\u00f3n. El Se\u00f1or quiere que recibamos como ni\u00f1os esta invitaci\u00f3n sin obstaculizar en nuestro coraz\u00f3n su intenci\u00f3n de ser <strong><u>nuestro Ascensor<\/u><\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><strong><u><span>Texto completo<\/span><\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><span>\u00abEstamos en un siglo de inventos. Ahora no hay que tomarse ya el trabajo<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>de subir los pelda\u00f1os de una escalera: en las casas de los ricos, un<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>ascensor la suple ventajosamente\u00bb. <\/span><\/strong><strong><span>\u00abYo quisiera tambi\u00e9n encontrar un ascensor para elevarme hasta Jes\u00fas,<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>pues soy demasiado peque\u00f1a para subir la dura escalera de la perfecci\u00f3n\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span>\u00abEntonces busqu\u00e9 en los Libros Sagrados alg\u00fan indicio del ascensor, objeto<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>de mi deseo, y le\u00ed estas palabras salidas de la boca de Sabidur\u00eda eterna: <u>El<\/u><\/span><\/strong><strong><u><span> <\/span><\/u><\/strong><strong><u><span>que sea peque\u00f1ito, que venga a m\u00ed<\/span><\/u><\/strong><strong><span>.<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>Y entonces fui, adivinando que hab\u00eda encontrado lo que buscaba\u00bb. \u00abY<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>queriendo saber, Dios m\u00edo, lo que har\u00edas con el que peque\u00f1ito que<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>responda a tu llamada, continu\u00e9 mi b\u00fasqueda, y he aqu\u00ed lo que encontr\u00e9:<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>Como una madre acaricia a su hijo, as\u00ed os consolar\u00e9 yo; os llevar\u00e9 en mis<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>brazos y sobre mis rodillas os mecer\u00e9\u00bb.<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span>Nunca palabras m\u00e1s tiernas ni m\u00e1s melodiosas alegraron mi alma \u00a1El<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>ascensor que ha de elevarme hasta el cielo son tus brazos, Jes\u00fas! Y para<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>eso, no necesito crecer; al contrario, tengo que seguir siendo peque\u00f1a,<\/span><\/strong><strong><span> <\/span><\/strong><strong><span>tengo que empeque\u00f1ecerme m\u00e1s y m\u00e1s\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Autor; <\/strong><span>Di\u00e1c. Jorge Novoa\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fuente: <a href=\"http:\/\/www.feyrazon.com\/\" target=\"_blank\">http:\/\/www.feyrazon.com\/<\/a><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEstamos en un siglo de inventos. Ahora no hay que tomarse ya el trabajo de subir los pelda\u00f1os de una escalera: en las casas de los ricos, un ascensor la suple ventajosamente\u00bb. 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