{"id":2725,"date":"2007-11-16T17:35:05","date_gmt":"2007-11-16T17:35:05","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/una-gotita-de-rocio-en-el-caliz-de-una-flor\/"},"modified":"2007-11-16T17:35:05","modified_gmt":"2007-11-16T17:35:05","slug":"una-gotita-de-rocio-en-el-caliz-de-una-flor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/una-gotita-de-rocio-en-el-caliz-de-una-flor\/","title":{"rendered":"UNA GOTITA DE ROCIO EN EL C\u00c1LIZ DE UNA FLOR"},"content":{"rendered":"<p><strong>FIESTA DE SANTA TERESA DEL NI\u00d1O JESUS <br \/>1 de octubre de 2002\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>1. \u201cEl Se\u00f1or la rode\u00f3 cuidando de ella, la guard\u00f3 como a las ni\u00f1as de sus ojos, extendi\u00f3 sus alas como el \u00e1guila, la tom\u00f3 y la llev\u00f3 sobre sus plumas; el Se\u00f1or s\u00f3lo la condujo\u201d Deuteronomio 32,10.<\/strong><\/p>\n<p>En Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, la llamada popularmente Teresita, se cumplen fielmente las palabras del Deuteronomio con que comienza la liturgia de su fiesta, y que literalmente describen el cuidado del Se\u00f1or con el pueblo de Israel, liberado de Egipto y conducido al desierto para su purificaci\u00f3n. La misma Teresa confiesa que el Se\u00f1or ha ido apartando las piedras de su camino para que no diera ni un solo tropiezo. Protegida con la oraci\u00f3n de tres generaciones, cuidada con delicadeza suma por sus padres, cuyo proceso can\u00f3nico est\u00e1 en curso, (ambos, Celia Guerin y Lu\u00eds Estanislao Mart\u00edn, descansan en sendos sepulcros junta a la Bas\u00edlica al Amor de Lissieux); hu\u00e9rfana de madre a las cuatro a\u00f1os; toda la familia volcada sobre la peque\u00f1a querida, sobre todo, por las cuatro hermanas todas religiosas, han formado a una Santa.<\/p>\n<p>2. Sus hermanas, de una manera singular Paulina, la primera que le precede en el Carmelo, a quien Teresita llama su \u201cmadrecita\u201d, y sobre todo su padre, que la llamaba mi Reinecita, han cumplido el ministerio que Isa\u00edas describe en la primera lectura, que nos presenta a Jerusal\u00e9n como una madre sol\u00edcita rebosante de felicidad y brind\u00e1ndola a todos los hijos que la aman. Sobre ella han derivado la paz, como un r\u00edo, y la han llevado en sus brazos y la han acariciado sobre sus rodillas, signos evidentes del Padre consolador, que ha hecho florecer sus huesos como un prado. Sus huesos, su carne enferma, sus pruebas y sufrimientos, \u201clos que por ella llevasteis luto\u201d, se han llenado de alegr\u00eda y reverdecen como la hierba, despu\u00e9s de haber llorado y haber soportado toda clase de humillaciones.<\/p>\n<p>3. \u201cS\u00f3lo el Se\u00f1or la condujo\u201d. Cada santo ha dejado en la tierra una estela de luz, la proyectada por su camino que le ha llevado a la uni\u00f3n con Dios. No hay dos santos clonados, como no hay dos ca-minos iguales. Cada santo ha vivido la Vida divina de una manera, porque cada persona tie-ne su car\u00e1cter particular, pues la gracia no destruye ninguna de las propiedades naturales. Por eso, cuando el santo proyecta su itinerario, cada uno describe el camino que \u00e9l ha seguido, integrando la variedad que enriquece el jard\u00edn de la Iglesia y de la humanidad. Santa Teresita sufri\u00f3 una verdadera crisis cuando trat\u00f3 de elegir su vocaci\u00f3n espec\u00edfica, porque su ambici\u00f3n era inmensa: quer\u00eda ser sacerdote, misionero, doctor, m\u00e1rtir&#8230; Todos los directores que intent\u00f3 tener, o no la entendieron, o si uno, como el Padre Pich\u00f3n la comprendi\u00f3, pronto desapareci\u00f3 de su horizonte. S\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo quer\u00eda guiar y conducir aquella alma privilegiada, preparada por tres generaciones de santos familiares.<\/p>\n<p>4. El ardor la consum\u00eda. Todas la vocaciones la tentaban. \u00bfQu\u00e9 camino tomar? Tom\u00f3 las cartas de San Pablo y ley\u00f3 el cap\u00edtulo 12. Yo os ense\u00f1ar\u00e9 un camino mejor: \u201cel amor\u201d. Hab\u00eda encontrado su vocaci\u00f3n: En el cuerpo de su Madre la Iglesia, ser\u00e1 el coraz\u00f3n. Sin el coraz\u00f3n no funciona ning\u00fan miembro. Siendo el coraz\u00f3n, la que quiere reunir todas las vocaciones, lo va a conseguir porque infundir\u00e1 amor en todos. Yo ayudar\u00e9, a los sacerdotes, a los misioneros, a los doctores, a los m\u00e1rtires, a todos. Y eso desde un camino irrepetible, como su propio car\u00e1cter; un camino reflejo de su esp\u00edritu, y orientaci\u00f3n para otras almas semejantes.<\/p>\n<p>5. \u201cOs aseguro que, si no volv\u00e9is a ser como ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos. Por tanto el que se haga peque\u00f1o como ese ni\u00f1o, ese es el m\u00e1s grande en el reino de los Cielos\u201d Mateo 18,1. Su camino ser\u00e1 el caminito de infancia espiritual, que es tan espec\u00edfico como su alma. El pensamiento de teresa se inspir\u00f3 en el convencimiento de que no todos los caminos son buenos para todas las almas. Ella nos dice que, al comenzar su vida espiri-tual, se encontr\u00f3 con una multitud de sendas para alcanzar la santidad. Pero advirti\u00f3 que ninguna encajaba con su esp\u00edritu, porque: \u201cEran, dec\u00eda, caminos demasiado perfectos para mi alma\u201d.<\/p>\n<p>6. Y volvi\u00e9ndose a Jes\u00fas, le dijo que su de-seo era llegar a la cumbre de la monta\u00f1a del amor. Que la condujese por donde fuera su gusto, pues a ella no le importaba la aspereza del camino con tal de llegar al t\u00e9rmino. Esta actitud entra\u00f1a el secre-to de su caminito de infancia espiritual. No escoge ning\u00fan camino concreto, y, se abandona en los brazos de Dios. Como el salmista \u201cAcallo y modero mis deseos, como un ni\u00f1o en brazos de su madre\u201d. Se entrega con humildad profunda y sin pretensiones, en los brazos de la Providencia. El salmo 130, es una pieza exquisita y breve, que expresa en pocas palabras, la paz del alma en Dios. El abandono en sus brazos. Resume, todo \u00e9l, el camino de Santa Teresa en el que predomina el abandono y la confianza, que tiene una ventaja sobre todos los dem\u00e1s, pues lo reduce al elemento esencial de toda santidad. Cuando Teresa se puso a disposici\u00f3n de Jes\u00fas para que la lleve por donde \u00c9l quiera, no le import\u00f3 que el camino fuera lleno de claridades o de t\u00faneles tenebrosos. Por eso, cuando anduvo por medio de oscuridades espirituales, que no la permit\u00edan saber donde se encontraba, ni si adelantaba o retroced\u00eda, caminaba con la misma seguridad que si se viese conducida entre claridades manifiestas. En este estado de confianza plena en Dios el alma no necesita ver ni sentir nada para tener la m\u00e1s abso-luta certeza de que va bien, sabiendo que va en los brazos de Dios.<\/p>\n<p>7. Santa Te-resa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, naturaleza t\u00edmida, va a encontrarse en circunstancias propicias para vivir la sencillez y el abandono en Dios. Es muy joven, vive en un claustro, bajo una Regla, limitada para realizar acciones grandes. A ella no pare-ce que le conven\u00eda un camino de penitencias corporales extraordinarias, ni siquiera de grandes obras externas. Cada persona ha de florecer en el lugar y clima en que est\u00e1 plantada. Hoy vemos a un Juan Pablo II, ya anciano, desbordado de actos multitudinarios. Y lo hemos visto durante casi 24 a\u00f1os derrochando todav\u00eda mayor dinamismo. El sinti\u00f3 vocaci\u00f3n de carmelita descalzo y lleva el escapulario desde sus a\u00f1os de juventud. Antes de entrar al seminario, siendo estudiante universitario en Cracovia, pens\u00f3 seriamente en entrar en el Carmelo, tras leer las obras de San Juan de la Cruz. Sus escritos m\u00edsticos le apasionaron hasta el punto de que en ellos bas\u00f3 su tesis doctoral de teolog\u00eda, defendida ante la Universidad Pontificia de Santo Tom\u00e1s, \u00abAngelicum\u00bb, en Roma. El Cardenal Sapieha, su Arzobispo de Cracovia, desvi\u00f3 su vocaci\u00f3n. Si hubiera seguido aquel camino, su vida y su trayectoria habr\u00eda sido muy diferente. Teresa de Jes\u00fas, la Madre Fundadora del Carmelo de Teresita, sigui\u00f3 una senda muy distinta de la de su hija. Cada uno en su lugar ha de echar las flores de acuerdo con sus circunstancias, cualidades y talentos. Teresita s\u00f3lo ped\u00eda unos brazos divinos que la llevaran a las cumbres de la monta\u00f1a del amor. Se acaba de descubrir el ascensor, y ella quiere utilizarlo. Intuye que Jes\u00fas, con cualidades infinitas, tiene dos grandes lunares: no sabe c\u00e1lculo y est\u00e1 ciego. Una se\u00f1ora que dec\u00eda que ten\u00eda revelaciones, cuando las confiaba a su confesor, que no las cre\u00eda, \u00e9ste le pidi\u00f3 una prueba: Si dices que hablas con Jes\u00fas, p\u00eddele que te revele alg\u00fan pecado m\u00edo, y te creer\u00e9. Acudi\u00f3 a Jes\u00fas con el encargo, quien contest\u00f3: \u00bfUn pecado del padre? No recuerdo ninguno. Teresita procede seg\u00fan el car\u00e1cter infantil de que hablaba Jes\u00fas en su Evangelio, el caminito de infancia es-piritual.<\/p>\n<p>8. \u00bfSu vida va a gozar de menor eficacia? \u201cEse es el m\u00e1s grande en el reino de los cielos\u201d.<\/p>\n<p>Nosotros medimos las cosas por su realidad f\u00edsica o por su trascendencia moral o social. Creemos que el esfuerzo realizado debe ser el principio que d\u00e9 efi-cacia a la obra. Esto es lo que ocurre en el orden puramente natural. Porque en este orden, la causa total de la obra es nues-tro esfuerzo, y como el efecto no puede tener mas virtualidad que la que recibe de su causa, la. obra realizada no puede tener m\u00e1s virtualidad ni mayor eficacia que el esfuerzo con que la hemos realizado. En el orden sobrenatural cambia el aspecto de la cuesti\u00f3n. Y no es que en este orden deje de ser verdadero aquel principio filos\u00f3fico de que el efecto no puede exceder la virtualidad de su causa sino porque interviene aqu\u00ed un agente nuevo, que suma su acci\u00f3n a la nuestra: Dios. Y entonces el m\u00e9rito y la importancia de la obra ya no hay que medirla por nuestro esfuerzo, ni mucho menos por su realidad f\u00edsica, sino por la virtualidad que Dios quiera comunicarla. Los cincuenta c\u00e9ntimos de la viuda pobre del evangelio fueron considerados como m\u00e1s meritorios que las enormes cantidades de los que ten\u00eda mayor poder adquisitivo que el de la pobrecita viuda, llena de amor generoso.<\/p>\n<p>9. \u00bfObras grandes u obras peque\u00f1as? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s le da a Dios?. Dios no necesita de nuestras obras, sino nuestro amor. El no necesita nada. El no necesita carne de toros ni sangre de cabritos. Las fieras y las aves son suyas. Cada obra producir\u00e1 el efecto que \u00e9l quiera. sin que lo estorbe ni la insignificancia del instrumento, ni la adversidad de las circunstancias, ni la mala voluntad de los hombres. El euro del pobre depositado en el tesoro p\u00fablico queda potenciado por esa riqueza. Sumado el amor de la persona humana que levanta un sobre del suelo por amor; mejor dicho, absorbido este peque\u00f1o esfuerzo del ni\u00f1o, o del adulto, hecho ni\u00f1o evang\u00e9lico, en el oc\u00e9ano siempre activo de la omnipotencia divina, adquiere valor infinito. Hemos de aprender con divina intuici\u00f3n, que el valor de nuestras obras se cifra en el amor con que las produzcamos, en el cari\u00f1o al Se\u00f1or que les infundamos. Por lo dem\u00e1s, \u00a1c\u00f3mo sabe agradecer el Se\u00f1or el trabajo, aunque s\u00f3lo sea hecho a la sombra y en tiempos m\u00e1s f\u00e1ciles, aunque sean breves, como la rapidez de una mirada, como nos describe la par\u00e1bola de los trabajadores de la vi\u00f1a!<\/p>\n<p>10. \u201cSomos una gotita de roc\u00edo\u201d. As\u00ed se lo ense\u00f1aba Santa Teresita a su her-mana Celina: \u201cSomos como una gotita de rocio que se oculta en el c\u00e1liz de la flor de los campos. Desconocidas de todos. no debemos envidiar ni siquiera al claro arroyuelo que serpentea por la pradera. Es verdad que su murmullo es muy dulce; pero, adem\u00e1s de que por eso mismo no pue-de permanecer oculto, el arroyuelo no cabe en el c\u00e1liz de la Flor de los campos&#8230; \u00bfEs necesario ser tan peque\u00f1o para poder acercarse a Jes\u00fas&#8230;? Es m\u00e1s \u00fatil el arroyuelo que la gota de roc\u00edo, la cual no sirve m\u00e1s que para refrescar un instante la fr\u00e1-gil corola de una flor silvestre. Esto es ignorar la causa del m\u00e9rito de las obras. Jes\u00fas no tiene necesidad de nuestras obras brillantes ni de nuestros pensamien-tos sublimes; si \u00e9l quisiera concepciones elevadas, \u00bfno tiene sus \u00e1ngeles, cuya ciencia sobrepasa infi-nitamente la de los m\u00e1s grandes genios de este mundo? No es, pues, ni la grandiosidad de las obras ni los talentos lo que Jes\u00fas quiere y aprecia. No pide m\u00e1s que una gotita de roc\u00edo que durante la noche de esta vida permanezca oculta en \u00c9l, en el c\u00e1liz de la Flor de los campos\u201d.<\/p>\n<p>11. Sublime concepci\u00f3n del valor real de las obras de los hombres. Sublime y consoladora.<\/p>\n<p>Por-que, \u00bfqu\u00e9 seria de tantas pobres criaturas imposibilitadas para realizar obras brillantes, que tienen que pasarse la vida tendidas en su cama, o envueltas en la oscuridad de un oficio ingrato y repugnante? Si el m\u00e9rito de las obras se basara en las apariencias brillantes, Dios habr\u00eda sido in-justo. Infinidad de criaturas estar\u00edan condenadas a la desesperaci\u00f3n. Pero Santa Teresita pone una con-dici\u00f3n para que las obras m\u00e1s insignificantes ten-gan ese m\u00e9rito: el que est\u00e9n hechas en Cristo, con Cristo y por Cristo. \u201cSin M\u00ed no pod\u00e9is hacer nada\u201d. Sin Dios las acciones humanas valdr\u00e1n s\u00f3lo lo que tengan de apariencia; porque como la raz\u00f3n de ese otro m\u00e9rito es Dios, si se prescinde de \u00c9l, la obra se quedar\u00e1 en su raqu\u00edtico valor natural. Y eso \u00bfpara qu\u00e9 lo quiere Dios? En cambio, la obra realizada por Dios y para Dios, por muy insignificante que sea en el orden na-tural, unida a la virtualidad de Dios, tiene toda la dignidad y toda la trascendencia de una obra de Dios. Esa trascendencia no llegar\u00e1 a aparecer nunca a los ojos de los hombres en esta vida; pero alg\u00fan d\u00eda se manifestar\u00e1, y entonces ve-remos c\u00f3mo los grandes acontecimientos sociales, los grandes descubrimientos e inventos han sido causados por una multitud de obras de almas peque\u00f1as, m\u00e1s que por las grandes haza\u00f1as de los h\u00e9roes, y de los cient\u00edficos, de los grandes estrategas y de los descubridores. Incluso en el orden f\u00edsico, un ascua ardiente es capaz de producir un incendio voraz. \u00bfNo estar\u00e1 el secreto de la esterilidad de tantos actos multiplicados en la escasez de ascuas de amor?<\/p>\n<p>\u00a0<strong>Jes\u00fas Mart\u00ed Ballester<\/strong> <br \/><a href=\"http:\/\/www.jmarti.ciberia.es\/\">http:\/\/www.jmarti.ciberia.es<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FIESTA DE SANTA TERESA DEL NI\u00d1O JESUS 1 de octubre de 2002\u00a0\u00a0 1. \u201cEl Se\u00f1or la rode\u00f3 cuidando de ella, la guard\u00f3 como a las ni\u00f1as de sus ojos, extendi\u00f3 sus alas como el \u00e1guila, la tom\u00f3 y la llev\u00f3 sobre sus plumas; el Se\u00f1or s\u00f3lo la condujo\u201d Deuteronomio 32,10. 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