{"id":2728,"date":"2008-06-22T01:12:14","date_gmt":"2008-06-22T01:12:14","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/el-evangelio-de-san-juan-en-los-escritos-de-teresa-de-lisieux\/"},"modified":"2008-06-22T01:12:14","modified_gmt":"2008-06-22T01:12:14","slug":"el-evangelio-de-san-juan-en-los-escritos-de-teresa-de-lisieux","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/el-evangelio-de-san-juan-en-los-escritos-de-teresa-de-lisieux\/","title":{"rendered":"El Evangelio De San Juan En Los Escritos De Teresa De Lisieux"},"content":{"rendered":"<h5>\u00a0\u00a0{mosimage}<\/h5>\n<h5>Introducci\u00f3n<\/h5>\n<p>El carisma del Carmelo es una larga e ininterrumpida historia de lectura y vivencia de la Biblia en la que destacan grandes personalidades carism\u00e1ticas. Una de ellas es Teresa de Lisieux, quien forma parte de ese grupo de hombres y mujeres que en la vida religiosa y al contacto con la Sagrada Escritura, han sido aut\u00e9nticos int\u00e9rpretes de la voluntad de Dios [1]. <\/p>\n<p>Teresa vivi\u00f3 en una \u00e9poca en que era dif\u00edcil el acceso a la Biblia, los medios para conocerla muy limitados y las traducciones muy imperfectas. Sin embargo llega a amar profundamente la Palabra de Dios y a vivir en todo en conformidad con ella [2]. A trav\u00e9s de la lectura y la meditaci\u00f3n frecuente de la Escritura descubre la voluntad de Dios en la vida y la Palabra de Dios se va convirtiendo en la primera fuente de su experiencia espiritual. Teresa no es una exegeta, en el sentido con el que este t\u00e9rmino se utiliza hoy en el \u00e1mbito de los estudios b\u00edblicos. Pero s\u00ed una oyente privilegiada de la Palabra, gracias a la actitud espiritual con la que se ha acercado a ella. En Teresa se cumple la palabra de Jes\u00fas: las cosas ocultas a los sabios y prudentes han sido reveladas a los sencillos (Mt 11,25; Lc 10,21) y el Reino de Dios pertenece a aqu\u00e9llos que se asemejan a los ni\u00f1os (Mc 10,4). <\/p>\n<p>Entre los libros b\u00edblicos manifiesta una predilecci\u00f3n particular por los evangelios [3]. Los hace encuadernar separadamente, los lleva siempre consigo, los lee y medita en la oraci\u00f3n. D\u00eda a d\u00eda, a trav\u00e9s del trato frecuente y familiar con ellos, va descubriendo la presencia y el mensaje de Jes\u00fas como la \u00fanica luz necesaria para su vida. Es en el evangelio donde conoce el aut\u00e9ntico rostro de Dios y percibe personalmente los valores fundamentales de la vida cristiana. <\/p>\n<p>En esta exposici\u00f3n nos proponemos un acercamiento a la lectura que Teresita ha hecho del cuarto evangelio [4]. Primero haremos referencia a la forma en que ella se sit\u00faa, como lectora y creyente, frente al escrito jo\u00e1nico. Despu\u00e9s diremos una palabra sobre la influencia de este evangelio en su espiritualidad, para terminar con algunas conclusiones pr\u00e1cticas que iluminen nuestra propia lectura del evangelio. <\/p>\n<p><strong>Dividiremos nuestra exposici\u00f3n en cuatro partes [5]: <\/strong><\/p>\n<p><strong>1. El evangelio como luz <\/strong><\/p>\n<p><strong>2. El evangelio como evento <\/strong><\/p>\n<p><strong>3. El evangelio como doctrina <\/strong><\/p>\n<p><strong>4. Conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica<\/strong> <\/p>\n<h5>1. El evangelio como luz <\/h5>\n<p>Teresa se acerca al evangelio, a partir de las m\u00faltiples situaciones de la vida, con la certeza de encontrar siempre en \u00e9l la luz necesaria: \u00abLo que me sustenta durante la oraci\u00f3n, por encima de todo es el Evangelio. En \u00e9l encuentro todo lo que necesita mi pobre alma. En \u00e9l descubro de continuo nuevas luces y sentidos ocultos y misteriosos\u00bb [6]. Experimenta que el evangelio es necesario y le basta. Sin embargo, a medida que su vida espiritual va madurando y van apareciendo en el horizonte nuevas situaciones y exigencias, va descubriendo en el \u00fanico evangelio, \u00abnuevas luces y sentidos ocultos\u00bb, al ritmo de la vida. El evangelio de Juan le revela estos significados escondidos de dos formas. En algunos casos ayud\u00e1ndole a comprender lo que vive; en otros, ofreci\u00e9ndole palabras o expresiones para poder expresar su experiencia o la de otros. <\/p>\n<p><strong>1.1 El evangelio de Juan le ayuda a entender la vida<\/strong> <\/p>\n<p>Para Teresita la vida es lo primero. No se acerca al evangelio partiendo del texto, sino de lo que ella est\u00e1 viviendo concretamente en ese momento. Una determinada situaci\u00f3n le evoca espont\u00e1neamente una escena evang\u00e9lica o una expresi\u00f3n de Jes\u00fas. De esta forma Teresa capta el sentido de los acontecimientos y los interpreta a la luz de la Palabra de Dios. Veamos algunos ejemplos. <\/p>\n<p>El evangelio le ayuda a comprender algunas alteraciones biol\u00f3gicas de su cuerpo, m\u00e1s all\u00e1 de lo puramente fisiol\u00f3gico o psicol\u00f3gico. Su extra\u00f1a enfermedad, antes de entrar al Carmelo, por ejemplo, se le revela misteriosa como la de L\u00e1zaro y formando parte del amplio designio del plan de Dios: \u00abesta enfermedad no era de muerte, sino, como la de L\u00e1zaro, para que Dios fuera glorificado\u00bb [7]. Pocos meses antes de su muerte es sorprendida por un llanto inesperado durante el acto de contrici\u00f3n antes de comulgar. Las palabras que Jes\u00fas dirige a Nicodemo sobre la libertad del Esp\u00edritu, que escapa al control humano, le ayudan a interpretar el hecho en su verdadera profundidad. No se trata de una simple reacci\u00f3n psicol\u00f3gica sino de una manifestaci\u00f3n misteriosa del Esp\u00edritu: <\/p>\n<p>\u00abCreo que las l\u00e1grimas que derram\u00e9 esta ma\u00f1ana eran l\u00e1grimas de contrici\u00f3n perfecta. \u00c1Y qu\u00e9 dif\u00edcil es producir una misma esa clase de sentimientos! Es el Esp\u00edritu Santo quien los da, \u00e9l, que sopla donde quiere\u00bb [8]. <\/p>\n<p>Durante sus momentos de desolaci\u00f3n espiritual de nuevo es el evangelio el que la orienta y sostiene. Poco despu\u00e9s de su viaje a Roma vive un momento de densa oscuridad espiritual. Dos escenas del evangelio de Juan le revelan la l\u00f3gica misteriosa de la acci\u00f3n de Dios y el aspecto transitorio, pero necesario, de las pruebas de la fe: <\/p>\n<p>\u00abFue una prueba muy dura para mi fe. Pero Aquel cuyo coraz\u00f3n vela mientras \u00e9l duerme me hizo comprender que&#8230; con sus \u00edntimos, con su Madre, \u00e9l no hace milagros hasta haber probado su fe. \u00c0No dej\u00f3 morir a L\u00e1zaro, a pesar de que Marta y Mar\u00eda le hab\u00edan hecho saber que estaba enfermo&#8230;? Y en las bodas de Can\u00e1, cuando la Virgen le pidi\u00f3 que ayudara a los anfitriones, \u00c0no le contest\u00f3 que todav\u00eda no hab\u00eda llegado su hora&#8230;? Pero despu\u00e9s de la prueba, \u00c1qu\u00e9 recompensa! \u00c1El agua se convierte en vino..! \u00c1L\u00e1zaro resucita!\u00bb [9]. <\/p>\n<p>En el momento de asumir un particular encargo al servicio de la comunidad, de nuevo el evangelio le permite captar un sentido m\u00e1s profundo. Cuando es nombrada ayudante de la maestra de novicias, por ejemplo, recordar\u00e1 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n las palabras del Buen Pastor y la misi\u00f3n encomendada a Pedro en el evangelio de Juan. De esta manera interpreta la nueva responsabilidad como misi\u00f3n recibida directamente de Jes\u00fas y la vive reproduciendo las mismas actitudes pastorales del Se\u00f1or: <\/p>\n<p>\u00abComo dijo un d\u00eda Jes\u00fas a San Pedro, tambi\u00e9n usted le dijo a su hija: &#8216;Apacienta mis corderos&#8217; (Jn 21,15). Y yo me qued\u00e9 at\u00f3nita, y le dije que era demasiado peque\u00f1a&#8230;\u00bb [10]. <\/p>\n<p>\u00abS\u00e9 muy bien que a tus corderitos les parezco severa&#8230; Los corderitos pueden decir lo que quieran. En el fondo, saben que les amo con verdadero amor y que no nunca imitar\u00e9 al mercenario, que, al ver venir al lobo, abandona el reba\u00f1o y huye (Jn 10,12). Yo estoy dispuesta a dar mi vida por ellos (Jn 10,11)\u00bb [11]. <\/p>\n<p>El evangelio sobre todo le revela el amor y la misericordia de Dios [12]. Pocos meses antes de su muerte, consciente que en el convento hay hermanas que la juzgan con severidad, mientras otras la ven con benevolencia, desea saber lo que realmente Jes\u00fas piensa de ella y le vienen a la mente espont\u00e1neamente unas palabras del evangelio de Juan: <\/p>\n<p>\u00abAl volver a mi celda, me preguntaba qu\u00e9 pensar\u00eda Jes\u00fas de m\u00ed, y al instante me acord\u00e9 de aquellas palabras que un d\u00eda dirigi\u00f3 a la mujer ad\u00faltera: &#8216;\u00c0Ninguno te ha condenado?&#8217; Y yo, con l\u00e1grimas en los ojos, le contest\u00e9: &#8216;Ninguno, Se\u00f1or&#8230;'\u00bb [13]. <\/p>\n<p>Teresa acude al evangelio y comprende lo que vive desde una nueva dimensi\u00f3n [14]. Un m\u00e9todo totalmente espont\u00e1neo, fundamentado en el dinamismo de la fe, de la esperanza y del amor, acerc\u00e1ndose siempre el texto sagrado a partir de cuestiones vitales [15]. <\/p>\n<p><strong>1.2 El Evangelio le ofrece palabras para expresar la vida<\/strong> <\/p>\n<p>El evangelio tambi\u00e9n ofrece a Teresa un lenguaje apropiado para poder expresar lo que con otras palabras quiz\u00e1s quedar\u00eda empobrecido y limitado. Se sirve de algunas palabras o frases del evangelio, las interpreta con gran libertad y las utiliza al servicio de su propia experiencia [16]. Las expresiones jo\u00e1nicas m\u00e1s importantes que utiliza Teresa son: la imagen del grano de trigo que cayendo en tierra da mucho fruto (Jn 12,24-25), la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre las muchas moradas que existen en la casa de su Padre (Jn 14,2) y la alegor\u00eda de la vid y los sarmientos (Jn 15). <\/p>\n<p><strong>1.2.1 El grano de trigo que cae en tierra y muere (Jn 12,24-25)<\/strong> <\/p>\n<p>En el evangelio de Juan esta imagen representa la fecundidad de la muerte de Jes\u00fas. En su muerte, como en la del grano de trigo, est\u00e1 el germen de la vida. Jes\u00fas en la cruz ser\u00e1 glorificado y atraer\u00e1 a todos hacia \u00e9l (cf. Jn 12,23-33). Teresa utiliza la imagen cuatro veces en sus escritos. Madre In\u00e9s recuerda que, poco antes de la muerte de Teresita, cuando le dec\u00eda que despu\u00e9s de su partida todas ser\u00edan muy buenas y que la comunidad se renovar\u00eda, ella le contest\u00f3 con esta expresi\u00f3n del evangelio [17]. Teresa estaba convencida que todo fruto aut\u00e9ntico de vida evang\u00e9lica brota del sufrimiento, como la gloria de Jes\u00fas a partir de la cruz. <\/p>\n<p>Esta imagen evang\u00e9lica tambi\u00e9n le ayuda a comprender la fecundidad del dolor cuando se asume como precio de la fidelidad a Dios y a la propia misi\u00f3n. Teresa sabe con certeza que ning\u00fan sufrimiento por el evangelio es in\u00fatil. En efecto, escribe a M. In\u00e9s: <\/p>\n<p>\u00abVeo que el sufrimiento es capaz de engendrar almas, y estas sublimes palabras de Jes\u00fas se revelan como nunca en toda su profundidad: &#8216;Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto&#8217; [&#8230;] Has sembrado entre l\u00e1grimas, pero pronto ver\u00e1s el fruto de tus trabajos\u00bb [18]. <\/p>\n<p>Y en una poes\u00eda afirma a prop\u00f3sito de su propia vida: \u00ab\u00c1Oh qu\u00e9 suerte para m\u00ed! Fui contada entre los granos de maduro y puro trigo destinados a perder por Jes\u00fas su ser y vida!\u00bb [19]. Teresa encuentra en esta imagen jo\u00e1nica una expresi\u00f3n de su propia existencia. Ella es grano de trigo maduro, junto a otros muchos, destinados a ofrecerse cotidianamente por Jes\u00fas. El acento no est\u00e1 puesto en el sufrimiento, sino en el vivir por la causa de Jes\u00fas. As\u00ed ve Teresa la cruz de la abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica. Sin fatalismo ni amargura, sino como expresi\u00f3n y camino de vida verdadera [20]. <\/p>\n<p><strong>1.2.2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas (Jn 14,2)<\/strong> <\/p>\n<p>Esta expresi\u00f3n de sabor sapiencial y apocal\u00edptico, era corriente en el ambiente jud\u00edo popular del siglo I y designaba el cielo como casa paterna en la que hay habitaciones para todos los pueblos. Juan la utiliza en sentido metaf\u00f3rico, para hablar de la \u00faltima morada del creyente, en uni\u00f3n con Jes\u00fas junto al Padre. Teresa la interpreta con una gran libertad. Las muchas moradas de la casa del Padre le evocan, las diversas expresiones en que se plasma la existencia cristiana. <\/p>\n<p>Utiliza la expresi\u00f3n tres veces en sus escritos siempre con el mismo sentido. Cuando se refiere, por ejemplo, a esos libros doctos y complicados que \u00able quiebran la cabeza y le secan el coraz\u00f3n\u00bb, y que \u00abson hechos para grandes almas y esp\u00edritus elevados\u00bb, afirma: \u00abMe alegro enormemente de que en el reino de Dios haya muchas moradas, porque si no hubiese m\u00e1s que \u00e9sa cuya descripci\u00f3n y cuyo camino me parecen incomprensibles, yo no podr\u00eda entrar en \u00e9l\u00bb [21]. <\/p>\n<p>Comparando su vida con la de algunos santos escribe en otra carta: <\/p>\n<p>\u00abS\u00e9 que ha habido santos que pasaron su vida practicando asombrosas mortificaciones para expiar sus pecados. Pero, \u00c0qu\u00e9 quiere?, &#8216;en la casa del Padre celestial hay muchas estancias&#8217;. Lo dijo Jes\u00fas, y por eso sigo el camino que \u00e9l me traza. Procuro no preocuparme ya de m\u00ed misma en nada y dejar en sus manos lo que \u00e9l quiera obrar en mi alma, pues no he elegido una vida de austeridad para expiar mis faltas sino la de los dem\u00e1s\u00bb [22]. <\/p>\n<p>Esta original interpretaci\u00f3n le permite en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, afirmar la singularidad de su propia experiencia cristiana, fundamentada en la sencillez y el abandono en Dios. Todav\u00eda pocos meses antes de su muerte hizo este comentario a prop\u00f3sito de un sacerdote muy mortificado que sufr\u00eda unas picazones insoportables y se privaba incluso de aliviarlas: <\/p>\n<p>\u00ab\u00c1Qu\u00e9 bien ha hecho el Se\u00f1or en decirnos: &#8216;En la casa de mi Padre hay muchas estancias&#8217;! Yo prefiero mortificarme de otra manera, y no en cosas tan molestas; no hubiera sido capaz de aguantarme de ese modo\u00bb [23]. <\/p>\n<p><strong>1.2.3 La vid y los sarmientos (Jn 15)<\/strong> <\/p>\n<p>Esta alegor\u00eda jo\u00e1nica, de rico trasfondo veterotestamentario [24], representa a Jes\u00fas \u00abvid verdadera\u00bb y a los suyos,\u00bblos sarmientos\u00bb, como el nuevo y verdadero pueblo de Dios que nace y vive de la Palabra y del Esp\u00edritu recibidos de Jes\u00fas. Esta nueva comunidad, \u00abvid-sarmientos\u00bb, tiene una misi\u00f3n, debe dar un fruto, que es consecuencia y expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n con Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Teresa en dos poes\u00edas utiliza esta alegor\u00eda para hablar de ella misma. Ella es el sarmiento que unido a Jes\u00fas podr\u00e1 ofrecerle muchas almas. Su interpretaci\u00f3n enriquece la imagen jo\u00e1nica, desde la perspectiva de su propia experiencia de la peque\u00f1ez espiritual. El sarmiento es d\u00e9bil, pero unido a Jes\u00fas, es capaz de producir un fruto jugoso y abundante: <\/p>\n<p>\u00abUneme a ti, Dios m\u00edo, Vi\u00f1a santa y sagrada, y mi d\u00e9bil sarmiento dar\u00e1 su fruto bueno, y yo podr\u00e9 ofrecerte un racimo dorado&#8230; Es de amor el racimo, sus granos son las almas&#8230; \u00c1Oh, dame, Jes\u00fas m\u00edo, el fuego de un ap\u00f3stol nada m\u00e1s que por hoy!\u00bb [25]. <\/p>\n<p>En otra poes\u00eda, con una interpretaci\u00f3n m\u00e1s libre de la imagen jo\u00e1nica, ella misma con su sufrimiento es el racimo que se ofrece a Jes\u00fas: \u00ab\u00c1Oh Jes\u00fas, vi\u00f1a sagrada!, lo sabes, mi Rey divino: soy un racimo dorado que han de arrancar para ti. Exprimida en el lagar del oscuro sufrimiento yo te probar\u00e9 mi amor\u00bb [26]. <\/p>\n<h5>2. El evangelio como evento <\/h5>\n<p>Para Teresa el evangelio no es s\u00f3lo historia pasada. Es tambi\u00e9n evento que se actualiza en su vida y en la de los dem\u00e1s. Contemplando a Jes\u00fas en el evangelio descubre que las situaciones que \u00e9l vivi\u00f3, sus palabras y sus sentimientos, se repiten misteriosamente en su propia historia. Detr\u00e1s de esta intuici\u00f3n est\u00e1 su firme convicci\u00f3n que Jes\u00fas est\u00e1 presente en su vida y que todo lo suyo, lo que dijo y lo que hizo, no es solamente un recuerdo sino una realidad permanente que adquiere vida en la existencia de cada creyente [27]. Su lectura del evangelio alcanza un punto culminante cuando, a trav\u00e9s de su respuesta de fe, la historia de Jes\u00fas se hace presente en la suya, y las dos terminan por fundirse e identificarse [28]. <\/p>\n<p><strong>2.1 Situaciones evang\u00e9licas<\/strong> <\/p>\n<p>La escena de las Bodas de Can\u00e1 [29], se repite misteriosamente en la convivencia de los esposos de hoy, cuando experimentan la presencia generosa y consoladora de Jes\u00fas. En una carta a la se\u00f1ora de Pottier comenta: <\/p>\n<p>\u00abMe encomiendas que rece por tu querido esposo&#8230; Pido a Nuestro Se\u00f1or que se muestre tan generoso con vosotros como se mostr\u00f3 en otro tiempo con los esposos de las bodas de Can\u00e1. Que \u00e9l convierta siempre el agua en vino&#8230;, es decir, que contin\u00fae haci\u00e9ndote feliz y que suavice, en la medida de lo posible, las adversidades que encontrar\u00e9is en la vida\u00bb [30]. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la experiencia de amistad vivida por Jes\u00fas con la familia de L\u00e1zaro en Betania se repite en cada familia cristiana que vive unida a Jes\u00fas. Escribiendo a su t\u00eda Celina de Gu\u00e9rin, le confiesa: \u00abme siento feliz de ver qu\u00e9 bien sirven a Dios los que amo, y me pregunto por qu\u00e9 raz\u00f3n me concedi\u00f3 la gracia de pertenecer a una familia tan maravillosa\u00bb y comenta: \u00abme parece que Jes\u00fas se va a gusto a descansar en vuestra casa, como lo hac\u00eda en otro tiempo en Betania\u00bb [31]. <\/p>\n<p>Para Teresa tambi\u00e9n la escena evang\u00e9lica de la unci\u00f3n de Betania es una realidad de hoy. Se actualiza en el misterio de la vocaci\u00f3n contemplativa en la vida de la Iglesia. La misma sobreabundancia de amor mostrado por Mar\u00eda de Betania hacia su amigo Jes\u00fas, es el que hoy mueve a algunos creyentes a consagrarse a \u00e9l con un amor totalizante. Igual que Mar\u00eda, que fue incomprendida, lo es hoy tambi\u00e9n la vida contemplativa. Aquel perfume derramado en Betania sigue siendo hoy necesario para la Iglesia y el mundo [32]. Escuchemos el comentario de Teresita: <\/p>\n<p>\u00abJes\u00fas nos defendi\u00f3 en la persona de la Magdalena. El estaba a la mesa, Marta serv\u00eda, L\u00e1zaro com\u00eda con \u00e9l y con los disc\u00edpulos. \u00c0Y Mar\u00eda? Mar\u00eda no pensaba en tomar alimento, sino en agradar al que amaba; por eso, tom\u00f3 un vaso lleno de un perfume muy costoso y, rompiendo el vaso, lo derram\u00f3 sobre la cabeza de Jes\u00fas, y toda la casa se llen\u00f3 del perfume del ung\u00fcento, pero los Ap\u00f3stoles murmuraban contra la Magdalena&#8230; Lo mismo ocurre con nosotras: los cristianos m\u00e1s fervorosos, los sacerdotes piensan que exageramos, que deber\u00edamos servir con Marta en vez de consagrar a Jes\u00fas los vasos de nuestras vidas con los perfumes que en ellos se encierran&#8230; Y sin embargo, \u00c0qu\u00e9 importa que se rompan nuestros vasos, si Jes\u00fas recibe consuelo y el mundo, aun a pesar suyo, se ve obligado a sentir el perfume que de ellos se desprende y que sirve para purificar el aire envenenado que respira sin cesar?\u00bb [33]. <\/p>\n<p>Otro icono jo\u00e1nico que Teresa ve realizado en su vida es aquel del disc\u00edpulo amado que se recuesta al pecho de Jes\u00fas en la \u00faltima cena. Teresita nos confiesa sus propios sentimientos delante de esta escena que la cautiva profundamente. Descubre la cercan\u00eda y el amor entre Jes\u00fas y el disc\u00edpulo. Pero est\u00e1 convencida que esa comuni\u00f3n de amor se repite en su vida. Es m\u00e1s, como esposa de Jes\u00fas, vive una experiencia no solo similar sino m\u00e1s profunda: <\/p>\n<p>\u00abAcu\u00e9rdate de que, en un trance santo de divina embriaguez, tu ap\u00f3stol virgen descans\u00f3 su cabeza sobre tu coraz\u00f3n. \u00c1Se\u00f1or, en tu descanso conoci\u00f3 tu ternura, comprendi\u00f3 tus secretos! No me siento celosa del disc\u00edpulo amado, tambi\u00e9n yo tus secretos conozco, soy tu esposa. Duermo sobre tu pecho, divino Salvador, \u00c1\u00e9l es m\u00edo!\u00bb [34]. <\/p>\n<p>Otra escena evang\u00e9lica, a la que dedicar\u00e1 un comentario po\u00e9tico [35], es la visita de Mar\u00eda Magdalena al sepulcro de Jes\u00fas la ma\u00f1ana de Pascua. Mar\u00eda es, para Teresita, un claro ejemplo de quien busca insistentemente y con perseverancia. Por eso se identifica con ella en los momentos en que intenta conseguir algo apasionadamente [36]. La b\u00fasqueda amorosa de Mar\u00eda se repite en la vida de Teresa cuando \u00e9sta busca con ansias una respuesta de Dios a trav\u00e9s de la Escritura: <\/p>\n<p>\u00abAbr\u00ed las cartas de san Pablo con el fin de buscar una respuesta [&#8230;] Al igual que Magdalena, inclin\u00e1ndose sin cesar sobre la tumba vac\u00eda, acab\u00f3 por encontrar lo que buscaba, as\u00ed tambi\u00e9n yo, abaj\u00e1ndome hasta las profundidades de mi nada, sub\u00ed tan alto que logr\u00e9 alcanzar mi intento. Segu\u00ed leyendo, sin desanimarme\u00bb [37]. <\/p>\n<p><strong>2.2 Palabras del evangelio<\/strong> <\/p>\n<p>Santa Teresita nos refiere que su oraci\u00f3n muchas veces era solamente repetir las palabras de Pedro en el evangelio de Juan: \u00abCuando estoy junto al sagrario, yo no s\u00e9 decirle a Nuestro Se\u00f1or m\u00e1s que una cosa: &#8216;Dios m\u00edo, t\u00fa sabes que te quiero&#8217; (Jn 21,15). Y siento que mi oraci\u00f3n no le cansa a Jes\u00fas. Como conoce la impotencia de su pobre esposa, se conforma con su buena voluntad\u00bb [38]. <\/p>\n<p>Pero Teresa va m\u00e1s all\u00e1 todav\u00eda. Se apropia de las palabras mismas de Jes\u00fas, cit\u00e1ndolas en primera persona, como cosa suya. Cita largamente el cap\u00edtulo 17 del evangelio de Juan, como pronunciado por ella misma, con una libertad y una audacia sorprendentes [39], adapt\u00e1ndolo a su propia situaci\u00f3n: salta vers\u00edculos, los reordena, cambia palabras, etc [40]. Despu\u00e9s que lo ha escrito comenta: \u00abEstoy asombrada de lo que acabo de escribir, pues no ten\u00eda intenci\u00f3n de hacerlo. Ya que est\u00e1 escrito, habr\u00e1 que dejarlo\u00bb [41]. Ha escrito impulsada espont\u00e1neamente por el amor que le une a Jes\u00fas [42]. Su audacia es la del ni\u00f1o que siente como suyo lo que pertenece a su padre, y por eso repite como propias sus palabras [43]. La explicaci\u00f3n nos la ofrece la misma santa: <\/p>\n<p>\u00ab\u00c0Es tal vez una temeridad? No, no. Hace ya mucho tiempo que t\u00fa me has permitido ser audaz contigo. Como el padre del hijo pr\u00f3digo cuando hablaba con su hijo mayor, t\u00fa me dijiste: &#8216;Todo lo m\u00edo es tuyo&#8217;. Por tanto, tus palabras son m\u00edas, y yo puedo servirme de ellas para atraer sobre las almas que est\u00e1n unidas a m\u00ed las gracias del Padre celestial\u00bb [44]. <\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, escribiendo al abate Belli\u00e8re, pocos meses antes de su muerte, de nuevo se apropia de las palabras de Jes\u00fas, citando en primera persona Jn 16,5-7, y comenta: \u00abLo \u00fanico que puedo es hacer m\u00edas las palabras de Jes\u00fas en la \u00faltima cena. No creo que se ofenda, pues soy su esposa y, por consiguiente, sus bienes son m\u00edos\u00bb [45]. El amor que le une a Jes\u00fas le permite compartir lo suyo, inclu\u00edda su misma palabra. <\/p>\n<p><strong>2.3 Los sentimientos de Jes\u00fas<\/strong> <\/p>\n<p>Teresa tambi\u00e9n arde con los mismos sentimientos de amor con los cuales ardi\u00f3 Jes\u00fas [46]. Esto es manifiesto en sus comentarios a prop\u00f3sito de la sed de Jes\u00fas en la cruz (Jn 19,28) y del ruego de Jes\u00fas a la samaritana en Jn 4,7: \u00abdame de beber\u00bb. En relaci\u00f3n al primer caso, Teresa escribe: <\/p>\n<p>\u00abResonaba continuamente en mi coraz\u00f3n el grito de Jes\u00fas en la cruz: &#8216;Tengo sed&#8217;. Estas palabras encend\u00edan en m\u00ed un ardor desconocido y muy vivo&#8230; Querr\u00eda dar de beber a mi Amado, y yo misma me sent\u00eda devorada por la sed de almas\u00bb [47]. <\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al segundo texto de Juan comenta: <\/p>\n<p>\u00abMi deseo de salvar almas fue creciendo de d\u00eda en d\u00eda. Me parec\u00eda o\u00edr a Jes\u00fas decirme como a la Samaritana: &#8216;\u00c1Dame de beber!&#8217;. Era un verdadero intercambio de amor: yo daba a las almas la sangre de Jes\u00fas, y a Jes\u00fas le ofrec\u00eda esas mismas almas refrescadas por su roc\u00edo divino. As\u00ed me parec\u00eda que aplacaba su sed\u00bb [48]. <\/p>\n<h5>3. El evangelio como doctrina <\/h5>\n<p>La persona de Jes\u00fas, revelador del Padre, constituye el n\u00facleo central del evangelio de Juan. Su objetivo es uno solo: colocar al hombre delante del misterio de Jes\u00fas, invit\u00e1ndolo a creer en \u00e9l, ya que la experiencia cristiana nace de este encuentro y se sostiene siempre en la comuni\u00f3n vital y personal con \u00e9l. Jes\u00fas es el revelador, la palabra \u00faltima y decisiva de Dios para la humanidad. Una palabra que es Jes\u00fas mismo, en quien se ha manifestado un Dios lleno de amor por la humanidad (cf. Jn 3,16), que no juzga al mundo sino que le dona su misma vida. <\/p>\n<p>Nos proponemos mostrar ahora la forma en que Teresita ha captado los grandes temas doctrinales del evangelio de Juan y c\u00f3mo \u00e9stos han influido en su espiritualidad. <\/p>\n<p><strong>3.1 El Verbo-Palabra<\/strong> <\/p>\n<p>El cuarto evangelio es la historia de lo que Dios ha realizado en Jes\u00fas y a trav\u00e9s de Jes\u00fas. Esta historia es precedida de un pr\u00f3logo po\u00e9tico (Jn 1,18) que nos ayuda a captar su sentido: Jes\u00fas de Nazaret es el Verbo-Palabra eterna hecha carne, en quien se revela la gloria de Dios, es decir, su amor por los hombres. Santa Teresita manifiesta una particular predilecci\u00f3n por este misterio. Jes\u00fas es, para ella, el \u00abVerbo eterno\u00bb [49], \u00abel Verbo de Dios\u00bb [50]; \u00abel Verbo de Vida\u00bb [51]; \u00abel Verbo increado\u00bb [52]; \u00abel Verbo Esposo\u00bb [53]. <\/p>\n<p>Para ella este misterio del Verbo eterno se manifiesta siempre en la historia concreta de Jes\u00fas y en su propia experiencia de creyente. No duda en afirmar, por ejemplo, que el Verbo, es \u00abHijo del Padre e Hijo de Mar\u00eda\u00bb y que \u00abcon amor inmenso se inmola en el altar\u00bb [54]. El Verbo es el ni\u00f1o que nace en Bel\u00e9n: \u00abVeo al Eterno envuelto en pa\u00f1ales, y oigo el tierno vagido (\u00abfaible cri\u00bb) del Verbo entre las pajas\u00bb [55]. El Verbo es Jes\u00fas que muere en la cruz: \u00ab\u00c1Acu\u00e9rdate, Jes\u00fas, Verbo de vida, de que tanto me amaste, que moriste por m\u00ed!\u00bb [56]. El Verbo es sobre todo el objeto exclusivo de su amor: \u00ab\u00c1Oh, Jes\u00fas, mi \u00fanico amor, Verbo eterno!\u00bb [57]; \u00ab\u00c1Yo te amar\u00e9, con el mismo amor con el que tu me amas, Jes\u00fas, Verbo Eterno!\u00bb [58]. <\/p>\n<p>Para la santa el amor al Verbo Eterno se realiza en la comuni\u00f3n de amor con Jes\u00fas: \u00ab\u00c1Vivir de amor quiere decir guardarte a ti, Verbo increado, Palabra de mi Dios! Lo sabes, Jes\u00fas m\u00edo, yo te amo\u00bb [59]. Una idea exquisitamente jo\u00e1nica. Vale la pena recordar el conocido comentario de Teresa al misterio de la Palabra, en uno de sus textos de mayor sabor jo\u00e1nico: <\/p>\n<p>\u00abMe parece que la palabra de Jes\u00fas es \u00e9l mismo&#8230;, \u00e9l, Jes\u00fas, el Verbo, \u00c1la Palabra de Dios&#8230;! Nos lo dice m\u00e1s adelante en el mismo evangelio de san Juan cuando ora al Padre por sus disc\u00edpulos. Se expresa as\u00ed: &#8216;Santif\u00edcalos con tu palabra, tu palabra es la verdad&#8217;. Y en otra parte Jes\u00fas nos ense\u00f1a que \u00e9l es el camino, la verdad y la vida. Sabemos, pues, cu\u00e1l es la Palabra que tenemos que guardar [&#8230;] Nosotras poseemos la Verdad, guardamos a Jes\u00fas en nuestros corazones [60]\u00bb. <\/p>\n<p>Teresita ha descubierto lo decisivo de este misterio en la vida cristiana y comenta en esa misma carta: \u00abGuardar la Palabra de Jes\u00fas. Esa es la \u00fanica condici\u00f3n para nuestra felicidad, la prueba de nuestro amor a \u00e9l\u00bb. <\/p>\n<p><strong>3.2 La fe<\/strong> <\/p>\n<p>En Juan, al misterio del Verbo hecho carne sigue la respuesta de fe de la comunidad que ha visto y tocado \u00abla gloria\u00bb, es decir, la manifestaci\u00f3n del amor salv\u00edfico de Dios. Una fe que no se funda en la experiencia visible sino que echa ra\u00edces en una confianza inconmovible en Dios. A Teresita le han impresionado las palabras que Jes\u00fas dirige a Tom\u00e1s, al final del evangelio: \u00abPorque me has visto has cre\u00eddo. Dichosos los que no han visto y han cre\u00eddo\u00bb (Jn 20,29). En ellas encuentra la descripci\u00f3n de su misma vida de fe y de amor a Jes\u00fas: <\/p>\n<p>\u00abAcu\u00e9rdate de aquello que dijiste el d\u00eda de tu triunfo: &#8216;\u00c1Dichoso el que sin ver en plenitud de gloria al Hijo del Alt\u00edsimo, sin embargo le crey\u00f3!&#8217; Desde la oscura noche de mi fe yo te amo ya y te adoro\u00bb (PN 24,27). <\/p>\n<p>Esta actitud se identifica con una de las caracter\u00edsticas fundamentales de su espiritualidad: la fe como confianza y abandono aun en medio de las m\u00e1s densas tinieblas. As\u00ed lo atestiguan sus palabras pocos meses antes de morir: \u00abEn mi caminito no hay que desear ver nada\u00bb [61]; \u00abNunca he deseado tener visiones. En la tierra no se puede ver el cielo. Yo prefiero esperar a despu\u00e9s de la muerte\u00bb [62]; \u00abHe deseado no ver a Dios ni a los santos y vivir en la noche de la fe, con mucha mayor intensidad con la que otros desean ver y comprender\u00bb [63]; \u00abNo, no deseo ver a Dios en la tierra. Y sin embargo, \u00c1le amo! Tambi\u00e9n amo mucho a la Sant\u00edsima Virgen y a los santos, y tampoco deseo verlos\u00bb [64]. <\/p>\n<p><strong>3.3 El mandamiento nuevo<\/strong> <\/p>\n<p>Cuando Teresa habla del mandamiento nuevo refleja algunos aspectos esenciales del evangelio de Juan [65]. Para Juan, el amor antes de ser un mandamiento es una revelaci\u00f3n del amor que une al Padre con el Hijo, y al Hijo con nosotros y una invitaci\u00f3n a la libertad del hombre a entrar en esa comuni\u00f3n. Tambi\u00e9n para Teresa el amor es una gracia. Una gracia el comprenderlo y una gracia el vivirlo. <\/p>\n<p><strong>3.3.1 La gracia de comprender el amor<\/strong> <\/p>\n<p>\u00abEste a\u00f1o, -escribe Teresa-, Dios me ha concedido la gracia de comprender lo que es la caridad [&#8230;] am\u00e1ndole comprend\u00ed que mi amor no pod\u00eda expresarse tan s\u00f3lo en palabras\u00bb [66]. Una gracia que Teresa ha recibido de Dios como respuesta a su amor: el descubrimiento del amor es una respuesta al amor. Profundizar su misterio no es otra cosa sino comprender las palabras de Jes\u00fas en el evangelio: \u00abOs doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is los unos a los otros. Que como yo os he amado as\u00ed os am\u00e9is tambi\u00e9n vosotros los unos a los otros\u00bb (Jn 13,34). <\/p>\n<p>Teresa centra su atenci\u00f3n en Cristo y se pregunta: \u00ab\u00c0Y c\u00f3mo am\u00f3 Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos y por qu\u00e9 los am\u00f3?\u00bb [67]. Y se le descubre all\u00ed mismo la dimensi\u00f3n de gratuidad del amor de Jes\u00fas por los suyos. Son sus amigos simplemente porque son el objeto especial de su amor, un amor que se extiende hasta el sacrificio mismo de la vida por ellos: \u00abNo, -comenta acertadamente Teresa-, no eran sus cualidades naturales las que pod\u00edan atraerle\u00bb. Pero el descubrimiento del mandamiento del amor en Santa Teresita alcanza toda su profundidad s\u00f3lo cuando la compromete vitalmente: <\/p>\n<p>\u00abmeditando estas palabras de Jes\u00fas comprend\u00ed lo imperfecto que era mi amor a mis hermanas y vi que no las amaba como las ama Dios&#8230; pero, sobre todo, comprend\u00ed que la caridad no debe quedarse encerrada en el fondo del coraz\u00f3n\u00bb [68]. <\/p>\n<p><strong>3.3.2 La gracia de vivir el amor<\/strong> <\/p>\n<p>Aqu\u00ed Teresa se acerca al coraz\u00f3n mismo de la doctrina de Juan sobre el amor. \u00c0Es posible amar como Jes\u00fas? En la teolog\u00eda jo\u00e1nica, el amor evang\u00e9lico es un don divino. Amar como Cristo es hacerlo unido a \u00e9l, como el sarmiento a la vid. Teresa ha descubierto esta dimensi\u00f3n teologal del mandamiento nuevo: <\/p>\n<p>\u00abYo s\u00e9, Se\u00f1or que t\u00fa no me mandas nada imposible. T\u00fa conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfecci\u00f3n. T\u00fa sabes bien que yo nunca podr\u00e9 amar a mis hermanas como t\u00fa las amas, si t\u00fa mismo, Jes\u00fas m\u00edo, no las amaras tambi\u00e9n en m\u00ed. Y porque quer\u00edas concederme esta gracia, por eso me diste un mandamiento nuevo&#8230; \u00c1Y c\u00f3mo amo este mandamiento, pues me da la certeza de que tu voluntad es amar t\u00fa en m\u00ed a todos los que me mandas amar!&#8230;\u00bb [69]. <\/p>\n<p>Teresa ha tocado el mismo centro de la revelaci\u00f3n jo\u00e1nica sobre el amor. La existencia cristiana, para el cuarto evangelio, no es m\u00e1s que la prolongaci\u00f3n de la comuni\u00f3n que une al Padre y al Hijo y que hist\u00f3ricamente se ha manifestado en el amor de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos. Como la misma vida de Jes\u00fas, tambi\u00e9n la vida del disc\u00edpulo no es s\u00f3lo don, gratuidad, intimidad de amistad, sino tambi\u00e9n dinamismo que se expande y difunde hacia todos los hombres. Es amor de expansi\u00f3n. Es lo que precisamente afirma Teresita hablando del amor: \u00abS\u00ed, lo se: cuando soy caritativa, es \u00fanicamente Jes\u00fas que act\u00faa en m\u00ed. Cuanto m\u00e1s unida estoy a \u00e9l, m\u00e1s amo a todas mis hermanas\u00bb (Ms C 12v). <\/p>\n<p><strong>3.4 La dimensi\u00f3n misionera<\/strong> <\/p>\n<p>Hoy es un\u00e1nimemente aceptado entre los estudiosos el hecho que el evangelio de Juan refleja ciertamente una comunidad de disc\u00edpulos en misi\u00f3n. Una misi\u00f3n que se expresa concretamente con los verbos \u00abmandar\u00bb y \u00abenviar\u00bb, ya sea a prop\u00f3sito del Padre que manda a Jes\u00fas (cf. Jn 3,17; 4,34; 5,30.36.38; Jn 6,29.38), o de Jes\u00fas que env\u00eda a los disc\u00edpulos (cf. Jn 13,20; 17,18; 20,21). <\/p>\n<p>Santa Teresita ha interpretado la sed de Jes\u00fas en la cruz y su ruego a la samaritana como \u00absed de amor, sed de almas\u00bb, sed que ella misma experimenta de forma personal y que desea saciar con su ardor misionero [70]. En su comentario a la alegor\u00eda de la vid y los sarmientos, como d\u00e9bil sarmiento unida a la Vi\u00f1a santa y sagrada, desea poder ofrecer fruto bueno, un verdadero racimo de amor cuyos granos son las almas [71]. <\/p>\n<p>Pero en el coraz\u00f3n misionero de la santa incluso otros textos de Juan, no directamente relacionados con la misi\u00f3n, se volvieron luz para iluminar el trabajo y el sacrificio concreto de los misioneros. Al abate Belli\u00e8re que sufre el sacrificio de tener que abandonar a los suyos, le recuerda en una carta la escena jo\u00e1nica del calvario: \u00abEl tambi\u00e9n sufri\u00f3 este martirio: por salvar nuestras almas, abandon\u00f3 a su Madre, vio a la Virgen Inmaculada de pie junto a la cruz\u00bb [72]. Y al P. Roulland un a\u00f1o m\u00e1s tarde en otra carta le comenta a prop\u00f3sito del amor del misionero: \u00ab\u00c1Jes\u00fas ten\u00eda mucha raz\u00f3n cuando dec\u00eda que no hay amor m\u00e1s grande que \u00e9se!\u00bb [73]. <\/p>\n<p>Es muy significativo su comentario a las palabras que Jes\u00fas dirige a sus disc\u00edpulos: \u00abAlzad vuestros ojos y ved los campos que blanquean ya para la siega\u00bb (Jn 4,35). El contexto de la frase (Jn 4,35-38) alude directamente a la actividad misionera. Los campos blanqueando para la siega son los samaritanos que est\u00e1n acerc\u00e1ndose a Jes\u00fas y que llegan a creer en \u00e9l (Jn 4,41). Ellos son las primicias de la siega mesi\u00e1nica, con quienes comienza a realizarse la reuni\u00f3n de todas las naciones. <\/p>\n<p>Teresita comenta en dos oportunidades este texto subrayando precisamente la dimensi\u00f3n misionera de la vida cristiana. En una carta dirigida a Celina comenta el texto jo\u00e1nico junto a Mt 9,37-38: \u00abRogad al due\u00f1o de la mies que mande trabajadores\u00bb y dice: <\/p>\n<p>\u00abJes\u00fas siente por nosotras un amor tan incomprensible que quiere que tengamos parte con \u00e9l en la salvaci\u00f3n de las almas. El no quiere hacer nada sin nosotros. El creador del universo espera la oraci\u00f3n de una pobre alma para salvar a las dem\u00e1s almas, rescatadas como ella al precio de toda su sangre\u00bb [74]. <\/p>\n<p>Nos ofrece una interpretaci\u00f3n espiritual muy original de la expresi\u00f3n \u00abalzad los ojos y mirad\u00bb [75], en relaci\u00f3n con la dimensi\u00f3n apost\u00f3lica de la oraci\u00f3n del contemplativo: <\/p>\n<p>\u00abNuestra vocaci\u00f3n no consiste en ir a segar en los campos de mieses maduras. Jes\u00fas no nos dice: &#8216;Bajad los ojos, mirad los campos e id a segar&#8217;. Nuestra misi\u00f3n es m\u00e1s sublime todav\u00eda. He aqu\u00ed las palabras de nuestro Jes\u00fas: &#8216;Levantad los ojos y mirad&#8217;. Mirad c\u00f3mo en mi cielo hay varios sitios vac\u00edos, a vosotras os toca llenarlos, vosotras sois mis Mois\u00e9s orando en la monta\u00f1a, pedidme trabajadores y yo los enviar\u00e9, \u00c1no espero m\u00e1s que una oraci\u00f3n, un suspiro de vuestro coraz\u00f3n..! &#8230; \u00c1Me parece tan hermoso nuestro destino!, \u00c0qu\u00e9 tenemos que envidiar a los sacerdotes&#8230;?\u00bb [76]. <\/p>\n<h5>4. Conclusi\u00f3n <\/h5>\n<p>Al final de nuestro recorrido por el evangelio de Juan, llevados por la mano de Santa Teresita, queremos ofrecer algunas conclusiones. Es dif\u00edcil concluir algo. Cada existencia cristiana se desarrolla por senderos diversos, seg\u00fan la rica y variada acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Creemos, sin embargo, que la lectura que Santa Teresita hace del cuarto evangelio puede servirnos de est\u00edmulo para renovar nuestra lectura y vivencia de la Palabra de Dios. <\/p>\n<p><strong>4.1 Una lectura de disc\u00edpulo<\/strong> <\/p>\n<p>Teresita nos ense\u00f1a a leer el evangelio como disc\u00edpulos. M\u00e1s que leer, ella escucha y contempla. El disc\u00edpulo no desea conocer \u00abalgo\u00bb sino a \u00abalguien\u00bb. En el evangelio encuentra a Jes\u00fas personalmente con toda la frescura de su mensaje. Pero en la historia de Jes\u00fas descubre tambi\u00e9n su propia historia. El evangelio can\u00f3nico se vuelve en ella evangelio viviente. El camino de Jes\u00fas se repite y se encarna en su vida de todos los d\u00edas. Teresita nos ense\u00f1a que s\u00f3lo la escucha de Jes\u00fas en el evangelio posibilita el seguimiento: \u00abS\u00f3lo tengo que poner los ojos en el santo Evangelio para respirar los perfumes de la vida de Jes\u00fas y saber hacia d\u00f3nde correr\u00bb [77]. La lectura del evangelio posibilita entrar en la escuela del Maestro para aprender personalmente un estilo de vida que de sentido a la existencia. <\/p>\n<p><strong>4.2 Una lectura del evangelio al contacto con la vida<\/strong> <\/p>\n<p>La vida misma fue creando en ella la preferencia por determinados pasajes b\u00edblicos. Lee el evangelio de una forma selectiva y personal, centrando su atenci\u00f3n en determinados textos que le han fascinado mayormente y que le han sido m\u00e1s \u00fatiles para la comprensi\u00f3n de su experiencia espiritual. Lee el evangelio al ritmo de la vida. Las distintas circunstancias que va viviendo le van orientando en su lectura del evangelio como luz y como evento. Nos ense\u00f1a de esta forma a vivir abiertos a los caminos del Esp\u00edritu en la vida, buscando en la Palabra de Dios la luz y la fuerza para perseverar con fidelidad en nuestra misi\u00f3n en la Iglesia. <\/p>\n<p><strong>4.3 Una lectura sapiencial<\/strong> <\/p>\n<p>Santa Teresita ordinariamente interpreta los textos bastante bien. Una palabra le evoca mucho m\u00e1s de lo que contiene porque lee la Biblia, con actitud sapiencial, con \u00abla ciencia del amor\u00bb [78], con \u00abla sabidur\u00eda de los peque\u00f1os\u00bb [79]. Su lectura del evangelio nos revela que la Escritura es m\u00e1s que la letra. Es dinamismo de comuni\u00f3n, de amor y de vida, que se vuelve Palabra de Dios s\u00f3lo cuando se acoge desde la vida y desde el amor. En este sentido, su lectura b\u00edblica es muy rica y ejemplar. Sin embargo, este tipo de ex\u00e9gesis amorosa y sapiencial, no debe sustituir la b\u00fasqueda del sentido literal de los textos, el cual debe siempre fundamentar la correcta lectura de la Biblia. Lo ideal es que ambas lecturas puedan complementarse mutuamente. <\/p>\n<p><strong>4.4 Una lectura desde la doble vertiente de la \u00abinterioridad\u00bb y de la \u00abcomunidad\u00bb.<\/strong> <\/p>\n<p>El evangelio de Juan pone a Santa Teresita en contacto con el misterio de Jes\u00fas Palabra Eterna. Sin embargo ella no queda nunca encerrada en un intimismo est\u00e9ril. Su conocimiento amoroso de Jes\u00fas, le hace descubrir el valor de la comunidad y de la misi\u00f3n con horizontes universales. Vive en una arm\u00f3nica s\u00edntesis las dos grandes coordenadas del evangelio jo\u00e1nico, la adhesi\u00f3n a Jes\u00fas y el mandamiento del amor. Una bella s\u00edntesis de su lectura del cuarto evangelio la encontramos en su conocida frase: \u00abCuanto m\u00e1s unida estoy a \u00e9l, m\u00e1s amo a todas mis hermanas [80]\u00bb. <\/p>\n<p>P. Silvio Jos\u00e9 B\u00e1ez o.c.d. <\/p>\n<p>Roma, septiembre 1997 (clerus.org) <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6>Notas<\/h6>\n<h6>[1] Cf. Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Vita Consecrata, 94.<\/h6>\n<h6>[2] Sobre la dimensi\u00f3n b\u00edblica de la doctrina teresiana merecen destacarse los siguientes estudios: J. Ly, \u00abLa doctrine de Sta. Th\u00e9r\u00e8se. La doctrine biblique\u00bb, Vie Th\u00e9r\u00e9sienne 7 (1967) 71-77; R. Moretti, Teresa di Lisieux e la Bibbia, Roma 1973; \u00abTeresa di Lisieux, una spiritualit\u00e0 tutta biblica\u00bb, en AA. VV., Parola e Spirito. Studio in onore di Settimio Cipriani, Brescia 1982, 1355-1381; P. Barbagli, \u00abFondamenti biblici della dottrina dell&#8217;infanzia spirituale\u00bb, Ephemerides Carmeliticae 24 (1973) 3-43; G. Gaucher, \u00abIntroduction\u00bb, en La Bible avec Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux, 9-41; G. Helewa, \u00abLa Bibbia sorgente della spiritualit\u00e0 teresiana\u00bb, en AA. VV., Teresa di Lisieux. Esperienza e messaggio, Roma 1973, 213-234; M. Veys, \u00abTh\u00e9r\u00e8se et la Bible\u00bb, Carmel (1980) 129-138; P.M., Jerumanis, \u00abUn ma\u00eetre pour p\u00e9n\u00e9trer dans la parole de Dieu\u00bb, en AA. VV., Th\u00e9r\u00e8se de l&#8217;Enfant -J\u00e9sus, Docteur de l&#8217;amour, Venasque 1990; R. Llamas, \u00abLa Biblia fuente espiritual de la vida y el mensaje de S. Teresa de Lisieux\u00bb, Ephemerides Carmeliticae 32 (1981)125-153; \u00abSanta Teresita y su experiencia de la Palabra de Dios\u00bb, Revista de Espiritualidad 219-220 (1996) 267-324; V. Pasquetto, \u00abTeresa di Lisieux interprete del Vangelo\u00bb, en AA.VV., Teresa di Lisieux. Genio e Santit\u00e0, Fiamma Viva 37, Roma 1996, 103-122.<\/h6>\n<h6>[3] Las citas de los evangelios son much\u00edsimas en sus escritos: cf. J. Courtez, \u00abLe citations bibliques dans la correspondance de Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux\u00bb, Revue d&#8217;asc\u00e9tique et de mystique 44 (1968) 63-85 o en Vie Th\u00e9r\u00e9siene 7 (1967) 38-47 y 95-103. Puede verse tambi\u00e9n La Bible avec Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux. Textes de Sainte Th\u00e9r\u00e8se de l&#8217;Enfant J\u00e9sus et de la Sainte-Face, 1979.<\/h6>\n<h6>[4] El evangelio de Juan no es el m\u00e1s citado en sus escritos, pero es el \u00fanico del que aparecen referencias de todos sus cap\u00edtulos. Sobre la presencia del cuarto evangelio en la autobiograf\u00eda de Teresa cf. N. Hausman, \u00abNietzsche et Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux interpr\u00e8tes de saint Jean\u00bb, Nouvelle Revue Th\u00e9ologique 105 (1983) 228-242.<\/h6>\n<h6>[5] Citamos los textos de la santa seg\u00fan la traducci\u00f3n castellana de Teresa de Lisieux, Obras completas. Escritos y \u00faltimas conversaciones, ed. Monte Carmelo, Burgos 1996. Utilizaremos las siguientes siglas:<\/h6>\n<h6>Ms A, Ms B, y Ms C=Man\u00fascritos autobiogr\u00e1ficos A, B y C respectivamente. La sigla va seguida del n\u00famero de la hoja y la indicaci\u00f3n de la plana<\/h6>\n<h6>CA=Cuaderno Amarillo de la madre In\u00e9s de Jes\u00fas<\/h6>\n<h6>Cta=Cartas de Teresa<\/h6>\n<h6>Est=Nueve \u00abEstampas b\u00edblicas\u00bb realizadas por Teresa<\/h6>\n<h6>Or=Las 21 Oraciones de Teresa<\/h6>\n<h6>PN=Poes\u00edas de Teresa.<\/h6>\n<h6>[6] Ms A 83v<\/h6>\n<h6>[7] Ms A 28r<\/h6>\n<h6>[8] CA 12.8.3<\/h6>\n<h6>[9] Ms A 67v<\/h6>\n<h6>[10] Ms C 3v<\/h6>\n<h6>[11] Ms C 23r\/v<\/h6>\n<h6>[12] En su Ofrenda al amor misericordioso ve realizado en ella el amor de Dios del que habla el evangelio de Juan: \u00abme has amado hasta darme a tu Hijo \u00fanico para que fuese mi Salvador y mi Esposo (Jn 3,16)\u00bb (Or 6).<\/h6>\n<h6>[13] Cta. 230<\/h6>\n<h6>[14] Cf. G. Gaucher, \u00abPar dessus tout l&#8217;\u00c9vangile\u00bb, Vie Th\u00e9r\u00e9siene 29 (1989) 204-207.<\/h6>\n<h6>[15] Cf. G. Gaucher, \u00abIntroduction\u00bb, 24.<\/h6>\n<h6>[16] Cuando desea expresar la terrible prueba de fe por la que pasa, no encuentra palabras apropiadas, y es precisamente el pr\u00f3logo de Juan, por medio de su conocida ant\u00edtesis de luz y tinieblas, el que le permite entender lo que vive. Lee con una gran libertad el texto evang\u00e9lico. Las tinieblas del mundo que rechazan la luz de Jes\u00fas, en la lectura de Teresa pasan a ser las tinieblas de la fe. Ella, aun en medio de la oscuridad, a diferencia del mundo hostil a la Palabra, acoge con docilidad la voluntad de Dios: \u00abLas tinieblas, \u00c1ay!, no supieron comprender que este Rey divino era la luz del mundo&#8230; Pero, tu hija, Se\u00f1or ha comprendido tu divina luz.\u00bb (Ms C 5v\/6r).<\/h6>\n<h6>[17] CA 11.8.2<\/h6>\n<h6>[18] Ms A 81r<\/h6>\n<h6>[19] PN 25,8<\/h6>\n<h6>[20] Teresa tambi\u00e9n escribir\u00e1 esta expresi\u00f3n evang\u00e9lica en una estampa que recordaba los sufrimientos de Juana de Arco (Est 2), probablemente queriendo evocar tambi\u00e9n sus propia prueba de la fe.<\/h6>\n<h6>[21] Cta. 226<\/h6>\n<h6>[22] Cta. 247<\/h6>\n<h6>[23] CA 1.8.6<\/h6>\n<h6>[24] Cf. Is 5,1-7; Jer 2,21; Ez 19,10-12; Sal 80,9; Eclo 24, 17-20<\/h6>\n<h6>[25] PN 5,9-10<\/h6>\n<h6>[26] PN 25,7; cf. Ms A 85 v<\/h6>\n<h6>[27] Sobre esta convicci\u00f3n teresiana podemos recordar otras dos frases suyas: \u00abVeo que en m\u00ed se hacen realidad las palabras del salmo XXII\u00bb (Ms A 3r); y en otro lugar (Ms C 21v): \u00abse hac\u00eda realidad en nosotras [sor Marta y ella misma] aquel pasaje de la Escritura: &#8216;Hermano ayudado por su hermano es como una plaza fuerte&#8217; (Prov 18,19)\u00bb; cf. tambi\u00e9n Cta. 193. (Cf. G. Gaucher, \u00abIntroduction\u00bb, 25). Puede verse tambi\u00e9n N. Hausman, \u00abNietzsche et Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux\u00bb, 238).<\/h6>\n<h6>[28] V. Pasquetto, \u00abTeresa di Lisieux, interprete del vangelo\u00bb, 119.<\/h6>\n<h6>[29] El texto de las bodas de Can\u00e1 lo utiliza en otras dos ocasiones haciendo referencia a la Madre del Se\u00f1or. Se fija en la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda (PN 24,13) y en el amor y la confianza de la Virgen hacia su hijo Jes\u00fas (PN 54,19).<\/h6>\n<h6>[30] Cta. 166<\/h6>\n<h6>[31] Cta. 172<\/h6>\n<h6>[32] La Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Vita Consecrata hace un comentario semejante a este texto, para enfrentar la objeci\u00f3n de la aparente inutilidad de la vida consagrada: la vida religiosa tiene un valor, es la respuesta en \u00absobreabundancia de gratuidad\u00bb a un Dios que llama y que ha amado primero sin l\u00edmites (Cf. Vita Consecrata 104)<\/h6>\n<h6>[33] Cta. 169<\/h6>\n<h6>[34] PN 24,20<\/h6>\n<h6>[35] Cf. PN 23,1-2<\/h6>\n<h6>[36] Comentando su visita al Coliseo en Roma escribe: \u00abSe dice en el Evangelio que la Magdalena, perseverando junto al sepulcro y agach\u00e1ndose insistentemente para mirar dentro, acab\u00f3 por ver dos \u00e1ngeles. Yo, igual que ella, aun reconociendo la imposibilidad de ver cumplidos mis deseos, segu\u00eda agach\u00e1ndome hacia las ruinas, adonde quer\u00eda bajar\u00bb (Ms A 60v\/61r).<\/h6>\n<h6>[37] Ms B 3r\/v<\/h6>\n<h6>[38] Cta 152 1r\/v<\/h6>\n<h6>[39] Cf. Ms C 34r\/v. Sobre esta apropiaci\u00f3n personal de las palabras de Jes\u00fas de parte de Teresa cf. G. Gaucher, \u00abIntroduction\u00bb, 25-26; \u00abPar dessus tout l&#8217;evangile\u00bb, 207-208; R. Moretti, Teresa di Lisieux e la Bibbia, 143-153; N. Hausman, \u00abNietzsche et Th\u00e9r\u00e8rese de Lisieux\u00bb, 239-242.<\/h6>\n<h6>[40] Cita Jn 17 en este orden: vv. 4.6.7.8.9.11.13.16.20.24.23.<\/h6>\n<h6>[41] Ms C 35r<\/h6>\n<h6>[42] Comenta al respecto R. Moretti, Teresa e Lisieux e la Bibbia, 149: \u00abI due si fondono nella stessa preghiera, come si sono fusi nello stesso amore\u00bb.<\/h6>\n<h6>[43] Cf. G. Gaucher, \u00abPar dessus tout l&#8217;\u00c9vangile\u00bb, 207.<\/h6>\n<h6>[44] Ms C 34v<\/h6>\n<h6>[45] Cta. 258. En otro lugar escribe: \u00abSi no temiera profanarlas sirvi\u00e9ndome de ellas, podr\u00eda repetir las palabras que Jes\u00fas dirigi\u00f3 a los ap\u00f3stoles la noche de su Pasi\u00f3n: T\u00fa has permanecido siempre conmigo en mis pruebas (cf. Lc 22,28)&#8230;\u00bb (Ms A 55v).<\/h6>\n<h6>[46] Cf. V. Pasquetto, \u00abTeresa di Lisieux interprete del Vangelo\u00bb, 121.<\/h6>\n<h6>[47] Ms A 45v. \u00abAcu\u00e9rdate de la amorosa queja que, clavado en la cruz, se te escap\u00f3 del pecho. \u00c1En el m\u00edo qued\u00f3, Se\u00f1or grabada, y por eso comparte el ardor de tu sed! Y cuanto m\u00e1s herido se siente por tu fuego, m\u00e1s sed tiene, Jes\u00fas de darte almas\u00bb (PN 24,25; Est 1). (Cf. tambi\u00e9n PN 31,5-6; Or 12).<\/h6>\n<h6>[48] Ms A 46v; cf PN 24,10; Est 1<\/h6>\n<h6>[49] Ms A 20v; PN 36,2; 54,10.24<\/h6>\n<h6>[50] PN 24,5<\/h6>\n<h6>[51] PN 24,26<\/h6>\n<h6>[52] PN 17,2<\/h6>\n<h6>[53] Ms A 77v; Cta. 183<\/h6>\n<h6>[54] PN 3<\/h6>\n<h6>[55] PN 54,10<\/h6>\n<h6>[56] PN 24,26<\/h6>\n<h6>[57] PN 36,2<\/h6>\n<h6>[58] PN 41,2. Esta poes\u00eda no aparece en la traducci\u00f3n castellana de ed. Monte Carmelo, 1996. Ofrecemos nuestra propia traducci\u00f3n del texto franc\u00e9s tomado de Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux, Oeuvres compl\u00e8tes, Ed. du Cerf\/Descl\u00e9e de Brouwer, 1992, 726.<\/h6>\n<h6>[59] PN 17,2<\/h6>\n<h6>[60] Cta. 165<\/h6>\n<h6>[61] CA 4.6.1<\/h6>\n<h6>[62] CA 5.8.4<\/h6>\n<h6>[63] CA 11.8.5<\/h6>\n<h6>[64] CA 11.9.6<\/h6>\n<h6>[65] Cf. J. McCaffrey, \u00abSt. Th\u00e9r\u00e8se and the New Commandment\u00bb, Mount Carmel 21 (1973) 123-131 o The Living Word 79 (1973) 397-408.<\/h6>\n<h6>[66] Ms C 11v<\/h6>\n<h6>[67] Ms C 12r<\/h6>\n<h6>[68] Ms C 12r<\/h6>\n<h6>[69] Ms C 12v<\/h6>\n<h6>[70] Cf. Ms A 45v\/46v; PN 24,10.25; 31,5-6; Or 12; Est 1<\/h6>\n<h6>[71] Cf. PN 5,9-10<\/h6>\n<h6>[72] Cta. 213<\/h6>\n<h6>[73] Cta. 226<\/h6>\n<h6>[74] Cta. 135<\/h6>\n<h6>[75] Muy probablemente san Juan utiliza la frase \u00abalzad los ojos y mirad\u00bb con el sentido que ten\u00eda en el Antiguo Testamento. Era una invitaci\u00f3n a contemplar la grandeza de Dios (Is 40,26); con ella el Se\u00f1or invita a Abraham a mirar lo que le da como don (Gen 13,14), pero sobre todo, fue utilizada por los profetas como invitaci\u00f3n para contemplar la reuni\u00f3n de todas las naciones (Is 49,18; 60,4; Bar 5,5-6).<\/h6>\n<h6>[76] Cta. 135. En una poes\u00eda comenta este texto y nos ofrece una interpretaci\u00f3n similar: \u00abAcu\u00e9rdate de que al mirar los campos, tu coraz\u00f3n divino presagiaba la siega, con los ojos alzados a la santa Monta\u00f1a, murmurabas los nombres de tus predestinados&#8230; Para que tu cosecha recoger pronto puedas, mi Dios, todos los d\u00edas me inmolo y te suplico&#8230;\u00bb (PN 24,15).<\/h6>\n<h6>[77] Ms C 36v<\/h6>\n<h6>[78] Ms B 1r<\/h6>\n<h6>[79] Ms C 4r<\/h6>\n<h6>[80] Ms C 12<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0{mosimage} Introducci\u00f3n El carisma del Carmelo es una larga e ininterrumpida historia de lectura y vivencia de la Biblia en la que destacan grandes personalidades carism\u00e1ticas. 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