{"id":2729,"date":"2008-08-19T23:15:57","date_gmt":"2008-08-19T23:15:57","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/teresa-alegria-de-dios-en-el-hogar\/"},"modified":"2008-08-19T23:15:57","modified_gmt":"2008-08-19T23:15:57","slug":"teresa-alegria-de-dios-en-el-hogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/teresa-alegria-de-dios-en-el-hogar\/","title":{"rendered":"TERESA: ALEGR\u00cdA DE DIOS EN EL HOGAR"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p>1.- VIDA DE FAMILIA.<\/p>\n<p>Teresa Martin nace en una familia profundamente cristiana de la Francia de finales del siglo XIX. Sus padres, hoy en proceso de beatificaci\u00f3n, fueron el mejor modelo donde Teresa vio reflejada la honestidad de un matrimonio santo y la religi\u00f3n vivida a profundidad. El ambiente que la rode\u00f3, adem\u00e1s del hogar, las religiosas benedictinas que la educaron, trabajaron no poco, en la formaci\u00f3n espiritual de la joven. Luego de la muerte de la madre, Celia Gu\u00e9rin en 1877, el Sr. Luis Martin centraba el amor de sus cinco hijas: Mar\u00eda, Paulina, Leonia, Celina y Teresa. Cuatro hijos m\u00e1s hab\u00edan muerto a poco de nacer.<\/p>\n<p>a.- La hermosa sonrisa de la Virgen.<\/p>\n<p>Hay acontecimientos en la vida de Teresa que se convirtieron, con el paso del tiempo en verdaderas experiencias de un Dios, que irrumpe en su vida, y que se hace al paso de esta joven cristiana.<\/p>\n<p>A sus diez a\u00f1os sufri\u00f3 una extra\u00f1a enfermedad con dolores de cabeza, temblores, etc., su padre, hombre devoto, mando celebrar en Paris un novenario de Misas por su hijita al santuario de la Virgen de las Victorias. Un domingo, 13 de mayo de 1883, en que Teresa sufr\u00eda demasiado su hermana Mar\u00eda, implor\u00f3 la salud para su hermana a la imagen de la Virgen que hab\u00eda en la habitaci\u00f3n. \u201cDe repente, la Sant\u00edsima Virgen me pareci\u00f3 hermosa, tan hermosa, que yo nunca hab\u00eda visto nada tan bello. Su rostro respiraba una bondad y una ternura inefables. Pero lo que me cal\u00f3 hasta el fondo del alma fue la \u201cencantadora sonrisa de la Sant\u00edsima Virgen\u201d\u2026 \u00a1La Sant\u00edsima Virgen, pens\u00e9, me ha sonre\u00eddo!\u201d. Teresa estaba totalmente sana. Esta gracia mariana la va a recordar siempre y cuando viaja a Paris, camino de Roma, a\u00f1os m\u00e1s tarde, recibe la confirmaci\u00f3n que fue la Virgen de las Victorias quien la asisti\u00f3 en ese momento, quien le sonri\u00f3.<\/p>\n<p>b.- Oraci\u00f3n y eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>El primer momento orante de Teresa lo encontramos mientras se prepara a su primera comuni\u00f3n. Ante la pregunta de una de sus profesoras de qu\u00e9 hac\u00eda cuando estaba sola, ella respondi\u00f3: \u201cYo le contest\u00e9 que me met\u00eda en un espacio vac\u00edo que hab\u00eda detr\u00e1s de mi cama y que pod\u00eda cerrar f\u00e1cilmente con la cortina, y que all\u00ed pensaba. \u00bfY en qu\u00e9 piensas?, me dijo. Pienso en Dios, en la vida,\u2026en la eternidad, bueno, pienso\u2026Ahora comprendo que, sin saberlo, hac\u00eda oraci\u00f3n y que ya Dios me instru\u00eda en lo secreto\u201d .<\/p>\n<p>Su primera comuni\u00f3n el 5 de mayo de 1884, fue un d\u00eda lleno de gozo: desde los besos que recibi\u00f3 de quienes la quieren bien hasta lo m\u00e1s \u00edntimo regalo que le prepar\u00f3 el propio Jes\u00fas: \u201c\u00bfQu\u00e9 dulce fue el primer beso de Jes\u00fas a mi alma\u2026! Fue un beso de amor. Me sent\u00eda amada, y dec\u00eda a mi vez: \u201cTe amo y me entrego a ti para siempre\u201d\u2026Desde hac\u00eda mucho tiempo, Jes\u00fas y la pobre Teresita se hab\u00edan mirado y se hab\u00edan comprendido\u2026 Aquel d\u00eda no fue ya una mirada, sino una fusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya no eran dos: Teresa hab\u00eda desaparecido como la gota de agua que se pierde en medio del oc\u00e9ano. S\u00f3lo quedaba Jes\u00fas, \u00e9l era el due\u00f1o, el rey. \u00bfNo le hab\u00eda pedido Teresa que le quitara su libertad, pues su libertad le daba miedo? \u00a1Se sent\u00eda tan d\u00e9bil, tan fr\u00e1gil, que quer\u00eda unirse para siempre a la Fuerza divina\u2026!\u201d . Con los a\u00f1os comprende que le hab\u00eda entregado su libertad. Ese mismo d\u00eda profesaba en el Carmelo de Lisieux, su hermana Paulina, ahora, In\u00e9s de Jes\u00fas. Las dos pertenec\u00edan a Jes\u00fas, una por la comuni\u00f3n que la estrechaba m\u00e1s a su Coraz\u00f3n y la otra por los santos votos que la un\u00edan al Salvador para siempre. Ambas en ese d\u00eda se desposaron con Jesucristo, ya que la entrega de Teresa en su primera comuni\u00f3n, ser\u00e1 para siempre. El deseo de Teresa es reunirse con Paulina, como monja de clausura.<\/p>\n<p>En su segunda comuni\u00f3n se repite, despu\u00e9s de comulgar, las palabras de San Pablo, pero antes confiesa: \u201cS\u00f3lo Jes\u00fas pod\u00eda saciarme. Ansiaba el momento de poder recibirle\u2026Ya no vivo yo, \u00a1es Jes\u00fas quien vive en m\u00ed\u2026!\u201d.<\/p>\n<p>c.- Llena del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Su confirmaci\u00f3n el 14 de junio de 1884 fue otro momento de gracia singular: \u201c\u00a1Qu\u00e9 gozo sent\u00eda en el alma! Al igual que los ap\u00f3stoles, esperaba jubilosa la visita del Esp\u00edritu Santo\u2026 Me alegraba el pensar que pronto ser\u00eda una cristiana perfecta, y, sobre todo, que iba a llevar eternamente marcada en la frente la cruz misteriosa que traza el obispo al administrar este sacramento\u2026No sent\u00ed ning\u00fan viento impetuoso al descender el Esp\u00edritu Santo, sino m\u00e1s bien aquella brisa tenue cuyo susurro escuch\u00f3 El\u00edas en el Horeb\u2026Aquel d\u00eda recib\u00ed la fortaleza para sufrir, ya que pronto iba a comenzar el martirio de mi alma\u2026\u201d . En el colegio se daba tiempo para estar con Jes\u00fas: Sub\u00eda a la tribuna de la capilla y me estaba all\u00ed delante del Sant\u00edsimo\u2026 \u00bfNo era acaso Jes\u00fas mi \u00fanico amigo\u2026? No sab\u00eda hablar m\u00e1s que con \u00e9l. Las conversaciones piadosas, me cansaban el alma\u2026 Sent\u00eda que vale m\u00e1s hablar con Dios que hablar de Dios, \u00a1pues se suele mezclar tanto amor propio en las conversaciones espirituales\u2026!\u201d.<\/p>\n<p>d.- Adolescencia dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Este es un per\u00edodo personalmente muy dif\u00edcil para Teresa, desde los nueve hasta los doce a\u00f1os: su adolescencia. La muerte de la madre, cuando ni\u00f1a, la marc\u00f3 profundamente en lo psicol\u00f3gico; la perdida de una familia que disminuye puesto que cada cierto tiempo un miembro ingresaba a la vida religiosa. El hogar se redujo a tres miembros, p\u00e1lido reflejo de lo que hab\u00eda sido. La enfermedad del Sr. Martin agrav\u00f3 la situaci\u00f3n. No falto el amor y la comunicaci\u00f3n entre la familia y el Carmelo. El mejor testimonio son las cartas y la preocupaci\u00f3n que Teresa y sus hermanas manten\u00edan con Celina, Leonia y su padre, el Sr. Mart\u00edn. El 10 de octubre de 1882, ingresa al Carmelo, Paulina, m\u00e1s tarde, sor In\u00e9s de Jes\u00fas, la madre sustituta de Teresa, el 15 de octubre de 1886, ingresa Mar\u00eda, de monja, Mar\u00eda del Sagrado Coraz\u00f3n, una segunda madre para la ni\u00f1a . Leonia hizo varios intentos de abrazar la vida religiosa, primero de clarisa y luego dos intentos con las monjas de la Visitaci\u00f3n, hasta que finalmente persever\u00f3 con ellas y muri\u00f3 en esa comunidad. Finalmente con Celina se convierten en hermanas m\u00e1s que de sangre, de esp\u00edritu y de vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>e.- Dios fuerte se hace d\u00e9bil.<\/p>\n<p>El 25 de diciembre de 1886, Teresa recibe la gracia de Navidad. Es la salida definitiva de su ni\u00f1ez y el paso a una adolescencia sana que la hace recuperar la confianza en s\u00ed misma. Era el tiempo en que ya suspiraba con el ingreso al Carmelo. Esa noche asisti\u00f3 con su padre y hermanas a la Misa del Gallo. Se necesitaba un verdadero milagro del Ni\u00f1o Dios para hacerla salir de su ni\u00f1ez: \u201cJes\u00fas, dulce ni\u00f1ito reci\u00e9n nacido, cambi\u00f3 la noche de mi alma en torrentes de luz\u2026En esa noche, en la que \u00e9l se hizo d\u00e9bil y doliente por mi amor, me hizo a m\u00ed fuerte y valerosa; me revisti\u00f3 de sus armas, y desde aquella noche bendita ya no conoc\u00ed la derrota en ning\u00fan combate, sino que, al contrario, fui de victoria en victoria y comenc\u00e9, por as\u00ed decirlo, una carrera de gigante\u201d . Fue la noche de su total conversi\u00f3n acci\u00f3n de un Dios fuerte poderoso. Luego de la Misa del Gallo, una vez en casa corri\u00f3 a abrir sus regalos y cuando sub\u00eda a su habitaci\u00f3n escuch\u00f3 a su padre decir con cierto fastidio: \u201cBueno, menos mal que es el \u00faltimo a\u00f1o\u201d . Estas palabras traspasaron el coraz\u00f3n de Teresa, su ni\u00f1ez se hizo trizas, sus l\u00e1grimas asomaron a sus ojos, pero reaccion\u00f3. Baj\u00f3 las escaleras y con el aire de una reina abri\u00f3 sus regalos, con alegr\u00eda. \u201c\u00a1Jes\u00fas hab\u00eda cambiado su coraz\u00f3n!.. \u00a1Teresita hab\u00eda vuelto a encontrar la fortaleza de \u00e1nimo que hab\u00eda perdido a los cuatro a\u00f1os y medio, y la conservar\u00eda para ya para siempre\u2026!\u201d . Curiosamente en esa misma noche se produce la conversi\u00f3n de Paul Claudel y la primera Navidad cristiana de Charles de Foucauld.<\/p>\n<p>f.- Teresa ap\u00f3stol de la caridad.<\/p>\n<p>El primer fruto de esta conversi\u00f3n fue la caridad apost\u00f3lica en el coraz\u00f3n de Teresa. Pensemos que a la fecha contaba con trece a\u00f1os de edad. Todo en ella es fruto maduro en corto tiempo. San Juan de la Cruz ense\u00f1a que cuando Dios ama mucho a un alma, la hace madurar en el amor al justo, para llevarlo a S\u00ed en su plenitud. \u201cRompe la tela de este dulce encuentro\u201d . Un gran deseo de trabajar por la salvaci\u00f3n de las almas, de los pecadores la invade; Jes\u00fas la hizo un pescador de almas. \u201cSent\u00ed, en una palabra, que entraba en mi coraz\u00f3n la caridad, sent\u00ed la necesidad de olvidarme de m\u00ed misma para dar gusto a los dem\u00e1s, \u00a1y desde entonces fui feliz!\u201d.<\/p>\n<p>Contemplando un domingo, una estampa de Jes\u00fas Crucificado qued\u00f3 impresionada por la sangre que ca\u00eda de sus manos al suelo y nadie la recog\u00eda. Se hizo el prop\u00f3sito de permanecer bajo la Cruz para recoger dicha sangre divina y derramarla en las almas. \u201cTengo sed\u201d. Estas palabras encend\u00edan en m\u00ed un ardor desconocido y muy vivo\u2026Quer\u00eda dar a beber a mi Amado, y yo misma me sent\u00eda devorada por la sed de almas&#8230;. No eran todav\u00eda las almas de los sacerdotes las que me atra\u00edan, sino la de los grandes pecadores; ard\u00eda en deseos de arrancarles del fuego eterno\u2026Y para avivar mi celo, Dios me mostr\u00f3 que mis deseos eran de su agrado\u201d . La noche del 17 de marzo de 1887, Enrique Pranzini asesina a dos mujeres y una ni\u00f1a para robarle en Paris. El 13 de julio de ese mismo a\u00f1o fue condenado y en agosto 31, guillotinado. Teresa al leer la noticia en el peri\u00f3dico inicia una verdadera campa\u00f1a para pedir a Dios su conversi\u00f3n y evitar su condena eterna. El ofrecimiento de los m\u00e9ritos de Jesucristo, ganar indulgencias y una misa fueron algunas de los actos que hizo impetrar del cielo la conversi\u00f3n de este gran pecador p\u00fablico. Admira para quien lee este texto, su inmensa confianza en la misericordia de Jes\u00fas, que lo perdonar\u00eda, aun cuando, no se confesase ni estuviera arrepentido. Ella s\u00f3lo ped\u00eda una \u201cse\u00f1al\u201d del cielo. Al d\u00eda siguiente de la ejecuci\u00f3n de la sentencia, Teresa ley\u00f3 el peri\u00f3dico: \u201cPranzini no se hab\u00eda confesado, hab\u00eda subido al cadalso, y se dispon\u00eda a meter la cabeza en el l\u00fagrube agujero, cuando de repente, tocado por una s\u00fabita inspiraci\u00f3n, se volvi\u00f3, cogi\u00f3 el crucifijo que le presentaba el sacerdote \u00a1y bes\u00f3 por tres veces sus llagas sagradas\u2026! Despu\u00e9s su alma vol\u00f3 a recibir la sentencia misericordiosa de Aquel que dijo que habr\u00e1 m\u00e1s alegr\u00eda en el cielo por un solo pecador que se convierta que por los noventa y nueve justos que no necesitan convertirse\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Desde este momento este pecador Teresa lo consider\u00f3 su primer hijo espiritual que recibi\u00f3 la sangre del Crucificado y fue perdonado, purificado de sus culpas. Sent\u00eda en su interior las mismas palabras dirigidas a la Samaritana: \u201c\u00a1Dame de beber!\u201d Era un verdadero intercambio de amor: yo daba a las almas la sangre de Jes\u00fas, y a Jes\u00fas le ofrec\u00eda esas mismas almas refrescadas por su roc\u00edo divino. As\u00ed me parec\u00eda que aplacaba su sed. Y cuanto m\u00e1s le deba de beber, mas crec\u00eda la sed de mi pobre alma, y esta sed ardiente que \u00e9l me daba era la bebida m\u00e1s deliciosa de su amor\u2026\u201d . Vemos a Teresa en un doble movimiento de crecimiento en su vida teologal: firma adhesi\u00f3n a la obra redentora de Jesucristo en el apostolado y el trabajo interior de disponerse a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu que hac\u00eda germinar en ella el hombre nuevo. Aprende que amar \u201ces obrar en despojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios\u201d , en nuestra vida, como ense\u00f1a San Juan de la Cruz.<\/p>\n<p>g.- Jesucristo: el amor hecho hombre.<\/p>\n<p>En su adolescencia Teresa se descubre enamorada de Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, despu\u00e9s de sentir que EL la cuid\u00f3, la adorn\u00f3 y la hizo suya. Pensemos que cuando escribe el Manuscrito A cuenta ya con 22 a\u00f1os, es decir, est\u00e1 haciendo recuerdos de su adolescencia, de su vida de familia. De la lectura de San Juan de la Cruz se aplic\u00f3 el texto de Ezequiel 16,8-13. \u201cEstaba en la edad m\u00e1s peligrosa para las chicas. Pero Dios hizo conmigo lo que cuanta Ezequiel en sus profec\u00edas \u201cAl pasar junto a m\u00ed, Jes\u00fas vio que yo estaba ya en la edad del amor. Hizo alianza conmigo, y fui suya\u2026 Extendi\u00f3 su manto sobre m\u00ed, me lav\u00f3 con perfumes preciosos, me visti\u00f3 de bordados y me adorn\u00f3 con collares y con joyas sin precio\u2026 Me aliment\u00f3 con flor a de harina, miel y aceite en abundancia\u2026 Me hice cada vez m\u00e1s hermosa a sus ojos y llegu\u00e9 a ser como una reina\u2026\u201d. Pero no s\u00f3lo la cuid\u00f3 para s\u00ed sino que como buen Maestro la aliment\u00f3 con flor de harina que ley\u00f3 en la Imitaci\u00f3n de Cristo de Kempis, las charlas del Abate Arminjon y sobre todo el Evangelio.<\/p>\n<p>h.- Mujer sabia.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n intelectual de Teresa comenz\u00f3 a los ocho a\u00f1os (3 de octubre de 1880), cuando ingres\u00f3 a la Abad\u00eda y termin\u00f3 a los trece (febrero-marzo de 1886) que por motivos de salud su padre la sac\u00f3 del internado. Comenz\u00f3 a tener clases particulares para completar su educaci\u00f3n con la Sra. de Papinau. Por esta raz\u00f3n se vuelca al conocimiento del mundo y sus saberes. A ella le interesaba todo lo que la llevara a Dios por el camino de la religi\u00f3n: las grandes verdades de la fe colmaban su esp\u00edritu. Vislumbraba con los ojos de la fe los tesoros de gloria que esperaban a todos los que amaban a Dios. Descubre que todos los sacrificios de esta vida no son nada en comparaci\u00f3n de los bienes definitivos, \u201cquer\u00eda amar, amar apasionadamente a Jes\u00fas y darle mil muestras de amor mientras pudiese\u2026\u201d.<\/p>\n<p>i.- Creer en Dios.<\/p>\n<p>En sus catorce a\u00f1os ya florec\u00eda la vida teologal de Teresa en un continuo caminar hacia El. Un avanzar, no sola, sino acompa\u00f1ada de Celina. Jes\u00fas las hizo hermanas del alma. Se aplica la estrofa 25 del C\u00e1ntico espiritual de San Juan de la Cruz. Teresa habla de gracias recibidas en la contemplaci\u00f3n de la naturaleza en sus manifestaciones nocturnas: la luna, la brisa, las estrellas. Todo era un expandir su alma. \u201cDe esta manera se dignaba manifestarse a nuestras almas, \u00a1pero qu\u00e9 fino y transparente era el velo que ocultaba a Jes\u00fas de nuestras miradas\u2026! No hab\u00eda lugar para la duda, ya no eran necesarias la fe ni la esperanza: el amor nos hac\u00eda encontrar en la tierra al que busc\u00e1bamos\u201d . Esta declaraci\u00f3n es importante tenerla en cuenta ya que si bien ahora vive en la luz esplendorosa de la fe, conocer\u00e1 al final de su vida, la m\u00e1s completa oscuridad. Nunca dejar\u00e1 de creer en la prueba s\u00f3lo que no ser\u00e1 en forma sensible como ahora, sino que habr\u00e1 un progreso, que consistir\u00e1 en vivir de pura fe, pura y desnuda, sin apoyos humanos ni consuelos divinos. Era Jes\u00fas y s\u00f3lo Jes\u00fas quien la guiaba y educaba en la fe. Ven\u00eda a su alma en la comuni\u00f3n, bajaba del cielo no al cop\u00f3n en el sagrario sino que buscaba su alma como otro cielo en que habitar como templo vivo de la Sant\u00edsima Trinidad . \u201cEl que en los d\u00edas de su vida mortal exclam\u00f3 en un transporte de alegr\u00eda: \u201cTe doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla\u201d quer\u00eda hacer resplandecer en m\u00ed su misericordia. Porque yo era d\u00e9bil y peque\u00f1a, se abajaba hasta m\u00ed y me instru\u00eda en secreto en las cosas de su amor\u2026.unos secretos que toda sus ciencia no puede descubrirles a ellos porque para poseerlos es necesario ser pobres de esp\u00edritu\u2026Como dice su San Juan de la Cruz en su C\u00e1ntico: \u201cSin otra luz ni gu\u00eda\/ sino la que en el coraz\u00f3n ard\u00eda.\/ Aquesta me guiaba\/ m\u00e1s cierto que la luz del mediod\u00eda\/ adonde me esperaba\/ quien yo bien me sab\u00eda\u201d .<\/p>\n<p>2.- CAMINO DEL CARMELO (1886-1897).<\/p>\n<p>a.- Carrera hacia la meta.<\/p>\n<p>Era el Carmelo donde Jesucristo la esperaba, la llamaba y acompa\u00f1aba a encaminar sus pasos. Muchos fueron los obst\u00e1culos que debi\u00f3 sortear, antes de ver realizado su ideal. Fue un a\u00f1o de luchas, l\u00e1grimas, consuelos y arideces, noches y luces que la hicieron m\u00e1s fuerte en su deseo de consagrar su vida a Dios en el Carmelo de Lisieux. Respecto a la vocaci\u00f3n de Teresa los primeros atisbos los encontramos a sus dos tiernos a\u00f1os: \u201cO\u00eda con frecuencia que Paulina ser\u00eda religiosa, y yo entonces, sin saber lo que era eso, pensaba: Yo tambi\u00e9n ser\u00e9 religiosa. Es este uno de mis primeros recuerdos, y desde entonces ya nunca cambi\u00e9 de meros recuerdos, y desde entonces ya nunca cambi\u00e9 de intenci\u00f3n\u2026Fuiste t\u00fa Madre querida, la persona que Jes\u00fas escogi\u00f3 para desposarme con \u00e9l\u2026T\u00fa eras mi ideal, yo quer\u00eda parecerme a ti, y tu ejemplo fue lo que me arrastr\u00f3, desde los dos a\u00f1os de edad, hacia el Esposo de las v\u00edrgenes\u201d . Antes de sentarse a la sombra de Aquel que deseaba , ten\u00eda que pasar muchas pruebas. \u201cPero la llamada era tan apremiante, que si hubiera tenido que pasar por entre llamas, lo habr\u00eda hecho por ser fiel a Jes\u00fas\u2026\u201d . Su hermana Mar\u00eda le dec\u00eda que era muy joven, In\u00e9s moderaba sus deseos. Si no hubiera tenido vocaci\u00f3n se volv\u00eda atr\u00e1s en su lucha, pero como hab\u00eda comenzado a responder a Jes\u00fas y a sus ense\u00f1anzas, conoci\u00f3 la prueba de la fidelidad.<\/p>\n<p>El 29 de mayo de 1887, Pentecost\u00e9s, solicita el permiso de su padre para ingresar al Carmelo de Lisieux. .<\/p>\n<p>Cuatro meses despu\u00e9s de haber obtenido el permiso de su padre, pide el permiso a su t\u00edo materno el Sr. Guerin el 8 de octubre de 1887. Rechaz\u00f3 la petici\u00f3n. Hasta cumplir los 17 a\u00f1os no se hablar\u00eda del tema. Un atentado a la prudencia humana. Era el tutor de sus sobrinas.<\/p>\n<p>Luego de una carta de sor In\u00e9s a su t\u00edo desde el Carmelo cambi\u00f3 su actitud y concedi\u00f3 el permiso. Esto sucedi\u00f3 el 22 de octubre de 1887.<\/p>\n<p>El superior eclesi\u00e1stico del Carmelo, delegado del Obispo, Sr. Delatro\u00ebte no da su consentimiento hasta que cumpla los 21 a\u00f1os. Al parecer hab\u00eda tenido una experiencia negativa al respecto anteriormente.<\/p>\n<p>Visita al obispo de Bayeux, Mons. Hugonin quien dilata su respuesta. Se alegraba que participara en la peregrinaci\u00f3n a Roma para afianzar su vocaci\u00f3n .<\/p>\n<p>La noche hab\u00eda ca\u00eddo sobre el esp\u00edritu de Teresa. Se encontraba sola, en un desierto sin consuelos ni del cielo ni de la tierra. Se sent\u00eda abandonada de parte de Jes\u00fas, parec\u00eda que dorm\u00eda en su alma, en su barquilla. Su dolor lo comparaba al que sinti\u00f3 la Virgen buscando a su Hijo en Jerusal\u00e9n, al del mismo Jes\u00fas en el huerto de Getseman\u00ed. Dios la hab\u00eda abandonado.<\/p>\n<p>b.- S\u00faplica a Le\u00f3n XIII.<\/p>\n<p>Su viaje a Roma, con motivo del jubileo de las bodas de oro sacerdotales del Papa Le\u00f3n XIII, nos revela el alma de Teresa frente a las maravillas de la naturaleza, las miserias y glorias humanas y su ardiente deseo de consagraci\u00f3n a Dios en el claustro del Carmelo. El viaje dur\u00f3 del 4 de noviembre de 1887 hasta el viernes 2 de diciembre del mismo a\u00f1o. En esta peregrinaci\u00f3n, de ciento noventa y cinco personas, adem\u00e1s de la nobleza Normanda, iba un buen n\u00famero de sacerdotes (73) seculares. La Santa hace cr\u00edtica a quienes colocaban en los t\u00edtulos nobiliarios toda su grandeza: \u201cComprend\u00ed que la verdadera grandeza est\u00e1 en el alma y no en el nombre, pues como dice Isa\u00edas: El Se\u00f1or dar\u00e1 otro nombre a sus elegidos, y san Juan dice tambi\u00e9n: \u201cAl vencedor le dar\u00e9 una piedra blanca en la que hay escrito un nombre nuevo que s\u00f3lo conoce quien lo recibe\u201d. S\u00f3lo en el cielo conoceremos nuestro t\u00edtulo de nobleza. Entonces recibir\u00e1 de Dios la alabanza que merece. Y el que en la tierra haya querido ser el m\u00e1s pobre y el m\u00e1s olvidado, por amor a Jes\u00fas, \u00a1ese ser\u00e1 el primero y el m\u00e1s noble y el m\u00e1s rico\u2026! En Italia comprend\u00ed m\u00ed vocaci\u00f3n. Y no era ir a buscar demasiado lejos un conocimiento tan importante\u2026\u201d .<\/p>\n<p>Otra experiencia fuerte fue la que tuvo con los sacerdotes. Ella ten\u00eda la imagen que los sacerdotes eran santos pero \u201cno dejan de ser hombres d\u00e9biles y fr\u00e1giles\u2026 Si los sacerdotes santos, a los que Jes\u00fas llama en el Evangelio \u201csal de la tierra\u201d, muestran en su conducta que tienen una enorme necesidad de que se rece por ellos, \u00bfqu\u00e9 habr\u00e1 que decir de los que son tibios? \u00bfNo ha dicho tambi\u00e9n Jes\u00fas: \u201cSi la sal se vuelve sosa, \u00bfcon qu\u00e9 la salar\u00e1n? \u00a1Qu\u00e9 hermosa es Madre querida, la vocaci\u00f3n que tiene como objeto conservar la sal destinada a las almas! Y esta es la vocaci\u00f3n del Carmelo, pues el \u00fanico fin de nuestras oraciones y de nuestros sacrificios es ser ap\u00f3stoles de ap\u00f3stoles, rezando por ellos mientras evangelizan a las almas con su palabra, y sobre todo con su ejemplo\u2026\u201d . Ser\u00e1 este estamento de la sociedad eclesial al que primero va a dedicar su oraci\u00f3n como carmelita. Responde as\u00ed al deseo de Santa Teresa de Jes\u00fas que lo coloca dentro de los fines espirituales de la reforma carmelitana .<\/p>\n<p>La entrevista con Le\u00f3n XIII fue le caus\u00f3 una gran impresi\u00f3n pero eso no quit\u00f3 que Teresa saliera un tanto desconsolada aunque una paz la invad\u00eda desde lo interior. La solicitud de Teresa fue esta: \u201cSant\u00edsimo Padre, en honor de vuestras bodas de oro, permitidme entrar en el Carmelo a los 15 a\u00f1os\u2026Vamos, vamos\u2026 Entrar\u00e1s si Dios quiere\u2026En el fondo del coraz\u00f3n yo sent\u00eda una gran paz, puesto que hab\u00eda hecho absolutamente todo lo que estaba en mis manos para responder a lo que Dios ped\u00eda de m\u00ed. Pero esa paz estaba en el fondo, mientras la amargura inundaba mi alma, pues Jes\u00fas callaba. Parec\u00eda estar ausente, nada me revelaba su presencia\u2026\u201d .<\/p>\n<p>La joven hab\u00eda hecho todo lo humanamente posible para entrar en el Carmelo a los quince a\u00f1os. Los hombres no lo hab\u00edan permitido; ahora todo depend\u00eda de Dios, tal como lo hab\u00eda dicho el Papa: entrar\u00e1s si Dios quiere. \u201cSin embargo, las \u00faltimas palabras del Santo Padre deber\u00edan haberme consolado: \u00bfno eran, en realidad, una verdadera profec\u00eda? A pesar de todos los obst\u00e1culos, se realiz\u00f3 lo que Dios quiso. No permiti\u00f3 a las criaturas hacer lo que ellas quer\u00edan, sino lo que quer\u00eda \u00e9l\u2026\u201d.<\/p>\n<p>c.- Teresa atraviesa el desierto.<\/p>\n<p>Nace aqu\u00ed una nueva forma de relacionarse Jes\u00fas con Teresa: la aridez, el silencio, la presencia-ausencia. Ella responde con una imagen: el juguetito de Jes\u00fas. Eso ser\u00e1 para El, un juguete que \u00e9l usa y deja en un rinc\u00f3n cuando quiere. Un juguete \u201cque pudiera tirar al suelo, o golpear con el pie, o agujerear, o dejarla en un rinc\u00f3n, o bien, si le apetec\u00eda, estrecharla contra su coraz\u00f3n. En una palabra, quer\u00eda divertir al Ni\u00f1o Jes\u00fas, agradarle, entregarme a sus caprichos infantiles\u2026 Y \u00e9l hab\u00eda escuchado mi oraci\u00f3n\u2026En Roma Jes\u00fas agujere\u00f3 su juguetito. Quer\u00eda ver lo que hab\u00eda dentro. Y luego, una vez que lo vio, satisfecho de su descubrimiento, dej\u00f3 caer su pelotita y se qued\u00f3 dormido\u2026 \u00bfY qu\u00e9 hizo mientras dorm\u00eda dulcemente, y qu\u00e9 fue de la pelotita abandonada\u2026? Jes\u00fas so\u00f1\u00f3 que segu\u00eda divirti\u00e9ndose con su juguete, tir\u00e1ndolo y cogi\u00e9ndolo una y otra vez; y luego, que, despu\u00e9s de haberlo echado a rodar muy lejos, lo estrechaba contra su coraz\u00f3n sin dejarlo alejarse ya nunca m\u00e1s de su manita\u2026Imag\u00ednate, Madre querida, lo triste que se sentir\u00eda la pelotita al verse tirada por el suelo\u2026Sin embargo, no dej\u00e9 de esperar contra toda esperanza\u201d . Su \u00fanica esperanza fue la ayuda de Mons. R\u00e9v\u00e9rony, vicario general de la di\u00f3cesis de Bayeux, qui\u00e9n har\u00eda todo lo posible por que entrase en el Carmelo .<\/p>\n<p>En diciembre, (entre el 3 y 8), Teresa escribe dos cartas: una a Mons. Hugonin, el obispo y otra al Vicario general Mons. R\u00e9v\u00e9rony, el d\u00eda 16, pidiendo la entrada al Carmelo para Navidad. El 28 de diciembre de 1887, Teresa es admitida en la comunidad de Carmelitas Descalzas de Lisieux, luego del permiso que brind\u00f3 el obispo por carta a la M. Mar\u00eda de Gonzaga. Pero de esto no entera Teresa hasta el a\u00f1o siguiente. Esa Navidad, primer aniversario de su conversi\u00f3n, Teresa asiste a la Misa del Gallo con el coraz\u00f3n roto por el dolor de no haber podido estar para esa fiesta tras las rejas de su amado Carmelo. \u201cFue una prueba muy dura para mi fe. Pero Aquel cuyo coraz\u00f3n vela mientras \u00e9l duerme me hizo comprender que \u00e9l obra aut\u00e9nticos milagros y cambia las monta\u00f1as de lugar a favor de quienes tienen una fe como grano de mostaza\u2026 As\u00ed actu\u00f3 Jes\u00fas con su Teresita: despu\u00e9s de haberla probado durante mucho tiempo, colm\u00f3 todos los deseos de su coraz\u00f3n\u2026\u201d.<\/p>\n<p>d.- El Ni\u00f1o Jes\u00fas prepara su ingreso al Carmelo.<\/p>\n<p>Una imagen del Ni\u00f1o Jes\u00fas la recibi\u00f3 con su nombre escrito en la pelotita del mundo: Un delicadeza de su hermana In\u00e9s de Jes\u00fas. Ella les cont\u00f3 como Celina una vez de regresar de la Misa de medianoche en su habitaci\u00f3n encontr\u00f3 otra imagen del Ni\u00f1o Jes\u00fas dormido con una pelotita a su lado, en una barca, en cuya vela hab\u00eda escrita una sola palabra: Abandono. El primero de enero de 1888, Teresa recibe una carta de Sor In\u00e9s donde le comunica su admisi\u00f3n para finales de diciembre pero que la comunidad hab\u00eda decidido recibirla hasta despu\u00e9s de la cuaresma. Deb\u00eda esperar tres meses para su ingreso; en la vida de Teresa ser\u00e1 una constante tener que esperar. \u00bfC\u00f3mo iban a transcurrir esos tres meses de espera? \u00bfC\u00f3mo se prepara espiritualmente? \u201cDecid\u00ed entregarme con m\u00e1s intensidad que nunca a una vida seria y mortificada\u2026 Mis mortificaciones consist\u00edan en doblegar mi voluntad, siempre dispuesta a salirse con la suya; en callar cualquier palabra de r\u00e9plica; en prestar peque\u00f1os servicios sin hacerlos valer; en no apoyar la espalda cuando estaba sentada, etc. \u2026me fui preparando a ser la prometida de Jes\u00fas\u201d .<\/p>\n<p>Autor: Julio Cesar Gonzalez Carretti OCD<\/p>\n<p>Fuente: www.caminando-con-maria.org<\/p>\n<p>i. Ms. A 29v-30v.<\/p>\n<p>ii. Cfr. Ms. A 56v.<\/p>\n<p>iii. Ms.A 33v.<\/p>\n<p>iv. Ms.A 35r; cfr.CB 22,8.<\/p>\n<p>v. Cfr Ms.C 10v; Cta.36; 103.<\/p>\n<p>vi. Cfr.Ms.A 35v.<\/p>\n<p>vii. Ms.A 36r.<\/p>\n<p>viii. Ms.A 36v.<\/p>\n<p>ix. Ms.A 40v.<\/p>\n<p>x. Ms.A 13r; 25v.<\/p>\n<p>xi. Cfr.Ms.A 42v.<\/p>\n<p>xii. Ms.A 44v.<\/p>\n<p>xiii. Ms.A 45r.<\/p>\n<p>xiv. Ms.A 45r-45v; cfr.UC 8.3.3.<\/p>\n<p>xv. Cfr.LB 1,34.<\/p>\n<p>xvi. Ms.A 45v.<\/p>\n<p>xvii. Ms.A 45v.<\/p>\n<p>xviii. Ms.A 45v-46r.<\/p>\n<p>xix. Ms.A 46v.<\/p>\n<p>xx. 2S 5,7.<\/p>\n<p>xxi. Ms.A 47r.<\/p>\n<p>xxii. Ms.A 47v.<\/p>\n<p>xxiii. Ms.A 48r.<\/p>\n<p>xxiv. Cfr.Ms.A 48v; cfr.1Cor.3,16.<\/p>\n<p>xxv. Ms.A 49,r.<\/p>\n<p>xxvi. Ms.A 4v.<\/p>\n<p>xxvii. Cfr.Ct.2,3.<\/p>\n<p>xxviii. Ms.A 49r.<\/p>\n<p>xxix. Cfr. Ms.A 50r.<\/p>\n<p>xxx. Cfr.Ms.A51r;Cta.27.<\/p>\n<p>xxxi. Cfr.Ms.A 51v.<\/p>\n<p>xxxii. Ms.A 52r.<\/p>\n<p>xxxiii. Cfr. Ms.A 53v-55v.<\/p>\n<p>xxxiv. Cfr. Ms.A51r.<\/p>\n<p>xxxv. Ms.A 56r.<\/p>\n<p>xxxvi. Ms.A 56r.<\/p>\n<p>xxxvii. Cfr.CV 1,2.5.<\/p>\n<p>xxxviii. Ms.A 63r-64r.<\/p>\n<p>xxxix. Ms.A 64r.<\/p>\n<p>xl. Ms.A 64v; Cfr.Rm.4,18.<\/p>\n<p>xli. Ms.A 66v.<\/p>\n<p>xlii. Cfr. Cta.48b.<\/p>\n<p>xliii. Cfr.Cta.39.<\/p>\n<p>xliv. Ms.A 67v.<\/p>\n<p>xlv. Cfr.Ms.A68r.<\/p>\n<p>xlvi. Ms.A 68v.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 1.- VIDA DE FAMILIA. Teresa Martin nace en una familia profundamente cristiana de la Francia de finales del siglo XIX. Sus padres, hoy en proceso de beatificaci\u00f3n, fueron el mejor modelo donde Teresa vio reflejada la honestidad de un matrimonio santo y la religi\u00f3n vivida a profundidad. El ambiente que la rode\u00f3, adem\u00e1s del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[217],"tags":[],"class_list":["post-2729","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-escritos-sobre-santa-teresita"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2729"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2729\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}