{"id":2734,"date":"2008-11-15T12:36:54","date_gmt":"2008-11-15T12:36:54","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/la-caridad-santa-teresita-de-jesus-y-la-santa-faz\/"},"modified":"2008-11-15T12:36:54","modified_gmt":"2008-11-15T12:36:54","slug":"la-caridad-santa-teresita-de-jesus-y-la-santa-faz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/la-caridad-santa-teresita-de-jesus-y-la-santa-faz\/","title":{"rendered":"La caridad (Santa Teresita de Jes\u00fas y la Santa Faz)"},"content":{"rendered":"<p>Teresa Mart\u00edn naci\u00f3 el 2\/1\/1873, a la edad de 4 a\u00f1os muere su madre, quedando bajo el cuidado de su hermana mayor Paulina y de su padre Luis Mart\u00edn. Estas dos figuras, su padre y Paulina su hermana, ser\u00e1n de gran consuelo durante toda su vida. Ante la muerte de su madre se mudan a Lisieux para ponerla bajo la protecci\u00f3n de una t\u00eda. Cuando Teresa cuenta nueve a\u00f1os, sufre la separaci\u00f3n de su hermana Paulina que ingresa en el Carmelo. A los 15 a\u00f1os entra en el Carmelo con una autorizaci\u00f3n especial debido a su corta edad. Muere el 30\/9\/1897.<\/p>\n<p>Teresa fue enterrada el 4\/10\/1897, en el nuevo cementerio de las Carmelitas, que ella inaugur\u00f3. Se puso sobre su tumba una cruz de madera, con esta inscripci\u00f3n: \u00abSor Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, 1873-1897\u00bb. La Madre In\u00e9s de Jes\u00fas (Priora) que hab\u00eda pintado la cruz, hab\u00eda escrito antes estas palabras: Que quiero, Dios m\u00edo, llevar lejos tu fuego; acu\u00e9rdate. Pero result\u00f3 que esta inscripci\u00f3n fue borrada por el obrero que llev\u00f3 la cruz, cuando la pintura estaba fresca., \u00abLa Madre In\u00e9s de Jes\u00fas vio en este hecho una indicaci\u00f3n de lo alto, y sustituy\u00f3 la inscripci\u00f3n borrada por otra que figura en ella desde entonces: Quiero pasar mi cielo haciendo bien en la tierra inscripci\u00f3n que ella no se hab\u00eda atrevido a poner desde un principio\u00bb (Celina).<\/p>\n<p>\u00abTeresa no ha aportado por s\u00ed misma ninguna novedad conceptual a la doctrina cristiana. Ha sido proclamada doctora de la Iglesia no por una particular aportaci\u00f3n propia a la doctrina de la gracia, que ya definieron de manera clara y realista tantas f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas hasta el decreto de la justificaci\u00f3n de Trento. M\u00e1s bien, como record\u00f3 en Par\u00eds, Juan Pablo II, la ense\u00f1anza de Teresa es la expresi\u00f3n luminosa de su experiencia personal de la gracia\u00bb (30 D, A\u00f1o 4, n 10-1997 p 29).<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Al penetrar en la vida de Sta. Teresita; en su amado Carmelo, sus compa\u00f1eras, su Francia natal y todo lo que hace al entorno de esta nueva doctora de la Iglesia, nos invade una gran alegr\u00eda. Al dar una mirada r\u00e1pida a todo el entorno, se dibuja en nuestro rostro una leve sonrisa; nada de todo lo encontrado explica el fen\u00f3meno desatado por Teresa. Como dice P\u00e9guy:\u00bbsi se viese el inicio de tus santos, si se viese brotar el inicio del reino de tus santos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHay santos que no solo permanecen escondidos para s\u00ed mismos (como es el caso de todo verdadero santo), sino tambi\u00e9n para el mundo, pero que sin darse cuenta han producido los mayores frutos de la historia en virtud de sencillos actos de oraci\u00f3n y de entrega de s\u00ed mismos que sin embargo, valorados psicol\u00f3gicamente, parecen no ser nada especial\u00bb (TD; Vol III, p 35).<\/p>\n<p>Una hermana de clausura, que vivi\u00f3 tan s\u00f3lo 24 a\u00f1os, nueve de ellos fueron en medio del claustro, conocida \u00fanicamente por sus hermanas de congregaci\u00f3n, familiares y amigos, ha desatado una repercusi\u00f3n poco cre\u00edble. Su vida transcurre cuando el siglo XIX muere, \u00abTeresa era una peque\u00f1a hija de la burgues\u00eda francesa. Vivi\u00f3 una vida normal, en un per\u00edodo que por lo que se refiere a la historia de la Iglesia los expertos consideran mediocre, sin grandes novedades ni pasiones\u00bb(30 D a\u00f1o IV, N 10, p 29).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 esta repercusi\u00f3n?. Comenta Jean Guitton, que en 1954 escribi\u00f3 un ensayo sobre el genio espiritual de la doctrina de Sta. Teresita; \u00abporque Teresa expresa en un lenguaje sencillo, infantil, genial -es decir ingenuo- lo que dijo San Pablo, que la caridad difundida por el esp\u00edritu en los corazones de los fieles es todo, y que un \u00fanico acto de esa caridad vale m\u00e1s que todas las pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas. As\u00ed Teresa testimoni\u00f3, casi sin darse cuenta, el conocido pensamiento de Pascal :<\/p>\n<p>\u00abTodos los cuerpos, el firmamento, las estrellas, la tierra y sus reinos no valen lo que el m\u00e1s peque\u00f1o de los esp\u00edritus; porque \u00e9ste conoce todo esto y se conoce a s\u00ed mismo; y los cuerpos nada. Todos los cuerpos juntos, y todos los esp\u00edritus juntos, y todas sus acciones, no valen la m\u00e1s peque\u00f1a acci\u00f3n de caridad. Este es un orden infinitamente m\u00e1s elevado. De todos los cuerpos juntos no se puede hacer surgir un peque\u00f1o pensamiento: es imposible, es de otro orden. De todos los cuerpos y de todos los esp\u00edritus no ser\u00eda posible sacar ni siquiera una \u00fanica aci\u00f3n de verdadera caridad: esto es imposible, es de otro orden, es sobrenatural.\u00bb<\/p>\n<p>La Caridad es el centro de su teolog\u00eda<\/p>\n<p>Teresa escribe: \u00abcuando soy caritativa, es Jes\u00fas quien obra en m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Son numerosos los aspectos doctrinales que toca Sta. Teresita, hemos decidido mostrar \u00e9ste, sobre la Caridad, dado que es el centro de toda su teolog\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abEste a\u00f1o, Madre querida, Dios me ha concedido la gracia de comprender lo que es la caridad. Es cierto que tambi\u00e9n antes la comprend\u00eda, pero de manera imperfecta. No hab\u00eda profundizado en estas palabras de Jes\u00fas: \u00abEl segundo mandamiento es semejante al primero: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo \u00ab.<\/p>\n<p>Yo me dedicaba sobre todo a amar a Dios. Y am\u00e1ndolo, comprend\u00ed que mi amor no pod\u00eda expresarse tan s\u00f3lo en palabras, porque: \u00abNo todo el que me dice Se\u00f1or, Se\u00f1or entrar\u00e1 en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de Dios\u00bb. Y esta voluntad, Jes\u00fas la dio a conocer muchas veces, deber\u00eda decir que casi en cada p\u00e1gina de su Evangelio.<\/p>\n<p>Teresa amaba la Sagrada Escritura, toda su espiritualidad esta impregnada de la Palabra de Dios . Sor Genoveva de la Santa Faz ( Celina), hermana de Teresa, ingresa en el Carmelo el 14\/9\/1894, mantienen una estrecha relaci\u00f3n, llena de confidencias gozosas, compartiendo los deseos y las misericordias que Jes\u00fas realiza en ellas. Genoveva nos revela la grandeza del alma de Teresa en este testimonio, \u00bb pose\u00eda en alto grado la ciencia de las cosas de Dios y de la espiritualidad. Dotada de una excelente memoria, reten\u00eda f\u00e1cilmente lo que le\u00eda u o\u00eda, y sab\u00eda emplear en el momento oportuno observaciones juiciosas, peque\u00f1as an\u00e9cdotas. Pero lo que sobre todo asimil\u00f3, con prontitud y con segura apreciaci\u00f3n, fueron los pasajes de la Sagrada Escritura, la cual constituy\u00f3, en el Carmelo, su mayor tesoro. Descubr\u00eda el sentido oculto y hac\u00eda aplicaciones sorprendentes\u2026..llevaba noche y d\u00eda el Santo Evangelio sobre su coraz\u00f3n, y se interesaba mucho por buscar los textos editados por separado, (Las hermanas j\u00f3venes como Teresa no estaban autorizadas a leer una Biblia completa, no ten\u00eda ning\u00fan ejemplar a su disposici\u00f3n, de all\u00ed el deseo de armar un Evangelio con los distintos fragmentos que iba encontrando y copiando en cuadernos) a fin de hacerlos encuadernar y procurarnos a nosotros la misma dicha\u00bb (C.R p. 93-94).<\/p>\n<p>Pero en la \u00faltima cena, cuando sab\u00eda que el coraz\u00f3n de sus disc\u00edpulos ard\u00eda con un amor m\u00e1s vivo hacia \u00e9l, que acababa de entregarse a ellos en el inefable misterio de la Eucarist\u00eda, aquel dulce Salvador quiso darles un mandamiento nuevo. Y les dijo, con inefable ternura: \u00abos doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is unos a otros igual que yo os he amado. La se\u00f1al por la que conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos, ser\u00e1 que os am\u00e1is unos a otros\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo am\u00f3 Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, y por qu\u00e9 los am\u00f3? No, no eran sus cualidades naturales las que pod\u00edan atraerle. Entre ellos y \u00e9l la distancia era infinita. \u00c9l era la Ciencia, la Sabidur\u00eda eterna; ellos eran unos pobres pescadores, ignorantes y llenos de pensamientos terrenos. Sin embargo, Jes\u00fas los llama sus amigos, sus hermanos. Quiere verles reinar con \u00c9l en el Reino de su Padre, y, para abrirles las puertas de ese reino, quiere morir en una cruz, pues dijo: nadie tiene amor m\u00e1s grande que el que da la vida por sus amigos.<\/p>\n<p>Madre querida, meditando esta palabras de Jes\u00fas, comprend\u00ed lo imperfecto que era mi amor a mis hermanas y vi que no las amaba como las ama Dios. S\u00ed, ahora comprendo que la caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los dem\u00e1s, en no extra\u00f1arse de sus debilidades, en edificarse de los m\u00e1s peque\u00f1os actos de virtud que les veamos practicar. Pero sobre todo, comprend\u00ed que la caridad no debe quedar guardada en el fondo del coraz\u00f3n: Nadie, dijo Jes\u00fas, enciende una l\u00e1mpara para meterla debajo del celem\u00edn, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa\u00bb.<\/p>\n<p>Comentando a la santa nos dice Juan Pablo I, \u00abver el rostro de Cristo en el pr\u00f3jimo es el \u00fanico criterio que nos garantiza un amor serio a todos, m\u00e1s all\u00e1 de antipat\u00edas, ideolog\u00edas y simples filantrop\u00edas\u2026.Quien ama seriamente a Cristo no puede negarse a amar seriamente a los hombres, que son hermanos de Cristo. Sean feos, malos o pesados, debe el amor transfigurarlos un poquito. Amor corriente. Frecuentemente es el \u00fanico posible. Nunca he tenido ocasi\u00f3n de lanzarme a un torrente para salvar a un hombre en peligro; en cambio, much\u00edsimas veces me han pedido que preste algo, que escriba unas cartas, que facilite unas modestas y nada complicadas indicaciones. Nunca me he encontrado en la calle con un perro rabioso; s\u00ed en cambio, muchas y molestas moscas y mosquitos. No he tenido jam\u00e1s enemigos que me golpeasen, si, en cambio, muchas personas que me molestan hablando a gritos en la calle, poniendo la televisi\u00f3n a todo volumen o, a veces, tambi\u00e9n haciendo cierto ruido cuando comen\u00bb. (I.S p\u00e1g. 182-183)<\/p>\n<p>Yo pienso que esa l\u00e1mpara representa a la caridad, que debe alumbrar y alegrar, no s\u00f3lo a los que me son m\u00e1s queridos, sino a todos los que est\u00e1n en la casa, sin exceptuar a nadie.<\/p>\n<p>Cuando el Se\u00f1or mand\u00f3 a su Pueblo a amar al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismos, todav\u00eda no hab\u00eda venido a la tierra. Por eso, sabiendo bien hasta qu\u00e9 grado se ama uno a s\u00ed mismo, no pod\u00eda pedir a sus criaturas un amor mayor al pr\u00f3jimo. Pero cuando Jes\u00fas dio a sus ap\u00f3stoles un mandamiento nuevo- su mandamiento, como lo llama m\u00e1s adelante-, ya no habla de amar al pr\u00f3jimo como a uno mismo, sino amarle como \u00e9l, Jes\u00fas, le am\u00f3 y como le amar\u00e1 hasta la consumaci\u00f3n de los siglos.<\/p>\n<p>Yo s\u00e9, Se\u00f1or, que t\u00fa no mandas nada imposible. T\u00fa conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfecci\u00f3n. T\u00fa sabes bien que yo nunca podr\u00eda amar a mis hermanas, si t\u00fa mismo no las amas en m\u00ed. Y porque quer\u00edas concederme esta gracia, por eso diste un mandamiento nuevo\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Y como amo este mandamiento, pues me da la certeza de que tu voluntad es amar t\u00fa en m\u00ed a todos los que me mandas amar!<\/p>\n<p>S\u00ed, lo s\u00e9: cuando soy caritativa, es \u00fanicamente Jes\u00fas quien act\u00faa en m\u00ed. Cuando m\u00e1s unida estoy a \u00c9l, m\u00e1s amo a todas mis hermanas.<\/p>\n<p>Concluyamos con una valiosa aportaci\u00f3n del Cardenal G. Danneels: \u00bb queda por preguntarse: \u00bfqu\u00e9 sugiere la figura de Sta. Teresa de Lisieux, patrona de las misiones y ahora tambi\u00e9n doctora de la Iglesia, a los cristianos de hoy?.<\/p>\n<p>Si se reduce el cristianismo a una serie de mensajes, de ideas, aunque fuera la idea de Cristo o la idea de la gracia, entonces inevitablemente la misi\u00f3n de la Iglesia se reduce a propaganda, marketing, a la b\u00fasqueda de m\u00e9todos para difundir y persuadir a estas ideas. El fiel y el misionero se convierten en militantes. Teresa y su peque\u00f1o camino son un ant\u00eddoto potente contra todo eso. Ella nos recuerda que el coraz\u00f3n de la Iglesia es el amor de Jesucristo\u00bb (30 D p31).<\/p>\n<p><strong>Autor: Diacono Jorge Novoa<\/strong><\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Teresa Mart\u00edn naci\u00f3 el 2\/1\/1873, a la edad de 4 a\u00f1os muere su madre, quedando bajo el cuidado de su hermana mayor Paulina y de su padre Luis Mart\u00edn. Estas dos figuras, su padre y Paulina su hermana, ser\u00e1n de gran consuelo durante toda su vida. 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