{"id":2736,"date":"2009-09-06T23:41:00","date_gmt":"2009-09-06T23:41:00","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/camino-de-infancia-espiritual-de-santa-teresita-esperarlo-todo-de-dios\/"},"modified":"2009-09-06T23:41:00","modified_gmt":"2009-09-06T23:41:00","slug":"camino-de-infancia-espiritual-de-santa-teresita-esperarlo-todo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/camino-de-infancia-espiritual-de-santa-teresita-esperarlo-todo-de-dios\/","title":{"rendered":"Camino de Infancia Espiritual de Santa Teresita &#8211; Esperarlo todo de Dios"},"content":{"rendered":"<p> \t\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Santa  \t\tTeresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas, maestra singular del Peque\u00f1o Camino,  \t\tense\u00f1a que una de las condiciones para ser ni\u00f1o en el sentido evang\u00e9lico  \t\t\u201ces esperarlo todo de Dios\u201d<span>[1]<\/span>.          \t         <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         Uno de los sentidos de la fe es este \u201cesperarlo todo de Dios\u201d. En  \t\tel Antiguo Testamento creer significa etimol\u00f3gicamente apoyarse en Dios,  \t\tabandonarse a su cuidado y dejarse conducir por El. Esto exige tambi\u00e9n  \t\tdejarse guiar por su Palabra, decir am\u00e9n a sus designios y  \t\taceptar a Dios como Dios sin reserva alguna<span>[2]<\/span>.  \t\tEn el Nuevo Testamento la fe es un reconocimiento de la propia  \t\tincapacidad y la confianza en el poder de Dios actuando a trav\u00e9s de  \t\tJes\u00fas. Los pobres son los que acogen el primer anuncio de la salvaci\u00f3n  \t\t(Lc 1, 46-55). Entorno a Jes\u00fas que es pobre (11, 20) y se dirige a los  \t\tpobres (5, 2-10; 11, 5 p) se constituy\u00f3 una comunidad de pobres, de  \t\t\u201cpeque\u00f1os\u201d (10, 42)\u00a0 cuyo  \t\tv\u00ednculo m\u00e1s precioso es la fe en \u00c9l y en su Palabra (18, 6-10)<span>[3]<\/span>.\u00a0                           <\/p>\n<p> \t\tLa conciencia de la propia incapacidad, de nuestros propios l\u00edmites y de  \t\tla propia debilidad humana es la puerta de la fe, porque nos hace  \t\tpobres de esp\u00edritu ante Dios y nos empuja a esperarlo todo de \u00c9l.  \t\tPor eso la moral evang\u00e9lica es la de las Bienaventuranzas. Creemos en  \t\tproporci\u00f3n a nuestra pobreza de esp\u00edritu. Pobre de esp\u00edritu es aquel que  \t\tha sido despojado de la seguridad en si mismo, aquel que sabe que sus  \t\tpropias fuerzas no ser\u00e1n suficientes. Este hombre lo espera todo de  \t\tDios.                   <\/p>\n<p> \t\tPor eso para que t\u00fa llegues tambi\u00e9n a esperarlo todo de \u00c9l debes perder  \t\tprimero todo. S\u00f3lo entonces empezar\u00e1s a esperarlo  \t\ttodo         de Dios. Cuando experimentes tu debilidad, espera con confianza la  \t\tintervenci\u00f3n milagrosa de Dios. Porque la invalidez del ni\u00f1o le \u00abobliga\u00bb  \t\ta manifestarle su amor. Si te sientes fuerte en tus posibilidades tu fe  \t\tno se puede desarrollar ni profundizar. Para eso necesitas experimentar  \t\tque no puedes. Tu debilidad, tu impotencia y tu incapacidad se  \t\tconvertir\u00e1n en una especie de fisura por la que se ir\u00e1 filtrando la  \t\tgracia de la fe<span>[4]<\/span>.                  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         El reconocimiento de la propia nada, sin fe en el amor de Dios,  \t\tconduce a la tristeza, a la desconfianza, al des\u00e1nimo, e incluso a la  \t\tdesesperaci\u00f3n. Dios no quiere que te fijes s\u00f3lo en tu propio mal. Su  \t\tdeseo es que, al ver tu propia debilidad, pongas en \u00c9l toda tu esperanza;  \t\tdesea que encuentres la esperanza en su amor y en su insondable  \t\tmisericordia, pues Dios siempre te envuelve con su amor, a pesar del mal  \t\tque experimentas en ti. El proceso de ver cada vez con mayor claridad tu  \t\tpropio mal, debe ir acompa\u00f1ado de un conocimiento cada vez\u00a0         m\u00e1s profundo del insondable amor de Dios.                  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         Debes creer en el amor de Dios que continuamente te obsequia con  \t\tsus dones. El pecado de orgullo es quien nos impide percibirlo.  \t\tDe ah\u00ed viene que tengamos tan poca gratitud. \u00abY es ella \u2013dice santa  \t\tTeresita- la que alcanza m\u00e1s gracias de Dios\u00bb<span>[5]<\/span>.  \t\tEs m\u00e1s, donde no hay gratitud, aparece su contraria, la ingratitud. \u00c9sta  \t\t\u00faltima, en cambio, seg\u00fan afirma san Buenaventura, es la ra\u00edz de todo  \t\tmal.                   <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         \u00bfQu\u00e9 sucede si no adoptas la actitud apropiada ante Dios? \u00bfSi te  \t\tatribuyes a ti mismo sus innumerables dones?  \t\t\u00bfNo son acaso esos dones las perlas de las que Jes\u00fas habla en el  \t\tEvangelio? \u00c9l aunque desea obsequiarte incesantemente con sus dones,  \t\tpara no exponerte a una culpa a\u00fan mayor, la de desperdiciar sus gracias,  \t\tse ve \u00abobligado\u00bb a limitarlas. Jes\u00fas en el Evangelio advierte que no se  \t\techan perlas a los cerdos (cf. Mt 7, 6). Jes\u00fas, con esta expresi\u00f3n, se  \t\trefiere a quienes se atribuyen a s\u00ed mismos los dones que reciben de  \t\tDios.                  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         La actitud de infancia, seg\u00fan ense\u00f1a Santa Teresita, es un  \t\tabandono confiado en los brazos del Padre. \u00abUn d\u00eda, -recuerda su hermana  \t\tCelina-, entr\u00e9 en la celda de nuestra querida Hermanita, y qued\u00e9  \t\tsobrecogida ante su expresi\u00f3n de gran recogimiento. Cos\u00eda con gran  \t\tactividad y, sin embargo, parec\u00eda perdida en una contemplaci\u00f3n profunda:  \t\t&#8216;\u00bfEn qu\u00e9 pens\u00e1is?, le pregunt\u00e9. Medito el  \t\tPater, me respondi\u00f3. \u00a1Es tan dulce llamar a Dios  \t\tPadre nuestro! &#8230;&#8217;. Y las l\u00e1grimas brillaron en sus ojos\u00bb<span>[6]<\/span>.                           <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         Sus l\u00e1grimas expresaban la particular conmoci\u00f3n interna de una  \t\tpersona unida a Dios con lazos \u00edntimos. \u00abAm\u00f3 a Dios -escribe luego  \t\tCelina- como un ni\u00f1o querido ama a su padre, con demostraciones de  \t\tternura incre\u00edbles. Durante su enfermedad lleg\u00f3 a no hablar m\u00e1s que de  \t\t\u00e9l, tom\u00f3 una palabra por otra, y le llam\u00f3: &#8216;Papa\u00edto&#8217;. Nos echamos a  \t\tre\u00edr, pero ella replic\u00f3 toda emocionada: \u00a1Oh, s\u00ed, \u00e9l es en verdad mi  \t\tPapa\u00edto!\u00bb<span>[7]<\/span>.                  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         El conocimiento cada vez m\u00e1s profundo del amor paternal de Dios  \t\tahondaba su deseo de responder a \u00e9l continuamente con la confianza de  \t\tni\u00f1o, con la oraci\u00f3n, con la obediencia y con la entrega de su vida, con  \t\tel sacrificio.                  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         Su intimidad con el Padre se profundizaba en la medida del  \t\tsufrimiento que la acompa\u00f1\u00f3 de modo particular durante la enfermedad. La  \t\tactitud de infancia, que se hab\u00eda convertido en su propio camino de  \t\tuni\u00f3n con Dios, se expres\u00f3 entonces en el deseo de ir transformando  \t\ttodas sus experiencias dif\u00edciles en un sufrimiento por amor. En aquel  \t\tper\u00edodo, el \u00faltimo de su vida, cuando su imagen de Dios era m\u00e1s plena,  \t\tSanta Teresita, al dirigirse al Padre, lo llam\u00f3: \u00abPapa\u00edto\u00bb.                  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         Solamente podemos suponer qu\u00e9 significaba para ella aquella  \t\texpresi\u00f3n, pues la imagen que tenemos nosotros de Dios Padre, formada  \t\tgeneralmente a partir de la imagen del padre de la tierra, es muy pobre  \t\te imperfecta. De hecho, ni siquiera el mejor padre de la tierra, puede  \t\tcompararse con el Padre del Cielo que tanto nos ama. La par\u00e1bola del  \t\thijo pr\u00f3digo nos descubre de alg\u00fan modo su amor por nosotros, cuando el  \t\tpadre al ver volver\u00a0 aquel  \t\thijo, culpable de tantos delitos, \u201cconmovido, corri\u00f3, se ech\u00f3 a su  \t\tcuello y le bes\u00f3 efusivamente.\u00bb (Lc 15,20).                   <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         La actitud de ni\u00f1o es la confianza de que Dios Padre siempre nos  \t\tda lo mejor. Permanecer en la verdad, y la confianza que de ella nace,  \t\tconstituyen elementos fundamentales de la Infancia Espiritual, uno de los caminos m\u00e1s cortos a la santidad. Santa Teresita ha  \t\tmostrado de nuevo al mundo este camino.                  <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0         Si te presentas ante Dios con confianza, reconociendo en la  \t\tverdad tu propia debilidad, \u00c9l te llenar\u00e1 de su poder. \u00c9l te llenar\u00e1  \t\ttambi\u00e9n de su sabidur\u00eda, expresada en las palabras de Cristo: \u00abpues el  \t\tm\u00e1s peque\u00f1o de entre vosotros, \u00e9se es mayor.\u00bb (Lc 9,48). \u00abLa santidad,  \t\tno consiste en tal o cual pr\u00e1ctica, sino en &#8216;una disposici\u00f3n del coraz\u00f3n  \t\tque nos hace humildes y peque\u00f1os en los brazos de Dios, conscientes de  \t\tnuestra debilidad, y confiados hasta la audacia en la bondad del Padre'\u00bb<span>[8]<\/span>.          \u00a0          <\/p>\n<hr \/>\n<div>\n<p><span> \t\t\t \t\t\t[1]<\/span>             Santa Teresita de Lisieux, Obras Completas, Ed. Monte  \t\t\tCarmelo, Burgos 1998, p\u00e1g. 880<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div>\n<p><span> \t\t\t[2]<\/span>             Cfr. H. U. von Baltasar, Sponsa Verbi: Ensayos Teol\u00f3gicos II,  \t\t\tMadrid 1965, p\u00e1g.63.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div>\n<p><span> \t\t\t[3]<\/span>             Cfr.  \t\t\tVocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica, X. L\u00e9on-Dufour, Ed. Herder,1996,  \t\t\tp\u00e1g. 331-332.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div>\n<p><span> \t\t\t[4]<\/span>             Tadeusz Dajczer, Meditaciones sobre la fe, Ed. San Pablo,  \t\t\tMadrid 1994, p\u00e1g. 55<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div>\n<p><span> \t\t\t[5]<\/span>             Santa Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas, Consejos y Recuerdos, Ed.  \t\t\tMonte Carmelo, Burgos 1957, p\u00e1g. 83.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div>\n<p><span> \t\t\t[6]<\/span>             Santa Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas, Consejos y Recuerdos, Ed.  \t\t\tMonte Carmelo, Burgos 1957, p\u00e1g. 95.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div>\n<p><span> \t\t\t[7]<\/span>             Ibid., p\u00e1g. 95                          <\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><span> \t\t\t[8]<\/span>             Santa Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas, Obras Completas, \u00daltimas  \t\t\tconversaciones: Cuaderno amarillo, nota del 3 de Agosto,  \t\t\tEd. Monte Carmelo, Burgos 1998, p\u00e1g. 871<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Autor:     Padre \u00c1lvaro C\u00e1rdenas Delgado <\/strong><\/p>\n<p><strong>Fuente: www.autorescatolicos.org <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Santa Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas, maestra singular del Peque\u00f1o Camino, ense\u00f1a que una de las condiciones para ser ni\u00f1o en el sentido evang\u00e9lico \u201ces esperarlo todo de Dios\u201d[1]. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de los sentidos de la fe es este \u201cesperarlo todo de Dios\u201d. 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