{"id":2745,"date":"2011-03-18T21:21:39","date_gmt":"2011-03-18T21:21:39","guid":{"rendered":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/santa-teresita-de-nino-jesus-su-magisterio\/"},"modified":"2011-03-18T21:21:39","modified_gmt":"2011-03-18T21:21:39","slug":"santa-teresita-de-nino-jesus-su-magisterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lluviaderosas.com\/santateresita\/santa-teresita-de-nino-jesus-su-magisterio\/","title":{"rendered":"Santa Teresita de Ni\u00f1o Jes\u00fas: su magisterio"},"content":{"rendered":"<div><span><\/p>\n<div><em>Del  mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos  los miembros del cuerpo con ser muchos forman un cuerpo, as\u00ed tambi\u00e9n  Cristo. Porque todos nosotros, jud\u00edos y griegos, esclavos y libres,  fuimos bautizados en un s\u00f3lo esp\u00edritu para formar un s\u00f3lo cuerpo y todos  hemos recibido el mismo Esp\u00edritu, porque el cuerpo no es un miembro  sino muchos. Dijera el pie:\u201d como no soy mano no soy del cuerpo\u201d, no por  eso dejar\u00eda de ser del cuerpo y si dijera la oreja: \u201cya que no soy ojo  no soy del cuerpo\u201d, no por eso deja de ser del cuerpo. Si todo el cuerpo  fuese ojo, \u00bfd\u00f3nde estar\u00eda el o\u00eddo? y si todo o\u00eddo, \u00bfd\u00f3nde estar\u00eda el  olfato? Pero Dios ha puesto a cada uno de los miembros del cuerpo como  ha querido. <\/em><\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div><em>1 Corintios 12, 12 &#8211; 18<\/em><\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>P\u00edo XI, el d\u00eda de la canonizaci\u00f3n de Santa Teresita expres\u00f3: se  crea, a partir de la presencia de Teresita en el concierto de la vida  eclesial y en la espiritualidad que alent\u00f3 a su coraz\u00f3n, como un <strong>nuevo camino espiritual,<\/strong>  como una nueva escuela espiritual, \u00e9sta, la del \u201cCaminito\u201d que ella  propone, y que lo propone a partir de estar puesta en el coraz\u00f3n de  Dios, que ha sido el texto que marc\u00f3 su orientaci\u00f3n vocacional: \u201c<strong>En el coraz\u00f3n de la Iglesia yo quiero ser el amor<\/strong>\u201d.  Cuando le\u00eda aquella Palabra que compartimos de I Corintios 12, 13  cuando Pablo habla de la Iglesia como Cuerpo M\u00edstico de Jes\u00fas. Teresita  dice: \u201cYo encontr\u00e9 mi lugar en ese cuerpo, he decidido ser el amor en el  coraz\u00f3n de la Iglesia\u201d. Que este amor grande de esta Santa que nos  invita a aquello fundamental que Jes\u00fas dice para entender el Reino, a  volver a ser como ni\u00f1os, nos permita encontrar y reencontrar el camino.<\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Queremos entrar en esta dimensi\u00f3n magisterial de Teresita como de  hecho la ha reconocido la Iglesia.\u00a0Tres mujeres son reconocidas  doctoras, maestras en la espiritualidad por la Iglesia oficialmente.  Santa Teresa de \u00c1vila, Santa Catalina de Siena, y de 24 a\u00f1os de edad,  sin estudios universitarios, sin escritos teol\u00f3gicos m\u00e1s que los que  escribi\u00f3 en sus cartas y en su \u201cHistoria de un alma\u201d, sin tratados ni  una tesis que tengamos que estudiar, nuestra amiga y compa\u00f1era de  camino: Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Su doctorado y su magisterio es su vida. Estuvo tan cerca de la verdad, tan abrazada de amor a ella que Dios la hizo sabia. \u201c<em>El amor<\/em>, dec\u00eda ella, <em>es la gran sabidur\u00eda<\/em>, <em>es el que permite entrar y penetrar en el coraz\u00f3n de los hermanos, de Dios y de s\u00ed mismo. El amor es una ciencia\u201d.<\/em>\u00a0Cuando Teresita buscaba su vocaci\u00f3n quer\u00eda serlo todo. \u201c<em>Quer\u00eda ser<\/em>, expres\u00f3, <em>a pesar de mi peque\u00f1ez quisiera iluminar a las almas como los profetas, como los doctores\u201d <\/em>y  Dios le concedi\u00f3 este deseo que parec\u00eda que ella estaba intuyendo,  porque como ella dice: \u201cnunca Dios me ha hecho desear alguna cosa que  luego no me haya concedido\u201d pero pidi\u00f3, nos relata el padre \u00c1ngel Rossi  en un texto que les recomiendo \u201cTeresa de Lisieux\u201d la mimada, la  misionada, la doctora, vivi\u00f3 la verdad con humildad durante toda su  vida. \u201c<em>Nunca, dec\u00eda Teresita, he obrado como Pilato que rehus\u00f3 a o\u00edr  la verdad, siempre he dicho a Dios: Oh Dios m\u00edo, quiero escucharte,  resp\u00f3ndeme, te suplico cuando humildemente te digo \u00bfqu\u00e9 es la verdad?,  has que vea las cosas tal como son, que nada me ofusque<\/em>\u201d.  Intentaremos entrar en esta ma\u00f1ana en ese encuentro suyo con la verdad.  La verdad de Dios para su vida, y esta expresada en su magisterio, en su  ense\u00f1anza particularmente a las novicias que estuvieron bajo su cuidado  pastoral. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>El primer aspecto que vamos a dar de <strong>Teresita<\/strong> en esta ma\u00f1ana es su <strong>abandono y su confianza a Dios providente<\/strong>. Despu\u00e9s, siguiendo este texto bello que el padre Rossi nos ha dejado como una hermosa herencia, veremos a <strong>Teresita<\/strong> como <strong>maestra de confianza en la misericordia<\/strong>. Y si nos alcanza el tiempo, vamos a detenernos, siguiendo esta misma ense\u00f1anza, viendo a <strong>Teresita<\/strong> como <strong>maestra de abnegaci\u00f3n y de ternura<\/strong>. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div><strong><em>1.- Teresita maestra en el abandono y confianza a Dios providente<\/em><\/strong><\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Hay un hecho particularmente, en la vida de Teresita, que marca  este abandono en las manos de Dios y tiene que ver cuando ella esperaba  cosas grandes de Dios porque su alma as\u00ed se lo estaba pidiendo en ese  v\u00ednculo particular que ten\u00eda con el Se\u00f1or y entonces ella, en un acto de  arrojo, de confianza absoluta, abandonada totalmente a Dios y sus  designios decide ser un jueguito en sus manos: \u201c<em>Desde hace alg\u00fan  tiempo yo me hab\u00eda ofrecido al Ni\u00f1o Jes\u00fas para ser un jueguito, le hab\u00eda  dicho que no me tratase como un juguete caro, que los ni\u00f1os se  contentan con mirar sin atreverse a tocarlo, sino como a una pelotita  sin ning\u00fan valor a la que El podr\u00eda tirar al suelo, golpear con el pi\u00e9,  agujerear, abandonar en un rinc\u00f3n o bien estrechar entre sus manos si le  ven\u00eda la gana, en una palabra yo quer\u00eda divertir al peque\u00f1o Jes\u00fas<\/em>\u201d. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>La sorpresa que recibe Teresita en esta ofrenda de su vida es que  el Se\u00f1or, como siempre, se toma en serio nuestro ofrecimiento, nuestra  entrega y cuenta ella como es que ha sido esta ofrenda de ser ella como  una pelotita en las manos de Dios. \u201c<em>El hab\u00eda escuchado mi oraci\u00f3n<\/em>\u201d  dice Teresita. En Roma, despu\u00e9s de que ella le va a pedir al Papa  ingresar al Carmelo, Jes\u00fas agujere\u00f3 su jueguito, quer\u00eda ver lo que hab\u00eda  dentro y despu\u00e9s de haberlo visto, satisfecho de su descubrimiento,  dej\u00f3 caer al suelo su pelotita y se qued\u00f3 dormido. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Esta ha sido su experiencia de encuentro con la Iglesia en Roma, al  pedir junto a su pap\u00e1 que la acompa\u00f1\u00f3, que fuera admitida para ingresar  al Carmelo. Sinti\u00f3 que las preguntas que se le hicieron, la indagatoria  al verla tan peque\u00f1ita, de alguna forma con ellos Jes\u00fas quiso agujerear  su juguetito, y despu\u00e9s Jes\u00fas se durmi\u00f3.\u00a0Qu\u00e9 hizo El mientras dorm\u00eda  dulcemente y qu\u00e9 fue de la pelotita abandonada, dice Teresita: \u201cJes\u00fas  so\u00f1\u00f3 que segu\u00eda divirti\u00e9ndose con su juguete dej\u00e1ndolo y tom\u00e1ndolo  alternativamente, y luego so\u00f1\u00f3 que despu\u00e9s de echarlo a rodar muy lejos  lo estrechaba contra su coraz\u00f3n sin permitir que ya nunca m\u00e1s se alejara  de su manito. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Ella hace una experiencia de mucho desasosiego, desolaci\u00f3n. Una  navidad, la hermosa fiesta de navidad lleg\u00f3, y Jes\u00fas no se despert\u00f3,  dice Teresita, dej\u00f3 en el suelo a su pelotita sin dignarse a echar sobre  ella ni siquiera una mirada. Ella ten\u00eda la ilusi\u00f3n de poder pasar la  navidad dentro del claustro, y no fue as\u00ed, Dios sosten\u00eda su esperanza  con delicadeza. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Cuenta la delicadeza con la que Dios la trat\u00f3 a esta pelotita, como dice ella, fue en las manos de Jes\u00fas durante toda su vida. <em>\u201cAl  volver de la misa de medianoche encontr\u00e9 en mi habitaci\u00f3n una palangana  muy bonita y en medio un barquito que llevaba al peque\u00f1o Jes\u00fas dormido,  con una pelotita a su lado. Lo hab\u00eda puesto mi hermana Celina y en la  vela del barco Celina hab\u00eda escrito estas palabras: Duermo pero mi  coraz\u00f3n vela. En el barco, en la quilla, hab\u00eda puesto una palabra  \u201cAbandono\u201d a modo de nombre del barco. Si Jes\u00fas no hablaba a su peque\u00f1a  prometida, <\/em>dice Teresita<em>, si todav\u00eda sus divinos ojos segu\u00edan  cerrados, al menos se revelaba a ella por medio de almas que comprend\u00edan  toda la delicadeza y todo el amor de su coraz\u00f3n\u201d<\/em>.<\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div><strong><em>2.- Teresita maestra en la confianza y misericordia de Dios<\/em><\/strong>.<\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Otro costado que Teresita nos muestra en su magisterio es la  confianza infinita suya en la Misericordia de Dios. Y un texto que  particularmente refleja este costado de su ense\u00f1anza: \u201c<em>Yo me considero d\u00e9bil<\/em>, dec\u00eda, <em>cubierta de un ligero pulm\u00f3n, no soy un \u00e1guila, s\u00f3lo tengo de ella los ojos y el coraz\u00f3n<\/em>\u201d. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Qu\u00e9 hermoso este conocimiento de s\u00ed que tiene Teresita, se reconoce  fr\u00e1gil, se reconoce d\u00e9bil como un p\u00e1jaro pero sabe que tiene dos  elementos que s\u00ed son de \u00e1guila: sus ojos y su coraz\u00f3n. \u201c<em>Porque a  pesar de mi extrema peque\u00f1ez, me atrevo a mirar fijamente al sol divino,  el sol del amor, porque mi coraz\u00f3n siente en s\u00ed todas las aspiraciones  del \u00e1guila, el pajarillo quisiera volar hacia ese brillante sol que  embeleza sus ojos, quisiera imitar a las \u00e1guilas, sus hermanas, a las  que\u00a0ve elevarse<\/em> (ac\u00e1 se est\u00e1 refiriendo Teresita a los santos que ella conoce) <em>lo  m\u00e1s que puede hacer es alzar sus alitas, pero en cu\u00e1nto a volar, no  est\u00e1 en su d\u00e9bil poder, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 entonces?, \u00bfc\u00f3mo hacer?, \u00bfmorir\u00e1 de  pena al verse tan impotente?, de ninguna manera, El ni siquiera se  afligir\u00e1, nada ser\u00eda capaz de atemorizarle, ni el viento ni la lluvia<\/em> (estamos hablando de la figura del pajarillo con la que ella se identifica<em>)  y si oscuras nubes llegaran a ocultarle el astro del amor, el pajarillo  no se mueve, no cambia de lugar, sabe que m\u00e1s all\u00e1 de las nubes, su sol  sigue brillando, a veces, es verdad, el pajarillo se ve asaltado por la  tempestad, le parece creer que no existe otra cosa m\u00e1s que las nubes  que lo envuelven, entonces llega la hora de la alegr\u00eda de la alegr\u00eda  perfecta para el pobre y d\u00e9bil p\u00e1jaro, que dicha para el permanecer  all\u00ed, no obstante, y seguir mirando fijamente la luz invisible que se  oculta a su fe\u201d<\/em>. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Y tambi\u00e9n ella habla del pecado: <em>\u201cYo lo s\u00e9, t\u00fa tambi\u00e9n lo  sabes, muchas veces la imperfecta criatura se deja distraer un poco de  su \u00fanica ocupaci\u00f3n, toma un granito ac\u00e1 y all\u00e1, corre tras un gusanillo,  luego encontrando un charquito de agua, moja en el sus plumas apenas  formadas, ve una flor que le gusta, y su diminuto esp\u00edritu se entretiene  con la flor, en fin, no pudiendo aliar, como las \u00e1guilas, el pobre  pajarillo vuelve a ocuparse una y otra vez de las bagatelas de la  tierra\u201d<\/em>.\u00a0<\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Est\u00e1 hablando de como siente una aspiraci\u00f3n grande por lo que Dios  le pide y las limitaciones que encuentra dentro de s\u00ed misma para  alcanzar aquello que siente como inspiraci\u00f3n en su coraz\u00f3n. Ella tiene  plena conciencia de que Dios sabe de su peque\u00f1ez y entonces dice como  entiende que Dios la est\u00e1 contemplando en su fragilidad.\u00a0\u201c<em>Despu\u00e9s de  todas sus travesuras, en lugar de ir a un rinc\u00f3n para llorar su miseria  y morir de arrepentimiento,\u00a0el pajarillo se vuelve hacia su amado sol,  presenta a sus rayos bienhechores sus alitas mojadas, gime como una  golondrina, y en un dulce canto conf\u00eda\u201d,<\/em> cuenta detalladamente sus  infidelidades, pensando en su temerario abandono conquistar as\u00ed m\u00e1s  dominio, atraer m\u00e1s plenamente el amor de aqu\u00e9l que no vino a llamar a  los justos sino a los pecadores, y termina: \u201c\u00a1<em>Oh Jes\u00fas como se  alegra tu pajarillo de ser d\u00e9bil y peque\u00f1o, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de el si fuera  grande? nunca tendr\u00eda la audacia de comparecerse en tu presencia, de  dormitar delante de Ti<\/em>\u201d<\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div><strong><em>3.- Teresita maestra de abnegaci\u00f3n y ternura<\/em><\/strong><\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div><em>\u201cTodas las tardes, <\/em>dec\u00eda ella<em>, cuando ve\u00eda a Sor San  Pedro agitar el reloj de arena sab\u00eda que ese gesto quer\u00eda decir \u201cvamos\u201d.  Es incre\u00edble como me incomodaba sobre todo al principio, sin embargo lo  hac\u00eda inmediatamente y enseguida comenzaba toda una complicada  ceremonia. Hab\u00eda que tomar y llevar el banquillo con el que se agarraba  de una cierta manera y de otra sobre todo sin prisa, luego ven\u00eda el  paseo, se trataba de seguir a la pobre enferma sosteni\u00e9ndola por la  cintura. Yo lo hac\u00eda con toda l dulzura posible, pero si por desgracia  ella daba un paso en falso, inmediatamente le parec\u00eda que yo\u00a0la sosten\u00eda  mal y que se iba a caer: \u201cDios m\u00edo, usted va demasiado a prisa, me va a  hacer caer\u201d, cuando trataba de ir m\u00e1s lentamente ella se quejaba:  \u201cPonga atenci\u00f3n, s\u00edgame, no siento m\u00e1s su mano, me ha soltado, voy a  caer, ya dec\u00eda yo que ustedes son demasiado j\u00f3venes\u201d, <\/em>y en el  encuentro con esta persona tan dif\u00edcil de la comunidad Teresita va como  ejercitando su coraz\u00f3n para poder vivir en esa ternura y en esa  abnegaci\u00f3n y dulzura con la que Dios la va formando. \u201c<em>Llegamos al  comedor, cuenta ella, y all\u00ed surg\u00edan nuevas dificultades, all\u00ed hab\u00eda que  hacer sentar a Sor San Pedro y obrar muy h\u00e1bilmente para no lastimarla y  luego hab\u00eda que recogerle las mangas tambi\u00e9n de una manera determinada y  despu\u00e9s yo quedaba libre, me pod\u00eda ir<\/em>\u201d. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Ah\u00ed terminaba su misi\u00f3n, lo ten\u00edan bien claro tanto la viejita enferma como Teresita, sin embargo, sigue Teresita: \u201c<em>Ni  tard\u00e9 mucho en darme cuenta de que con sus\u00a0pobres manos deformadas  echaba el pan en su plato como mejor pod\u00eda y entonces ya, ninguna noche  la dejaba sin prestarle tambi\u00e9n ese sencillo servicio. Cuando ella no me  lo hab\u00eda pedido, qued\u00f3 muy conmovida por mi solicitud y con este medio  que yo no hab\u00eda buscado me gan\u00e9 completamente su coraz\u00f3n. Sobretodo lo  supe m\u00e1s tarde, porque despu\u00e9s de haberle cortado el pan para despedirme  le dirig\u00eda la mejor de mis sonrisas<\/em>\u201d. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Aqu\u00ed est\u00e1 su ternura, aqu\u00ed su dulzura, este es el coraz\u00f3n trabajado  contra s\u00ed misma, contra la naturaleza que ante un requerimiento de este  tipo se ve fuertemente contrariado y sin embargo vence Teresita dentro  de sus propias limitaciones y seguramente de la queja que su propia  naturaleza habr\u00e1 tenido, vence con la ternura y la dulzura que la ha  caracterizado. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Ojala que el Se\u00f1or pueda regalarnos tambi\u00e9n a nosotros cuando nos  vemos acedidados por circunstancias\u00a0o por personas que nos resultan  molestas en sus pedidos, requerimientos, nos veamos fortalecidos con  esta gracia, este don, de poder vencer nuestra naturaleza que ante  requerimientos, que cuando se ponen un poco cargosos como este relato  que nos hac\u00eda Teresita, vemos como nuestra naturaleza se queja, va  crujiendo interiormente. <\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Que el Se\u00f1or nos de ese don de poder sortear las dificultades, no  con la mordida de los dientes o de la lengua, sino con la Gracia de Dios  que nos sostiene en estos peque\u00f1os martirios donde verdaderamente nos  va formando el coraz\u00f3n en ternura y en abnegaci\u00f3n.<\/div>\n<p><\/span><\/p>\n<p><span> <\/p>\n<div>Padre Javier Soteras<\/div>\n<p><\/span><br \/>Fuente:http:\/\/www.radiomaria.org.ar\/<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo con ser muchos forman un cuerpo, as\u00ed tambi\u00e9n Cristo. 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