Su Vida

Cómo amaba las penas Santa Teresita.

El fin estaba próximo ya pronto Teresa estaría libre de todo sufrimiento y sin embargo esta valerosa «alma pequeña» recibía sus penas con cara sonriente. Justamente como algunos reciben la felicidad. Lo que la naturaleza rechaza como algo que debe eludirse a toda costa era buscado y abrazado por ella como lo más deseable.

«Ya hace algún tiempo» escribe ella «que el sufrimiento ha sido mi cielo aquí abajo y no puedo entender cómo será posible que yo me aclimate en un lugar en donde la felicidad reina totalmente y en donde la pena y el dolor son desconocidos. Jesús tendrá que transformar absolutamente mi alma, ya que de otro modo no podré soportar la felicidad eterna.»

«¿Porqué estás tan alegre esta mañana?» Le preguntó la madre superiora. Es porque he tenido dos pequeñas pruebas, replicó ella, «y nada me da pequeñas alegrías como el tener pequeñas pruebas».

En otra ocasión, cuando alguien le dijo: «Tus sufrimientos son terribles», ella contestó «¡No! no son terribles; ¿puede una pequeña víctima del amor considerar terrible aquello que su Esposo le manda? El, me dá a cada instante justamente lo que puedo soportar y no más y si después aumenta mi sufrimiento aumenta también El mi fortaleza».