Consagración a la Santa Faz

Como Ramo de Mirto Tu Rostro

 

Es tu Faz, ¡oh, Jesús!, astro hermoso,
Cumbre bella que guía mis pasos:
Tú lo sabes, tu dulce semblante
Es mi cielo en la tierra y mi encanto.

Es mi amor quien descubre bellezas
En tus ojos velados y en llanto;
Y tus penas contemplo y sonrío
Del dolor más divino gustando.

Consolarte, Jesús, es mi anhelo,
Solitaria e ignorada vivir;
Tu hermosura, escondida y velada,
Me compele a volar hacia Ti.

Es tu Faz cual patria divina,
Es el reino del alma feliz,
El sol que ilumina mis días
El lirio gallardo y gentil.

Como ramo de mirto tu Rostro
En mi pecho yo quiero guardar,
Y el aroma que de él se desprende
Es la vida que quiero gustar.

(Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz – Lisieux, 12 de agosto de 1895).