Al Niño Jesús
[Al Niño Jesús]
Yo soy Jesús de Teresa 1
¡Niñito Jesús 2!, mi único tesoro, yo me abandono a tus divinos caprichos, y no quiero otra alegría que la hacerte sonreír. Imprime en mí tu gracia 3 y tus virtudes infantiles 4, para que en el día de mi nacimiento para el cielo 5 los ángeles y los santos reconozcan a mí a tu pequeña esposa,
Teresa del Niño Jesús
Notas
- 1 Es la respuesta del "niño" que un día
encontró Teresa de Ávila en un claustro; cf
OTILIO RODRÍGUEZ, Leyenda áurea teresiana,
Madrid, Espiritualidad, 1970, p. 2. - 2 Teresa tiene ante los ojos un Niño Jesús de
uno doce años. Con el dedo índice izquierdo
muestra su corazón y con el derecho apunta hacia el
cielo; este detalle conmueve a Teresa en plena prueba de la
fe. Lo seguirá teniendo ante los ojos en la
enfermería; cf CA 25.7.4. - 3 Expresión sacada del Cántico espiritual:
"Cuando tú me mirabas, / su gracia en mí tus
ojos imprimían…" Es sabido cuánto le
gustaban a Teresa estas estrofas (canciones 32, 33 y 36).
Una vez más hay que señalar la gran
importancia de san Juan de la Cruz en el itinerario
espiritual de Teresa en este verano de 1896. Es ésta,
en efecto, la cuarta vez que se inspira en los pensamientos
del Santo para actualizar imágenes del breviario:
Glosa a lo divino (P 19); Cta 188, estampa con una imagen
del Santo y varios pensamientos de él al dorso; la
Consagración a la Santa Faz (Or 12); y este registro. - 4 Tenemos que recordar que no se trata de ninguna clase de
amaneramiento, sino de esas "humilde virtudes" (PN 35,3)
contrarias a la virtud orgullosa proclamada por Lucifer poco
antes (RP 7, El triunfo de la humildad). Este texto -la Or
14- ocupa, entre las Oraciones, el lugar del
"niñito", o el del pajarillo" del Ms B, casi
contemporáneo de aquél. Cf P 8, nota 4. - 5 Es el "dies natalis" del Martirologio, cuya lectura en
francés Teresa escuchaba todas las noches en el
refectorio. Y es éste el único lugar donde
habla de su muerte en estos términos.