Consagración a la Santa Faz de Santa Teresa de Lisieux
Escóndeme, Señor, en el secreto de tu Rostro…
Sor C. Genoveva de Sta. T. – María de la Santa Faz.
Sor L. J. María de la Trinidad y de la Santa Faz.
Sor María F. T. del N. Jesús y de la Santa Faz <1>.
«Un poquito de este puro amor más provecho hace a la Iglesia que todas
esas obras juntas» <2>. «Por eso es gran negocio ejercitar mucho el amor,
para que, consumándose aquí el alma, no se detenga mucho acá o allá
sin verle cara a cara» <3>…
Consagración a la Santa Faz
¡Oh Faz adorable de Jesús!, ya que has querido elegir nuestras almas de
manera especial para entregarte a ellas, venimos a consagrarlas a ti… Nos
parece, Jesús, oír que nos dices: «Abridme, hermanas mías, esposas mías
queridísimas, que tengo la Faz cubierta de rocío y los cabellos del relente
de la noche». Nuestras almas comprenden tu lenguaje de amor, nosotras
queremos enjugar tu dulce Faz y consolarte del olvido de los malvados. A
sus ojos, tú estás todavía escondido, te consideran como objeto de
desprecio…
¡Oh Faz más bella que los lirios y las rosas de primavera <4>, tú no estás
escondida a nuestros ojos… Las lágrimas que velan tu mirada divina nos
parecen diamantes preciosos que queremos recoger para con su valor
infinito comprar las almas de nuestros hermanos.
De tu boca adorada hemos escuchado la amorosa queja. Y sabiendo que
la sed <5> que te consume es una sed de amor, quisiéramos, para poder
apagártela, poseer un amor infinito… Esposo amadísimo de nuestras
almas, si tuviésemos el amor de todos los corazones, todo ese amor sería
para ti… Pues bien, danos tu ese amor y ven a apagar tu sed en tus pobres
esposas…
Almas, Señor, tenemos necesidad de almas <6>…, sobre todo de almas de
apóstoles y de mártires, para que gracias a ellas podamos iluminar con tu
Amor a la multitud de los pobres pecadores.
¡Oh Faz adorable, lograremos alcanzar de ti esta gracia!
Olvidándonos de que estamos desterradas junto a los canales de
Babilonia, te cantaremos al oído las más dulces melodías, y como tú eres
la verdadera, la única Patria de nuestros corazones, esos nuestros cantos
no serán cantados en tierra extranjera.
¡Oh Faz adorada de jesús!, mientras esperamos en día eterno en que
contemplaremos tu gloria infinita, nuestro único deseo es hechizar tus
divinos ojos escondiendo también nosotras nuestro rostro para nadie aquí
en la tierra pueda reconocernos…
Tu mirada velada: he ahí nuestro cielo <7>, Jesús.
Firmado:
T. del N. Jesús y de la Santa Faz
M. de la Trinidad y de la Santa Faz
G de Sta. T. María de la Santa Faz
NOTAS
Doc.: autógrafo. – Fecha: 6 de agosto de 1896. – Compuesto para: ella
misma, sor Genoveva y sor María de la Trinidad. – Publ.: HA 98, pp. 160-
161, sin el ro; para éste último: Mss I, pp. 20s. – Las palabra en cursiva
fueron escritas por Teresa con tinta roja.
Esta oración fue compuesta para el 6 de agosto, fiesta de la
Transfiguración. Teresa eligió esta fecha para consagrarse solemnemente
a la «Faz adorable de Jesús» junto con sus compañeras de noviciado que
llevaban el nombre «de la Santa Faz». Una primera versión, con
importantes variantes aparece reproducida en Prières, pp. 124s. – La
oración está escrita al dorso de un cartoncito de 13 por 9 cm. En el
anverso, una reproducción de la Santa Faz de Tours, rodeada de tres
medallones ovales dispuestos en semi-corona, y dentro de ellos las
fotografías de las firmantes cuyos nombres se reproducen.
<1>
Teresa pone las iniciales de los nombres de pila de cada una de ellas:
«C» para sor Genoveva (Celina); «L. J.» (Luisa Josefina) para María de la
Trinidad; «María F.» (María Francisca) para sí misma. Sor Genoveva de
Santa Teresa se llamaba originariamente «María de la Santa Faz» (cf Cta
174), y sor María de la Trinidad «María Inés de la Santa Faz» (cf PN 11 y
12). Esta última tenía desde la infancia una marcada devoción a la Santa
Faz. Teresa fue la primera carmelita de Lisieux que llevó el «título de
nobleza» (cf Cta 118) «de la Santa Faz», así como también el «del Niño
Jesús».
<2>
SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico Espiritual, B, 29,1. Es la primera vez
que esta cita aparece en los Escritos. Se repetirá en Ms B 4vo; Cta 221 y
245.
<3>
ID., Llama de amor viva, canción 1, n. 28. (Teresa señalará este pasaje
con una cruz a lápiz, ya en la enfermería, en 1897; cf UC, pp. 419-420).
Hay que hacer notar que si Teresa no cita estas palabras del Santo hasta
1896-1897, sí las está viviendo ya desde hace años; cf CA 27.7.5.
<4>
Teresa se inspira aquí en las Letanías de la Santa Faz: «¡Oh Faz
adorable, más fresca que las rosas de primavera!».
<5>
Este versículo (Jn 19,28) está en el origen del ardor apostólico de
Teresa; cf Ms A 45vo, 46vo. Algunas semanas más tarde, en el Manuscrito
B (8/9/96), esta dimensión apostólica se expresará en su dimensión
universal. Cf también P 20+.
<6>
La mayor parte de los libros de oraciones de Tours proponen un «Grito
de amor» en el que se lee: «¡Almas! ¡Almas! ¡Tenemos necesidad de
almas!».
<7>
Este final es como un eco de P 12: Mi cielo en la tierra (12 de agosto de
1895) y de P 21: Mi cielo (7 de junio de 1896); entre estas dos poesías se
sitúa la entrada de Teresa en la noche de la fe.