¿Sabías que?

Tenía una profunda devoción por la infancia espiritual

La infancia espiritual ocupa un lugar central en la espiritualidad de Santa Teresita. No se trataba de imitar exteriormente a un niño, sino de vivir delante de Dios con sencillez, humildad y confianza.

Los testimonios recogidos durante su proceso de canonización describen su «pequeña vía» como un camino de humildad, pobreza espiritual, simplicidad y confianza en Dios. Teresita enseñaba a sus novicias a no desanimarse al descubrir sus debilidades, sino a apoyarse más profundamente en el amor de Dios.

Esta actitud aparece también en una imagen que utilizaba con naturalidad: el niño que se abandona sin inquietarse por lo que harán con él. En sus últimos meses, cuando la enfermedad y la prueba interior se hicieron especialmente duras, esa confianza no desapareció.

La infancia espiritual no fue una forma de escapar de las dificultades. Fue una manera de atravesarlas: aceptando ser pequeña y dejando que Dios fuera su fuerza.