Testimonios

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Fabian de Ecuador
Hola, Dios les bendiga, por favor abran los ojos, Jesús dijo yo soy la puerta, el que por mi entrare, será salvo. No hay dos puertas, no hay intercesores, solo hay un camino para llegar a Dios y alcanzar la salvación. El Señor Jesucristo se presenta como la puerta de la salvación. Dice: "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos" (Juan 10:9). Pensemos en cada una de las palabras de esta declaración: "Yo soy la puerta". El pronombre personal, "Yo", se refiere por supuesto al Señor Jesucristo. Cuando Él dice: "Yo soy la puerta", esto excluye a todos los demás y a cualquier otra cosa. Así que, la Iglesia, aunque sea una institución divina, no es la puerta. La virgen María, aunque haya sido una gran mujer de Dios, no es la puerta. (Por lo cual, cualquiera iglesia que diga que ella sí es la puerta de la salvación, ten por cierto que ella no es la verdadera Iglesia del Señor). El pastor (o los sacerdotes) tampoco, porque un hombre puede proclamar el Evangelio y señalar la puerta a los que le escuchan, pero él no es la puerta. Los sacramentos (ni las ordenanzas: bautismo, cena del Señor, y en algunos grupos el lavar los pies) tampoco son la puerta. Las buenas obras, aunque los creyentes son exhortados a hacerlas, no es la puerta. ¡El Señor mismo es la puerta! Y solo El, dice: "nadie viene al Padre sino por mí" (Juan 14:6). Está escrito: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12).
Hola, Dios les bendiga, por favor abran los ojos, Jesús dijo yo soy la puerta, el que por mi entrare, será salvo. No hay dos puertas, no hay intercesores, solo hay un camino para llegar a Dios y alcanzar la salvación. El Señor Jesucristo se presenta como la puerta de la salvación. Dice: "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos" (Juan 10:9). Pensemos en cada una de las palabras de esta declaración: "Yo soy la puerta". El pronombre personal, "Yo", se refiere por supuesto al Señor Jesucristo. Cuando Él dice: "Yo soy la puerta", esto excluye a todos los demás y a cualquier otra cosa. Así que, la Iglesia, aunque sea una institución divina, no es la puerta. La virgen María, aunque haya sido una gran mujer de Dios, no es la puerta. (Por lo cual, cualquiera iglesia que diga que ella sí es la puerta de la salvación, ten por cierto que ella no es la verdadera Iglesia del Señor). El pastor (o los sacerdotes) tampoco, porque un hombre puede proclamar el Evangelio y señalar la puerta a los que le escuchan, pero él no es la puerta. Los sacramentos (ni las ordenanzas: bautismo, cena del Señor, y en algunos grupos el lavar los pies) tampoco son la puerta. Las buenas obras, aunque los creyentes son exhortados a hacerlas, no es la puerta. ¡El Señor mismo es la puerta! Y solo El, dice: "nadie viene al Padre sino por mí" (Juan 14:6). Está escrito: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12).... Collapse
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